Collares de ámbar y dientes

11-02-2014 | 🍼 Pequebotica | 107 Comentarios

Collares de ámbar para el dolor de dientes

 

Collares de ámbar y dentición: se los quitan de las manos (y jamás del cuello). Hay dos grupos de población proclives a comprar cualquier burra que se les venda: las madres de bebés  y los enfermos con desesperación. Si juntas los dos en uno (una madre desesperada con un hijo al que le salen los dientes), el resultado es un filón.

Para la teoría, agárrense ustedes fuerte: un collar de ámbar que, colocado en el cuello del bebé, alivia las molestias de la dentición.

collares de ambar y dientes

Sólo por el concepto en sí, y porque en prácticamente todas las webs que he visitado sobre collares de ámbar encontraba chacras, energías, espíritus (y, sobre todo, faltas de ortografía), cualquiera con menos tragaderas que yo hubiera mandado a freír monas el asunto. Me refiero a páginas como ésta.

Sin embargo, me topé con esta web que no sólo tenía un aspecto formal más cuidado, sino 5.775 fans en su página de Facebook. Y me preocupé.  Me preocupé porque parecía relativamente serio y creíble. Porque, de algún modo, hablaba de principios activos, de mecanismos de acción y de estudios científicos. Todos ellos absolutamente peregrinos, pero sin parecerlo demasiado.

Mi intención con este post es desmontar esos argumentos, y, fundamentalmente, disparar mi último cartucho para que mi amiga Mónica libere a su futuro hijo de tan absurda carga. La fe es lo último que se pierde.

¿Tiene algún principio activo los collares de ámbar?

Supuestamente, el ácido succínico.

Aunque ni los propios vendedores se aclaran, y hay algunos que hablan de las propiedades electromagnéticas del ámbar, la teoría más extendida es que las bolitas de ámbar, en contacto con la piel, liberan unos aceites que contienen ácido succínico, un potente antiinflamatorio.

Si bien es cierto que el ámbar (y, ojo, sólo el procedente del Mar Báltico) contiene entre un 3 y un 8% de ácido succínico, la realidad es que la Agencia Española del Medicamento no tiene aprobada ninguna indicación para el ácido succínico, más allá de regular el pH (es decir, es un tampón, un buffer, sin propiedades terapéuticas). Tampoco el Martindale menciona ninguna propiedad analgésica o antiinflamatoria.

Sin embargo, un clásico argumento comercial en los productos milagro es tirar de autoridades sanitarias. Así, los vendedores de collares de ámbar afirman que la FDA ha aprobado el uso del ácido succínico en EEUU. Y es cierto, se ha aprobado su uso porque su consumo es seguro, por ejemplo en la industria alimentaria (como aditivo E-363) pero en ningún caso la FDA afirma que el ácido succínico tenga propiedades terapéuticas. 

Otra de sus grandes machadas es apuntar en su causa a Robert Koch (descubridor de la bacteria de la tuberculosis y Premio Nobel de Medicina). Es cierto que Koch realizó estudios sobre el ácido succínico, pero no para probar su poder analgésico, sino para concluir básicamente que su ingesta no era tóxica.

Conclusión: Las autoridades sanitarias afirman que la ingesta de ácido succínico no mata (sólo faltaba), pero tampoco dicen que cure.

¿Cuál es su mecanismo de acción? (Si es que lo tiene)

En contacto con la temperatura corporal, se libera el acido succínico y éste se absorbe y pasa al torrente sanguíneo. Con un par.

¡Ay, si lo llegan a saber los estúpidos laboratorios que invirtieron millones de euros en estudios galénicos, farmacocinéticos y farmacodinámicos hasta dar con los parches transdérmicos! ¡Con lo fácil que era! Que nadie se lo cuente, porque entonces, los que se cuelgan una piedra al cuello son ellos y se tiran acto seguido al mar.

Como todo el mundo sabe, la piel tiene una misión muy clara que es protegernos. Para que cualquier sustancia pase a sangre debe atravesar todas las capas de la piel que son muchas y muy distintas (unas hidrófilas y otras lipófilas). No es precisamente sencillo que cualquier sustancia se absorba y, de hecho, engañar a las capas de la piel y «colarse en la fiesta» es uno de los grandes retos de la industria, fundamentalmente la cosmética.

Por otro lado, que el simple contacto con la temperatura corporal haga exudar un ámbar que lleva resistiendo todos los cambios climáticos desde el jurásico, es otro brindis al sol.

En este apartado me quedo con un par de dudas… la primera, si el 3-8% de ácido succínico que tiene el ámbar y se va liberando gradualmente es infinito o en algún momento «se gasta» y hay que comprar otro collar (de no ser así, un chollo), y la segunda, si el ámbar es tan listo que sabe qué dosis de succínico debe liberar en cada edad (a saber, no es lo mismo el antiinflamatorio que se le da a un bebé de 3 meses que de 2 años). Si alguien sabe algo, agradecida.

¿Qué estudios científicos avalan los collares de ámbar? 

Os juro que he buscado con más interés que cuando perdí el anillo de pedida.

El anillo lo encontré finalmente en la basura y con esto… con esto me ha pasado casi lo mismo. Me temo que el estudio científico de 2003 al que todos sus defensores se agarran (sin atreverse a citar) como el gran aval del collar de ámbar es este estudio chino (procedente de la ciudad en la que nació Confucio) en el que se compara en unos ratoncillos el efecto ansiolítico del ácido succínico frente al del diazepan.

¡ACABÁRAMOS! O sea, que si nos tragamos (como podamos) que todo lo anterior es cierto, y que el ácido succínico es realmente un antiinflamatorio que se absorbe y pasa a sangre, a lo que nos están animando los vendedores de collares de ámbar es a drogar a nuestros hijitos dándoles un primo hermano del Valium. ¡Viva la madre naturaleza y vivan sus remedios!

ÁMBAR VERDADERO Y ÁMBAR FALSO: LA PRUEBA DEL ALGODÓN

Resulta que con los collares de ámbar pasa como con los Rólex de Chinatown. Hay fakes de primera y de segunda. Todos aseguran ser auténticos, pero lo cierto es que muchos collares de ámbar para bebés son de puro plástico, o sea, que ni vienen del Báltico ni llevan ácido succínico (algunos ya se retiraron en 2008). Para saber si el collar es auténtico o no, hay una serie de pruebas que van desde pasarles la lámpara del CSI hasta simplemente echarlos en agua con sal a ver si flotan (si flotan son «buenos»).

Sinceramente, si mi hija llevara un collar de esos me aterraría hacer la prueba y comprobar que:

a) Es de plástico y llevo años haciendo el canelo.

b) Es auténtico y estoy drogando descontroladamente a mi pequeña con sustancias que actúan como ansiolíticos.

SÍ, EL RIESGO DE ASFIXIA O ESTRANGULAMIENTO ES REAL

Por mucho sistema de seguridad, por mucho que cada bolita vaya anudada independiente, lo cierto es que en un bebé, aunque incomode leerlo, una sola bolita tragada o introducida por la nariz puede causar asfixia. Sólo hay una manera de evitarlo al 100%: no poniéndoselo. No insisto más, por obvio.

YA, PERO ES QUE A MÍ ME FUNCIONA

Por supuesto, ¿qué me van ustedes a contar? La esperanza es lo último que se pierde, y por eso mismo le dedico este post a Mónica. Ojalá le ahorre a su pequeño el collar de ámbar.

[piopialo vcboxed=»1″]Con la ciencia en la mano, los collares de ámbar NO son efectivos contra el dolor de dientes en bebés ¿sabes por qué? [/piopialo]

 

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107 Comentarios

  1. Maria

    Y harás bien.

    Responder
  2. Ali

    Quería agradecer este post. Alguien cercano a mi me lo ha recomendado 20 veces para mi bebé, y no me sabía explicar porque era bueno, salvo que lo utilizo para sus hijos y le fue bien, sin saber decirme porque. Me dio por buscar información y leí este post. Muy bien explicado y veo que has tomado el tiempo para buscar y contrastar información, gracias por ello.
    Me dan ganas de mandar este post a esa persona, pero no quiero herir sus sentimientos con el párrafo del principio, de que me aprecia y me lo recomienda de corazón. Simplemente paso de el, y espero que me saque de nuevo el tema, porque ahí si, le enseñaré el post y a buscar información antes de creerse cualquier cosa que le digan. Por los hijos de hace cualquier cosa, pero con cabeza!! Espero no perderla
    Mil gracias!!

    Responder
  3. Sergio

    Gracias por enseñarnos tantas cosas y despejar falsos mitos!

    Responder

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