Champán infantil: una diversión prescindible

15-12-2017 | 🥑 Nutrición, 🍼 Pequebotica | 14 Comentarios

Champán infantil: una diversión prescindible

El champán infantil o champán para niños es un tema que quería abordar desde hace un tiempo y ha llegado la hora… Quedan menos de dos semanas para Navidad y, quien más y quien menos, ya ha hecho alguna incursión en el supermercado para comprobar si los turrones de este año siguen estando tan ricos como los del año anterior (doy fe de que sí). La cena de Nochebuena se nos echa encima y aquí caben dos posibilidades:

  • Que sea uno quien reciba en casa.
  • Que le reciban a uno en casa ajena.

Yo pertenezco al afortunado segundo grupo. Tengo abuelos, suegros y padres que me acogen. Sin embargo, aunque uno vaya de invitado, siempre queda aquello de la educación: llevar el vino, el postre o unos dulces es algo habitual. Y es en estos «complementos» que compra tanto el anfitrión como el invitado donde entra nuestro amigo «champán para niños». Por si algún neopadre no tiene el gusto, se trata de una bebida sin alcohol, envasada en una botella con la misma forma que las botellas de champán o cava y convenientemente decorada con dibujitos varios e incluso con personajes Disney. Que nadie piense que le tengo manía a ninguna marca en concreto: la oferta en el mercado es variada y hay incluso champán infantil de marca blanca.

Cuando uno ve la botella en el estante es normal que piense: «Venga, coge una, que así los niños se divierten un poco». 

champan infantil

¿Por qué el champán infantil es una diversión prescindible?

No voy a venir con la etiqueta nutricional en la boca porque está claro que en la cena de Nochebuena podemos hacer uso del famoso «consumo ocasional»  (aunque quien quiera un menú navideño estupendo y saludable, postres incluidos, puede echar un vistazo a éste). Es una bebida a base de agua carbonatada, azúcar y zumo a partir de concentrado, y por tanto, parecida a la de otros refrescos con azúcar.

El problema está en que precisamente no es champán y simboliza que lo es. Lanzamos a nuestros hijos el mensaje de que para poder divertirse como lo hacen los adultos, es necesario tomar cava, champán o en definitiva alcohol, como lo hacen los adultos.

  • Ya, bueno, pero es divertido…

Y también es divertido tocar la pandereta y la zambomba. Y jugar con los primos. Y explorar los rincones ocultos de la casa de la abuela. Y tirar serpentinas y atronar a los tíos-abuelos con serpentinas en Nochevieja. Incluso es divertido irse a la cama pronto porque mañana vienen los Reyes Magos. Hay millones de cosas divertidas que los niños pueden hacer en las distintas cenas de Navidad sin necesidad de tener que echarse a la boca un refresco con forma de champán.

El ejemplo con el alcohol: lo primero.

Sé lo que están pensando: de nada servirá no dar a los niños champán infantil si observan a los mayores cogerse una cogorza monumental en la sobremesa. Partimos de la base de que esto lo damos por superado si tenemos niños delante. Pero por si acaso, aquí les dejo un post al respecto de Melisa Tuya: Sí, los chavales españoles beben demasiado alcohol y los adultos les damos un ejemplo de mierda. 

¿Qué fue de los cigarrillos de chocolate?

A quien le parezca «excesivo» este planteamiento porque «total, solo están jugando», y no le convenzan estos argumentos, le diría que habría que retirar estas bebidas, aunque solo fuera por coherencia. ¿Recuerdan ustedes los famosos cigarrillos de chocolate que muchos hemos conocido en nuestra infancia? Chocolate, por cierto, que sabía fatal, envuelto en un papel comestible que se pegaba al paladar y sabía aún peor. ¿Qué fue de esos cigarrillos?

Los cigarrillos se retiraron tras la entrada en vigor de la ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco. Esta ley prohíbe claramente comercializar productos que induzcan a fumar como dulces con forma de productos del tabaco.

champan para niños

Y ahora vienen mis preguntas:

Si consideramos que el tabaco y alcohol son sustancias tóxicas y que debe uno ser mayor de edad para consumirlas… ¿por qué prohibimos comercializar productos que inciten a su consumo para el tabaco pero no para el alcohol?

Y no, no tengo ninguna respuesta conspiranoica para esta pregunta. Simplemente pienso que en este país unos mocos son sonados y otros son sorbidos.

Conclusión de la boticaria:

Esta Navidad, si quieren «hacer una gracieta» con sus nietos, hijos, sobrinitos o vecinitos, déjense de champán infantil y compren panderetas, matasuegras… Corran el riesgo de comprar confeti, aunque les quiera matar el dueño de la casa. Si les puede lo cuqui, compren «crackers» de esos ingleses que vienen con sorpresa dentro. Y ¡atención a lo que voy a decir! pueden incluso, no comprar nada y ahí, a lo loco, arriesgarse a que las criaturas se diviertan enseñándoles a cantar villancicos o a contar cuentos de Navidad.

¡Atrévanse si pueden! Lo sé, suena a Navidad, triste Navidad, ¿o no?

 

Y para terminar… ¡El moco radiactivo!

Como entre niños anda el juego, si esta Navidad tienen como amigo invisible a algún preñado/preñada o recién parido/parida, les recuerdo que aquí la que les habla ha publicado este año un libro llamado  «El Moco Radiactivo»  con consejos sobre alimentación y cuidados para criaturas recién nacidas: ¿Existe algún «truco» para aumentar la leche materna? ¿Cuáles son los mitos más frecuentes sobre la lactancia materna? ¿Cuál es el mejor biberón? ¿Qué diferencia hay entre las leches de fórmula? ¿A qué edad puedo introducirle la alimentación complementaria? ¡Y mucho más!

 

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14 Comentarios

  1. Eva

    Entono el mea culpa porque yo el año pasado fui una de esas madres que entraron por el aro de en vez de fanta (igual de mala) compramos el champin por hacer la gracia.
    Es bueno poner en perspectiva las cosas…porque igual que existen los micro-machismos, existen estos «micro-mensajes» que no van en la dirección adecuada. Dejando de lado, como dices, la etiqueta que de esa no había duda alguna.
    Este año buscaremos la diversión alternativa, porque al fin y al caso siempre es buen momento para empezar a educar en la responsabilidad, para luego no echarnos las manos a la cabeza más adelante.
    GRACIAS
    P.D. Esos cigarrillos de chocolate conocí de su existencia pero mi padre como buen antitabaco no dejó que entraran en casa 😉

    Responder
  2. Jurget

    Yo me hinché a los pitillos de chocolate y no fumo y de pequeño me ponían un culín de cava y justamente el cava no me gusta nada.
    Es como todo, con educar bien no tendría que haber problemas, pero también opino que sobra el hacer champán para niños.

    Responder
  3. Anya

    Tantas tonterías, que nadie necesita, creados para los niños y tantas excusas «de siempre» para defender estas maravillas de la industria….ya cansa esta gente de «hombre,…» y de «no será para tanto»….

    Responder

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