Zumos de bote ¿sí o no?

Zumos de bote ¿si o no? Son más cómodos pero ¿son iguales que los naturales? Todos sabemos que no, pero nos justificamos por aquello de que tenemos mucha prisa y de que mejor eso que nada. En el post de hoy hablaremos de los zumos de bote, con sus virtudes y sus defectos, y aprenderemos algunos trucos para saber elegir el mejor (o el menos malo) entre los lineales del supermercado.

 

zumo

 

Zumos de bote: ¿sucedáneo aceptable o peligro en potencia?

 

En primer lugar, debemos aprender a leer el etiquetado de los productos. Esto es algo que deberían enseñar en el colegio y que me parece bastante más útil que la escala de Mohs, con todos mis respetos al señor Mohs y a sus piedras. Lo del cuarzo-topacio-corindón y diamante continúa retumbando muy molón en algún hemisferio de nuestros cerebros, pero ¿quién ha visto un corindón alguna vez en su vida? De los diamantes mejor no hablamos, claro.

Si paseamos por un supermercado, vemos que las marcas de zumos venden porcentajes de “pureza” que si no superan el 100% es porque en el departamento de marketing aún no se les ha ocurrido. Sus nombres lucen prefijos y sufijos como natur-, eco-, -sano, -fresh y hasta hay envases donde se presume de que la empresa ha montado una reserva ecológica para salvar a la avutarda. Con lo que me gustan a mí las avutardas. Entre tanta bondad intrínseca y extrínseca, ¿cómo sabemos cuál es el zumo bueno?

Afortunadamente, los señores de la Unión Europea velan por nosotros (a veces) y hace ya un tiempo elaboraron una directiva para regular la cuestión de los zumitos. En España la nueva normativa se publicó en el BOE hace casi un año, aunque se ha dado un margen a los fabricantes (hasta abril de 2015) para agotar el stock existente.

 

¿Qué ordenan desde Europa?

 

Los señores de Bruselas dicen que los zumos, para poderse llamar zumos, definitivamente no podrán llevar azúcares añadidos. Oé. Es decir, cuando compremos un envase donde pone “zumo” tendremos la seguridad de que no hay azúcares añadidos.

En la actualidad, muchos de los fabricantes ya se han puesto las pilas a la voz de tonto el último. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. Los néctares seguirán existiendo y podrán llevar en su composición hasta un 20% de azúcares. Sí, un 20%. Total nada.

Y los néctares, señores y señoras, viven y duermen en los supermercados en los mismos estantes que los zumos, con la misma apariencia que los zumos. O incluso más. En el bote no pone “zumo”, de acuerdo, pero ¿quién se fija en eso cuando en el envase luce una naranja jugosa con la gotita de rocío casi en 3D? ¿quién se fija en eso cuando el envase tiene aspecto de zumo, el líquido tiene color de zumo y, además, sabe incluso mejor que el zumo (sobre todo para los niños) porque tiene más azúcar?

 

¿Cómo desciframos el etiquetado de los zumos?

 

Hasta que termine el plazo de convivencia con los zumos antiguos (abril de 2015) es fundamental leer la lista de ingredientes del etiquetado de los zumos y comprobar que no aparezca la palabra “azúcar” entre ellos. Ahora bien, no debemos asustarnos si en un zumo “sin azúcares añadidos” vemos reflejados a los “azúcares simples” en la tabla nutricional, dentro del apartado “hidratos de carbono”. En este caso corresponderán a los propios azúcares de la fruta, que haberlos haylos.

Una vez que termine el plazo de convivencia, si el envase lleva escrito la palabra “zumo” sabremos que no lleva azúcar añadido. En cualquier caso, seguirá siendo fundamental leer la lista de ingredientes del etiquetado. Probablemente estemos ante un néctar. Lo confirmaremos si las palabras “azúcar” o “miel” se encuentran en su lista de ingredientes. Aunque no es lo mismo un néctar con un 5% de azúcar que con un 20% de azúcar, lo aconsejable es decantarnos por aquellos productos que lleven la palabra “zumo” en el etiquetado.

 

zumo

 

Marketing y picaresca

 

Si el Siglo de Oro había picaresca, en el Siglo del Euro hay más. Ríanse ustedes del Lazarillo de Tormes robándoles las uvas a un ciego. Criaturita.

Éstas son algunos de los recursos frecuentemente utilizados con los zumos y néctares:

 

  • El sodio que sabía latín:  Curioseando en internet he encontrado una marca que juega al despiste en su web y aun refiriéndose al resto de ingredientes en español (vitaminas, azúcar…) nombra al sodio en latín: “natrium”. Sus razones tendrán para tirar de tan gloriosa lengua muerta, pero yo no encuentro ninguna que justifique el dificultar al consumidor medio la composición del etiquetado. La transparencia es fundamental.

 

  • El 0% que sí engorda: Otras marcas dibujan un 0% grande y hermoso en mitad del envase. 0% de grasa. Muy bien. Suena genial. Aplausos. Pero ¿qué pasa con los azúcares? ¿el producto es 0% en azúcar añadido también? Al comprobarlo en sus ingredientes observamos que algunos de los envases “0%” contienen más porcentaje de azúcar en su composición que ¡de zumo! No mienten, ojo, sólo faltaba. Realmente tienen un 0% de grasa. Pero como veremos al final del post, los azúcares en exceso pueden transformarse en grasa. Ese 0% está intentando darle un toque de “ligereza” al producto que realmente no tiene.

 

  • “Bi” no es prefijo de dos: No señores. Toda la vida pensando que “bi” era un prefijo que indicaba “dos” -bicicleta, binoculares, bicéfalo, bígamo, bivalvo– para acabar redescubriendo una nueva acepción. El “bi” como equivalente a “bio”. Desde 2006 está prohibido en España que el prefijo “bio” figure en el etiquetado de los productos no procedentes de la agricultura ecológica. Danone, Solán de Cabras, Don Simón o Pascual entre otros tuvieron que cambiar varios etiquetados. Algunos no se quebraron los cascos: dejaron el “bi” y a correr (Bisolán o Bifrutas entre otros). Probad a decirlo en alto. Sin la “o”. Complicado, ¿eh? Casi diez años después, los chicos de marketing no han debido encontrar nada que funcione mejor y siguen tirando del “bi” sin pudor.

 

  • El que calla otorga: Algunos ingredientes “enriquecedores” (como omega tres o vitaminas) suelen encarecer el producto y se anuncian a bombo y platillo en el envase para darle un “valor añadido”. Como norma general, cuando el fabricante quiere que nos enteremos de que hay algo positivo en su producto se encarga de hacerlo visible. Cuando no se menciona en technicolor algún “ingrediente estrella”… normalmente es porque no lo lleva.

 

Los zumos, la guerra

 

La competencia entre las marcas de zumos y néctares es feroz. El primer caso de publicidad comparativa en España la protagonizó aquel famoso anuncio de Don Simón vs Minute Maid. Las marcas que fabrican zumos con mayor porcentaje “de zumo” se esfuerzan lógicamente en intentar hacer llegar al consumidor las diferencias entre lo que es un “zumo de verdad” y un néctar o un zumo a base de concentrado. Para los curiosos, resulta interesante la web de Don Simón en la que describen sin pudor alguno las “batallas legales” que han ido ganando a la competencia.

Otra cosa es que en Don Simón hayan conseguido su propósito de hacer llegar el mensaje sobre los distintos tipos de zumos a la población. A pesar de la tele, en ése campo queda mucho por hacer todavía.

 

El consejo de la Boticaria

 

Lejos de demonizar a toda una industria, lo fundamental es aprender a distinguir entre un zumo de bote bueno de un zumo de bote con azúcares añadidos. Es decir, con la nueva normativa, fijarnos si en el envase pone “zumo” o “néctar”. Así, si por algún motivo decidimos comprar un producto “del lado oscuro”, al menos sabremos lo que tenemos entre manos (y en nuestro estómago posteriormente).

Por último, un llamamiento a quien corresponda: no sé cuánto costarán las máquinas exprimidoras de zumo para cafeterías y entiendo que hay que amortizarlas, pero que cualquier zumo en un bar de mala muerte cueste 3,50€ no ayuda nada en la guerra contra los zumos “de plástico”. Si hay que subvencionar esas máquinas, que se subvencionen. Cosas mucho más exóticas (e inútiles) se subvencionan. Y lo digo muy en serio. Llamadme loca.

 

Nueva normativa para zumos de bote ¿realmente son naturales? -       

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* Y por si alguien quiere saber más…

¿Por qué son malos los azúcares de los zumos?

 

Los azúcares, etiquetados directamente como veneno por muchísimos profesionales en la actualidad, son los malos de la película. Si bien son necesarios para la función vital (los azúcares son la comida favorita de las neuronas) su exceso puede ser peligroso.

Cuando se ingiere más azúcar del necesario, la glucosa se almacena en el hígado y en el músculo como glucógeno esperando mejor oportunidad. Si a ese glucógeno no se le da salida, la glucosa se convierte en ácidos grasos que se almacenan como triglicéridos. Los triglicéridos tienen dos caminos:

– Almacenarse en el hígado, lo cual puede llegar a ser una fiesta.

– Almacenarse en el tejido adiposo (y no hace falta que diga qué consecuencias tiene ésto).

Por si fuera poco una parte de la glucosa puede transformarse en colesterol. Del malo malísimo, por supuesto.

 

 

46 Respuestas a los Comentarios

  • Sagra22 Septiembre, 2014 a las 09:08

    Qué interesante y qué bien explicado, así da gusto.
    En casa no nos da nada de pereza sacar el exprimidor o la licuadora, el zumo de manzana y zanahoria es el favorito y se prepara casi a diario para la merienda.
    Cuando se merienda fuera, es mejor un zumo comercial “de los buenos” o preparar uno en casa, meterlo en un recipiente y tomarlo a las dos o tres horas?

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    • boticariagarcia22 Septiembre, 2014 a las 23:31

      Mejor el natural tomado a las dos o tres horas. Las vitaminas no “se esfuman” tan rápido como cuenta la leyenda. Si bien es cierto que la oxidación comienza en cuanto se imprimen, es un proceso relativamente lento. Procura, eso sí, que el zumo no esté expuesto a temperaturas extremas cuando lo saques de casa para mejorar la conservación de sus propiedades. Un saludo!

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  • Alma22 Septiembre, 2014 a las 09:38

    Muy muy interesante y útil. A ver si nos acostumbramos a leer más las etiquetas. Gracias!

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    • boticariagarcia22 Septiembre, 2014 a las 23:31

      El problema es que muchas veces, aunque las leamos, no hay forma de descifrar lo que realmente dicen. Debería haber clases de ésto en el cole. Nos iría mejor a todos, seguro!

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  • Mamá en Bulgaria22 Septiembre, 2014 a las 10:23

    Se agradece tanta información detallada. Yo mantengo una batalla constante contra el excesivo consumo de zumos de bote en este país (BG). Se los dan a los niños a todas horas, y seguro que tanto azúcar se pega a los dientes y causa caries.

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    • boticariagarcia22 Septiembre, 2014 a las 23:32

      Lo cierto es que en España no está tan extendido el consumo de este tipo de productos como en otros países donde prácticamente sustituyen el agua por “agua coloreada” constantemente. Una pena.

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  • Trimadre22 Septiembre, 2014 a las 10:40

    Es increíble la cantidad de azúcar que le ponen, hasta 13 gr un mini-zumo!! cómo puede ser que esto no esté regulado? equivale a dos sobres de azúcar más o menos no? excesivo en cualquier caso… Como siempre, muy útil!

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    • boticariagarcia22 Septiembre, 2014 a las 23:34

      No está regulado porque entonces tendrían que prohibir las chuches… Lo que sí pueden hacer, que es lo que han hecho con la nueva legislación, es evitar que estos productos lleven la palabra “zumo” en su denominación para al menos evitar confusiones y dar un halo de “naturalidad” donde no lo hay. Un beso!

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  • Ester22 Septiembre, 2014 a las 10:50

    Muy interesante y muy buen post. Lo del precio de los zumos naturales de los bares es algo a lo que le he dado muchas vueltas y no entiendo tampoco. Un saludo!

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    • boticariagarcia22 Septiembre, 2014 a las 23:39

      Sin duda, esos precios no favorecen el consumo de zumo natural. Por prácticamente la mitad de precio el camarero te sirve uno de bote, y a correr.

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  • Pepe22 Septiembre, 2014 a las 11:41

    “No le daré zumos de bote a mi niño”, “No le daré zumos de bote a mi niño”, “No le daré zumos de bote a mi niño”, “No le daré zumos de bote a mi ninño”… y así hasta mil veces escrito en nuestra pizarra mental.
    A parte de lo comentado por nuestra boticaria Ten, existen más motivos para desterrar esos “alimentos” de la dieta de nuestros niños tales como:
    – Una de las ventajas importantes de tomar fruta y también zumos naturales es la ingesta de fibra. Estos productos tienen una baja cantidad de este elemento. De un lado el propio proceso de elaboración la elimina, de otro el adecuarlos a los gustos infantiles hace que se le quite la mayor parte de lo que queda.
    – Otra de las cualidades de la fruta es la de ser una fuente importante de vitaminas. De todos es sabido que cuando exprimimos una fruta las vitaminas se volatilizan, se “evaporan” y desaparecen al poco tiempo. La fruta empleada para los zumos comerciales no es menos, se queda sin vitaminas antes de ser envasada. Aunque el fabricante nos asegure que la ha suplementado con algunas de esas vitaminas eso no significa que las contenga. Se han evaporado también. Recordemos que “Suplementado con vitamina X” no equivale a “Contiene vitamina X”
    – Tomar zumos como medida para calmar la sed, a parte de que no tan solo no la calma sino que la aumenta, es un factor importante para el desarrollo de caries. El contacto de esos azúcares con la dentición favorece la enfermedad.

    Para acabar romperé una lanza (o una rama) en favor de habituarse a comer fruta, ni envasada, ni exprimida, ni licuada. La recomendación está en tres piezas al día, es difícil, lo sé… pero el niño que se acostumbra a tomarla lo hará el resto de su vida, tendrá menor probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, y otras y, por encima de todo, disfrutará con uno de los grupos de alimentos más sanos, frescos y saludables que tenemos.

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    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 00:15

      Aunque lo mejor es tomar el zumo cuanto antes, lo cierto es que no hay que hacer un sprint para beberlo ya que la vitamina C, a la temperatura normal de una casa, “sobrevive” un tiempo prudencial sin oxidarse. Vamos, que podemos untarnos las tostadas tranquilamente sin necesidad de atragantarnos. ¡Cuánta angustia nos ha supuesto este punto desde pequeños!

      Tres piezas al día a priori parece difícil, pero si nos llevásemos una puesta en el desayuno y en la comida del cole siempre hubiera otra, ya serían dos, que no es poco. Sin embargo, los lácteos se imponen. Entre otras razones (además de las palatables) porque son más baratos.

      En cualquier caso, sería fundamental que la nutrición estuviera presente en las aulas desde pequeños. Todos nos alimentamos varias veces al día (por la cuenta que nos trae) y sin embargo, nadie nos ha enseñado a hacerlo. Incomprensible.

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  • Y, además, mamá22 Septiembre, 2014 a las 11:46

    EStoy en tu batalla para que se subvencionen las máquinas exprimidoras de zumos en los bares. Yo soy así de finolis que sólo me gusta el zumo de naranja natural, y nunca tomo de bote. Así que en los bares me arruino con el zumito. O essa máquinas gastan mucho o que me expliquen por qué son tan caros.

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    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 00:31

      He estado curioseando y veo que hay máquinas entre 1000-1500€ (también más baratas, pero la media está por ahí). Otra opción es alquilar, unos 65€ al mes.
      Como en todas partes, habrá bares donde se hagan 4 zumos cada mañana y se pueda tardar en amortizar la máquina, pero también hay otros bares donde se hacen 30 y el precio es el mismo.

      Sea como sea, lo cierto es que con esos precios, el zumo de bote gana.

      Responder
  • Mi Álter Ego22 Septiembre, 2014 a las 12:00

    Reconozco que no me hago un zumo natural ni a patadas pero al menos tengo la prudencia de huir de los néctares. Vale, no es que los otros sean la panacea pero, al menos, me siento un poquito menos culpable… Besotes!!!

    Responder
    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 00:34

      El vago culinario que así se reconoce a sí mismo, al menos tiene la ventaja de no autoengañarse. Pura supervivencia, querida 🙂 Un besazo Álter!

      Responder
  • Miss y Mister Golosina22 Septiembre, 2014 a las 12:02

    Desconocía lo de la nueva normativa, gracias!
    Estoy ahora leyendo el etiquetado del que suelo beber yo, de Hacendado y… ups! es a base de concentrados y encima no aparece la palabra azúcar en todo el envase. Menos mal que a los niños no suelo darles, aunque alguna vez han tomado alguno. Suelo fijarme en el etiquetado de lo que compro, y en los zumos especialmente, pero llevo tanto tiempo comprando este con con que no sea néctar ya me he dado por satisfecha. Ya veo que he hecho mal.
    Y así como quien no quiere la cosa, recomiendas alguna marca en particular? Para el de piña, que es el que tomo envasado.
    Y ya que estamos, la piña que comemos en casa es en su jugo y pone que no lleva azúcares añadidos, aunque sí zumo de piña. Es sana? Si me dices que no me hundes, con lo bien que la comen mis hijos, juas juas.
    Un beso y gracias!

    Ah, que sepas que en Google sólo poniendo la palabra boticaria ya sales la primera (aunque imagino que ya lo sabes, jeje)

    Responder
    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 00:41

      Hola querida,

      En cuanto al zumo de piña, por ejemplo, éste refrigerado es 100% exprimido http://garciacarrion.es/es/donsimon/zumo-exprimido-100-de-pina-refrigerado-don-simon (no digo que no haya más, pero es el primero que me ha venido a la cabeza al mencionar la marca en el post).

      En cuanto a la piña en su jugo, no digo que no sea sana, pero nutricionalmente no es comparable con la piña natural. ¿Has probado a darles natural? Si se les hace dura o seca, quizá como truco podrías “regarla” un poquito con el zumo de piña del que hablábamos. Aunque suene a cochinada, nutricionalmente es infinitamente mejor que tomar la piña de bote.

      En cuanto a lo de salir la primera en Google… google es muy listo y supongo que como miras el blog de vez en cuando, te pone fácil encontrarme. Quizá desde otro ordenador no te sucedería. En cualquier caso, muchas gracias por animarme!!! 🙂

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      • Miss y Mister Golosina23 Septiembre, 2014 a las 09:29

        Que no! Que es el del trabajo y borro el historial y todo cada día, y desde aquí tampoco suelo entrar 😉
        Lo q me dices de la piña… uff, reconozco q si tengo q tener piña natural, cortarla, pelarla, ponerle zumo…. van a comerla mucho menos q ahora :(. El resto de la fruta sí la comen natural.
        Jo! precisamente hoy les he puesto piña para el almuerzo del cole.
        Gracias por aclarar siempre mis dudas.
        Un besote

        Responder
        • Macarena2 Marzo, 2015 a las 15:59

          Perdonad que me meta, pero como fan de la piña que soy, te voy a dar un consejo. Cómprate un artilugio de estos y asunto arreglado: http://www.venca.es/imagenes/productos/imgprodaz/vaciador-pelador-de-pina-909045az823380.jpg

          Yo llego de la frutería, coloco cada cosa en su sitio y me pongo con la piña. Le corto la parte de arriba, la vacío y luego la guardo en un tupper en la nevera. Al cortarla así también sale un poquito de zumo que guardo con la fruta para que esté más jugosa. Y luego me la como tal cual, fresquita (tengo que decir que me dura poco).

          No sé si te llegará este mensaje porque el post es de hace unos meses…

          Responder
  • María Paradela (@mariapagar)22 Septiembre, 2014 a las 13:50

    Muy buen post. Yo soy de las que miran si el zumo es zumo. Y es más, si no pone exprimido ni lo miro. Nada de “a base de concentrado”. Puaj.

    Responder
    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 00:48

      Bien por ti y por todos tus compañeros, el problema es que mucha gente ni siquiera conoce las diferencias 🙁

      Responder
  • Ra22 Septiembre, 2014 a las 15:28

    Me surge una duda: ¿los zumos a base de concentrado son igual de buenos o malos que los exprimidos? Suponiendo ausencia de azúcares añadidos en ambos casos, claro. Gracias!

    Responder
    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 00:53

      Cualquier alimento que se someta a un mayor nivel de procesado lógicamente va perdiendo “naturalidad”. Para “concentrar” el zumo, éste se somete a elevadas temperaturas para evaporar el agua, por lo que sufre pérdida de sus cualidades nutricionales. Luego, lo que se ha perdido, “se vuelve a añadir” pero claro, de forma artificial.

      Siguiendo con los amigos de García Carrión, que tienen una web muy completa, te dejo un enlace con unos vídeos bastante ilustrativos. De acuerdo en que barren para casa y que lo de “como tener un naranjo en casa” quizá les haya quedado un pelín exagerado, pero merece la pena verlos. Son cortitos http://garciacarrion.es/es/donsimon/informacion-al-consumidor/las-cosas-claras

      Responder
  • evaymar22 Septiembre, 2014 a las 16:03

    Acabo de llegar a tu blog y, con tu permiso, voy a quedarme.
    Me encanta como explicas todas las materias.
    Respecto al post de hoy, yo nunca le doy a mi peque zumo envasado porque pensaba q todos eran una porquería, pero después de leerte por lo menos he aprendido q hay algunos pasables para ocasiones en las q vas mas apurada.
    Una duda respecto al post de los bocadillos saludables. Qué opinas de los quesitos? Pueden formar parte de la dieta habitual de nuestros hijos?
    Mil gracias. Seguiré por aquí!!!

    Responder
    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 01:03

      Bienvenida y muchas gracias por tus amables palabras. Efectivamente, no todos son iguales. Un zumo exprimido 100% nunca será igual al que hagas tú en tu casa, pero no es mal apaño puntual. Con respecto a los bocadillos, aunque los quesitos tienen un elevado porcentaje de grasa (pueden llegar a tener tanto porcentaje de grasa como la Nocilla) nutricionalmente son más interesantes que otras meriendas “untables”. No hay problema en darle alguno por semana.
      Por otro lado, pueden utilizarse también puntualmente para mejorar el sabor de algunas cremas de verduras, cuya aceptación en ocasiones es complicada por parte de los niños.

      Nos vemos por aquí, por supuesto! Besos

      Responder
  • Lauraenparis22 Septiembre, 2014 a las 16:45

    Querida boticaria,

    Mira que eres polivalente!

    Bienvenida a mi mundo, el mundo de la etiquetas, del etiquetaje “legal” de productos, de ¿cómo puedo llamar a mi plato para que parezca súper bueno, genial y sano? Lo mio es deformación profesional y me gusta mirar las etiquetas, la información que se da a los consumidores varia muchísimo en función del país y de sus interpretaciones. En estos temas, la temida Europa suele ser de gran ayuda para los consumidores.

    Yo tengo mi “guerra” personal contra las etiquetas “sin”: sin OGM, sin azúcares Por favor, que nos informen de lo que realmente estan compuestos los productos y no de lo que no tienen. En una etiqueta de yogur, poner “sin glúten” es para mear y no echar gota !

    En Francia, con esto de los zumos son MUY estrictos. Distinguen:

    -Zumo (100%)
    -Zumo a base de concentrado
    -Nectar

    Es muy poético cuando tienes que explicarle a la colega de marketing que en su menu de restaurante, tiene que poner “Zumo a base de concentrado”, los ml y el precio, te mira con cara de “¿y tu crees que alguien lo va a comprar así?

    Y los inspectores de la policia de fraudes no bromean con este tema, un Director se vió en la comisaria porque el restaurante escolar había servidop nectar en vez del zumo prometido. El hombre no se ha visto en otra peor, tenía cara de “pero zumo es zumo ¿no?”

    Estoy de acuerdo contingo que deberiamos enseñar a nuestros hijos a leer etiquetas y a saber lo que compran.

    Responder
    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 01:09

      El director quizá lo que tenía era cara… pero no cara de póker, sino caradura. Todo el mundo sabe que nadie da duros a cuatro pesetas:)
      ¿Así que te dedicas a este mundillo? Me parece muy muy interesante. Las empresas y los departamentos de márketing siempre están dispuestos a encontrar el resquicio legal que les permita dar ese valor añadido… arañar esas ventas… Así funciona. En cuanto a la clasificación francesa, viene a ser lo mismo que quiere explicar uno de los reyes de los zumos en España http://garciacarrion.es/es/donsimon/informacion-al-consumidor/las-cosas-claras

      Los fraudes en España a este respecto están bastante controlados, aunque la picaresca no nos la quitamos de encima ni a gorrazos.

      Responder
      • Lauraenparis23 Septiembre, 2014 a las 09:35

        Lo peor Boticaria es que él habia pedido zumo de verdad, le habian facturado zumo de verdad y le habian servido néctar. Aqui el caradura era el mayorista. Es un problema que encontramos muy a menudo porque nos sirven el día del consumo porque no tenemos stock, asi que si recibimos lo que no hemos pedido a veces nos toca servirlo.

        Responder
  • Mamamedusi22 Septiembre, 2014 a las 20:03

    Me viene fenomenal este post, me ha aportado infor que no conocía, desde luego la prox vez que vaya al mercado voy a mirarlo requtebien!
    Y totalmente a favor de que subvencionen las maquinas de zumo natural!

    Responder
    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 01:10

      Yo creo que si lo pedimos entre todas, al final lo conseguimos. ¡Por un mundo con máquinas de zumo subvencionadas! ¡YA!

      Responder
  • remorada22 Septiembre, 2014 a las 22:52

    No puedo con los zumos de bote, me parecen demasiado dulces, y añado algo más a la lista… los que ponen “sin azúcares añadidos” acaban teniendo edulcorante, tanto cuesta que tengan solo fruta?

    y lo de los zumos de bar carísimos es el horror, por suerte mi cafetería de la esquina me hace “zumos naturales de sorpresa”, con la fruta que tengan en ese momento, BBB 😀

    Responder
    • boticariagarcia23 Septiembre, 2014 a las 01:14

      ¡Qué suertuda ella! ¡A pedir de boca el zumito! Lo de que cuánto cuesta que tengan solo fruta… pues sí, cuesta dinero. Primero porque el agua es un ingrediente mucho más barato. Y segundo porque los zumos azucarados tienen un sabor dulzón que generalmente se acepta mejor por parte de los niños y, por tanto, se deben de vender más.

      Responder
  • Irene MoRe23 Septiembre, 2014 a las 08:57

    Como siempre, muchas gracias por compartir tu sapiencia. Peque es como yo, y le encanta el zumo, el natural y el de bote. Pero claro, el problema está en que en casa, natural, sólo puede tomar el de naranja (sí, tenemos licuadora, pero lo que sale de ahí se parece a un zumo lo que un huevo a una castaña).
    El caso es que mi madre, por aquello de que tome fruta, y aprovechando que en zumo la toma fenomenal, es raro el día que no le da zumo de bote.
    En vista de que lo hace, suelo comprar zumo natural, sin azúcar añadido, y que contenga sólo “zumo de frutas”, para lo que miro los ingredientes porque ya estoy bastante escamada con los recursos publicitarios de las marcas.
    Pero mi madre no es tan “selectiva” como yo, así que le pasaré este post para que lo tenga en cuenta.
    Besos.

    Responder
    • boticariagarcia24 Septiembre, 2014 a las 03:05

      Ojalá lo consigas. En cualquier caso, a partir de abril de 2015, solamente con que tu madre se fije en que en el bote aparezca la palabra ZUMO ya estarías garantizándote la ausencia de azúcares añadidos. Ahora bien, si consigues que le dé al peque los 100% exprimido, mejor que mejor.

      De ahí a convencer a tu madre (y sobre todo a la criatura)de la importancia del zumo de frutas “de verdad” sólo te queda la matrícula de honor 🙂

      Responder
    • boticariagarcia24 Septiembre, 2014 a las 03:17

      Hola María,

      Se trata de un estudio local cuyas conclusiones quizá sería precipitado extrapolarlas a toda España en general.
      Realmente, las máquinas exprimidoras tienen muchos recovecos y su limpieza no es sencilla. Pueden ser un caldo de cultivo. Ahora bien, como todo, dependerá del grado de interés que se ponga en hacer las cosas bien.
      Por otro lado, es probable que los bares que no hayan superado “la prueba del zumo” probablemente tampoco superen cualquier otra prueba de higiene que se haga en la cocina, las neveras…

      Las normas de los bares sobre Higiene Alimentaria son de las más puñeteras a la hora de conseguir su cumplimiento.

      Besitos!

      Responder
      • Maria25 Septiembre, 2014 a las 13:11

        Muchas gracias
        Un saludo
        Maria

        Responder
  • La señora de arriba a la izquierda24 Septiembre, 2014 a las 16:03

    Estimada Boticaria:

    Colesterol del malo-malísimo nada menos. Esos azúcares chungos. Gracias pr darle a salida a este pensamiento a través de su maravilloso blog.

    ¿Qué me dice Vd. de la stevia?. Aquí la cultivamos en el jardín, y hace unos posos estupendos en cualquier líquido que se precie.

    Esperando su respuesta, aprovecho la ocasión para saludarle muy atentamente,

    Responder
    • boticariagarcia24 Septiembre, 2014 a las 16:21

      Como con otros muchos productos, con la Stevia la gente busca la magia y esto es peligroso (aunque entiendo que vds no la consumen con el fin último de curar la diabetes sino buscando un edulcorante más saludable). Pues bien, a pesar de que cada uno tiene todo el derecho de beberse o fumarse lo que se plante en su jardín, conviene recordar que su venta para consumo humano no está autorizada en la UE. Quizá, entre otras razones por el efecto hipotensor y su posible relación con la esterilidad. Todo esto lo explicó muy bien hace poco JM Mulet así que con él la dejo.

      Siempre suya,

      http://jmmulet.naukas.com/2014/09/12/recuerdo-la-stevia-rebaudiana-esta-autorizada-para-consumo-humano/

      Responder
  • Marta Garcia4 Febrero, 2015 a las 17:48

    Yo si soy de las que hace zumos exprimidos en casa, nos encantan a todos, también compro zumo de bote y siempre miro las etiquetas. Estoy contigo que es una vergüenza que en el bar un zumo natural te cueste 3,5/4€, como es posible?
    Otra encantada con tus posts
    Bss

    Responder
  • Ra11 Febrero, 2015 a las 13:08

    Acabo de abrir una incidencia en el restaurante de mi empresa porque tenían señalado unos néctares como zumos… ya te contaré que responden.

    Responder
  • Ana6 Septiembre, 2015 a las 10:56

    hola, que tal?
    Tengo una nena de 4 años, y me gustaria saber si para el cole le pongo un zumo envasado que marca seria la que mas garantias nos da.?
    Y hay algun zuno que lo exprimas en casa y dure algunas horas sin ponerse malo.?
    Muchas gracias y espero tu respuesta.

    Responder
    • boticariagarcia19 Septiembre, 2015 a las 11:25

      Buenos días, lo primero en que debes fijarte es que en el envase ponga “zumo” (en algunos no lo pone porque son néctares o directamente “aguas coloreadas”). Revisa que no lleven azúcares añadidos y que no procedan de concentrados. En cualquier caso, si consigues un envase apto donde puedas ponerle tus propios zumos hechos en casa, por ejemplo el zumo de naranja es buena opción. No “se evaporan” las vitaminas tan rápido como pensamos y desde que los niños salen de casa hasta el almuerzo de media mañana pueden pasar sólo 3-4 horas. Siempre será mejor que un “zumo de bote”. Saludos!

      Responder
  • Bego29 Diciembre, 2015 a las 12:43

    Hola boticaria, qué suerte que haya gente como tú que explique las cosas con tanta claridad y sencillez. Menuda hipocresía de sistema que hay montado, nos dicen que tenemos que comer sano y nos engañan a la hora de hacerlo.
    El día que los políticos se den cuenta de que una alimentación sana tendría un impacto tan positivo para nuestra Seguridad Social(ya no hablo a nivel individual de salud, que es lo primerísimo)…Eso de que sean tan cortoplacistas en la obtención de resultados es una lacra. Lo dicho, que gracias por hablar alto y claro y con mucha chispa además!!

    Responder
  • amme4 Abril, 2016 a las 10:25

    Buenas, entre tu y yo….¿qué marca es la mejor para mi hijo?
    ¿Con qué le endulzo el zumo natural, estevia, miel….?
    Gracias, por cierto, me hacer sonreir mucho

    Responder

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