Banana nice cream: nuevo postre “healthy” para lavar conciencias

La semana pasada, en el suplemento de un periódico de tirada nacional se publicaba un artículo con 8 consejos para llevar una vida saludable. Verlo y alucinar en colores (y en limones) fue todo uno. El artículo estaba plagado de mitos y lugares comunes en nutrición, eso sí, con el aire chic que otorga el hecho de que sea una antropóloga (sí, una antropóloga) y no un profesional de la salud quien ofrezca los consejos sobre salud. Lo he marcado en negrita por si no quedaba claro suficiente.

Supongo que cuando quieran hablar en el suplemento de antropología, por lo menos, por lo menos, los del suplemento llamarán a un podólogo.

Los sustitutos del azúcar, la respuesta que todos queremos oír

Entre recomendaciones sobre smoothies diarios, litros de agua diarios, agua con limón mañanera y depurativa y otras perlas del Adriático, debo reconocer que llegué a un punto que me gustó: “Adiós azúcar”. Bueno -pensé-, no todo iban a ser recomendaciones de agua infusionada con pepino en botellitas megachulis. Pero no. Lejos de aprovechar para hablar de algo tan loco como fomentar los alimentos integrales, consumir la fruta entera o disminuir el consumo de azúcares en general, en el artículo se cae en la reconfortante trampa de recomendar los susitutos del azúcar. Y naturalmente, en la lista de lugares comunes no podía faltar el clásico de todos los clásicos: la miel como sustituto redentor. Eso sí, sin mencionar el ligero detalle de que que la OMS considera los azúcares de la miel como azúcares simples, y que los azúcares de la miel según la USDA suponen el 82% de su composición.

 

banana nice cream

 

Banana nice cream: juguemos a ser modernos

 

Además de la miel, el artículo propone otras formas de “endulzarse la vida” como con este postre llamado “Banana nice cream”. Ya solo el bonito juego de palabras de “nice cream” y “ice cream”, enamora. Antes de que alguien me diga que en su casa prepara el Banana nice cream y le va fenomanal yo me adelanto y le digo que me parece perfecto. Y es que realmente me parece perfecto que alguien se prepare postres caseros en vez de trajinarse helados o natillas procesadas.

Lo que no tiene sentido, ningún sentido, es que la receta del “Banana nice cream” se enmarque dentro de una de las 8 recomendaciones para llevar una vida saludable. Si lo que queremos es endulzarnos la vida (como dice el artículo) de la forma más saludable posible, lo que hay que hacer es tomar la fruta entera. Y punto. Ni Banana nice cream ni peras en vinagre. Lo que pasa es que no es lo mismo decir “tómese usted una manzana” que “prepare un Banana nice cream con dátiles Medjool”. Acabáramos.

 

¿Qué esconde la receta del banana nice cream?

 

En las recetas del banana nice cream se indica que los plátanos deben estar maduros. Ese plátano pocho con pinta chunga que nadie quiere comer es el candidato perfecto para un banan nice cream. ¿Qué pasa cuando el plátano madura? El almidón que lo contiene se divide en “cachitos” pequeñitos que, casualmente son azúcares simples, y por este motivo saben más dulces. ¿Qué ocurre además cuando lo trituramos como marca la receta y lo convertimos en un helado? Pues exactamente lo que ocurre en la foto de la receta “banana nice cream” de otro de los gurús de la alimentación saludable en EEUU, los supermercados Whole Foods (los mismos justo antes del verano compró Amazon).

banana nice cream

En la receta se indica que la porción contiene 22 gramos de azúcar. Las recomendaciones de la OMS indican que las kcal que provengan de los azúcares simples no deben superar el 10% del total, y actualmente se recomienda que mejor no superar el 5%. ¿Esto qué quiere decir? Pongamos el caso de una persona que deba consumir aproxidamente 1800kcal diarias. El 5% son 90kcal que dividido entre las 4 kcal/gramo de los hidratos de carbono nos da un total de 22,5 gramos de azúcar. Nuestro postre tiene 22g, así que a poco que abriéramos la boca el resto del día y se nos colara algún que otro azúcar, ya hubiéramos superado las recomendaciones fetén de la OMS.

Y alguien dirá: ¡ya, pero es que ese azúcar viene del plátano!

No exactamente. He señalado cutremente en moradito qué es lo que ocurre con el helado: el helado se derrite incluso antes de llegar a nuestra boca muchas veces. Los azúcares de la fruta no se comportan como azúcares libres cuando van en la fruta de forma natural, acompañados de su fibra y sus cosas. Cuando trituramos la fruta (especialmente la fruta madura a la que hemos dejado aumentar la concentración de azúcares simples) y la textura acaba por volverse líquida en cuanto entra en la boca, nos topamos de nuevo con las recomendaciones de la OMS, que repito por si alguien no ha hecho click en el enlace anterior:

 

Las recomendaciones contenidas en la directriz se centran en los efectos
documentados para la salud que produce la ingesta de «azúcares libres». Estos
incluyen los monosacáridos y los disacáridos añadidos a los alimentos por los
fabricantes, los cocineros o los consumidores, así como los azúcares presentes
de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de
jugo de fruta.
Los azúcares libres se diferencian de los azúcares intrínsecos que se
encuentran en las frutas y las verduras enteras frescas. Como no hay pruebas
de que el consumo de azúcares intrínsecos tenga efectos adversos para la
salud, las recomendaciones de la directriz no se aplican al consumo de los
azúcares intrínsecos presentes en las frutas y las verduras enteras frescas.

 

Lo siento, pero los azúcares del Banana nice cream no son azúcares intrínsecos porque no están en una fruta entera fresca. Por supuesto que es mejor tomar este postre que tomar un Negritón. Entre otras cosas porque la grasa de la mantequilla de cacahuete es principalmente monoinsaturada, lejos de las coberturas de grasas trans de los helados industriales.  Pero quien lo tome debe ser consciente de que con él alcanza las recomendaciones diarias de azúcares de la OMS. Y que conste que he elegido una receta moderada. Si hago los números con la que propone la antropóloga, con los dátiles Medjool incluidos, nos pasamos.

Conclusión:

Aunque el nombre del postre azucarado lleve el nombre de una fruta y la palabra “nice” incorporada, postre azucarado se queda. Disminuir (y no sustituir) el consumo de azúcares en general, provengan de la miel, de la panela, del azúcar blanco o del moreno, es la mejor manera de alcanzar las recomendaciones saludables. Si de verdad quieren lavar su conciencia, dejémonos de eufemismos y comamos fruta entera. Y caminen, caminen todo lo que puedan, que casualmente es algo que la antropóloga no se acordó de recomendar en sus 8 consejos del alma.

Y aún hay más…

Si se han quedado con ganas de más, les dejo diez minutos de audio de la sección Efectos Perversos en No es un día cualquiera (RNE) donde el domingo pasado desmontamos una a una las “perlas saludables” del suplemento.

Imagen: Pixabay

9 Respuestas a los Comentarios

  • Raketa18 octubre, 2017 a las 10:06

    Tengo una duda sobre este tema: las papillas de fruta que damos a los bebes (supongamos que son caseras y recién hechas) están llenas de azúcares libres, ¿no? Sería mucho mejor darles fruta en pequeños trozos o un poco triturada con un tenedor…

    Responder
    • Julieta18 octubre, 2017 a las 10:38

      Sí, mejor fruta en trozos con la supervisión de un adulto. Así comen a su ritmo, saborean cada cosa por separado y conocen diferentes texturas. Hace poquito Julio Basulto publicó una nota sobre esto en El País

      Responder
  • Monica Hidalgo Fiaggio18 octubre, 2017 a las 10:29

    Y más dudas sobre los azúcares y nuevos endulzantes. Ahora todo el mundo va con el ágave por el mundo, nos haces un monográfico de el? Sabes que eres un crack? Ya he regalado tu libro dos veces y es un gusto oirte.

    Responder
  • Dolors18 octubre, 2017 a las 10:30

    A ver las botellas molan un montón, podríamos adoptar la modernez chupi que proponen…por ejemplo, yo propongo que una vez por semana comamos todos niceslentejisestofadis, es un plato muy nuevo que va super bien, lo has probado? jeje
    Gracias Boticaria, me ha gustado este artículo 🙂

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  • Mamagnomo18 octubre, 2017 a las 11:42

    Me encanta que luches contra estas modas. En serio. Parece de broma la que se está liando con las supuestas dietas. Hoy vi a una en IG que se había preparado rorritas con plátano, avena y no sé qué con puré de mango y semillas. Doble ración de azúcar y de hidratos. Ahora, nada de leche. Con lo buena que es una tostada con aceite y un café (yo me tomo un yogur desnatado que no me gusta el con leche) y acompañarlo con una fruta… In dieta mediterránea we trust

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  • Monica18 octubre, 2017 a las 12:44

    Muy buen artículo! En mi opinión deberían regular las publicaciones que propenden a errores que afectan la salud, puesto que no es una cuestión de moda o de opinión, sino que debe tener rigor científico, si no mejor callados.
    Monica

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  • Mi Álter Ego18 octubre, 2017 a las 16:40

    Si es que parece que de nutrición todo el mundo puede opinar. Yo como fatal, lo reconozco, pero a veces alucino con ciertos “consejos” que leo por ahí. Besotes!!!

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  • Nuria20 octubre, 2017 a las 11:05

    Hola Marian, me encantan tus artículos pero en esta ocasión no estoy para nada de acuerdo contigo. Evidentemente siempre es mejor la fruta entera por un tema de saciedad, pero la fruta triturada conserva la pulpa y la fibra, no es equiparable a un zumo y por lo tanto su azúcar no contabiliza como azúcar libre!! El mismo argumento nos llevaria a pensar que no podemos masticar la fruta porque una vez nos la tragamos, como ya no está entera y además está mucho más líquida por la acción de nuestra saliva, también se ha convertido en azúcares libres. Verdad que no tiene sentido? La OMS no dice nada de fruta triturada… habla sólo de jugos, concentrados y jarabes. Un smoothie no entra en ninguna de estas categorías.

    Responder
    • boticariagarcia25 octubre, 2017 a las 01:05

      Hola Nuria,
      En la página 1 del informe de la OMS se indica: Los azúcares libres se diferencian de los azúcares intrínsecos que se
      encuentran en las frutas y las verduras enteras frescas.
      En ningún caso un helado de estas características entra en la categoría de “fruta entera y fresca”: en este postre la fruta ni está entera, ni está fresca. No puede compararse la masticación de la fruta en la boca con el triturado mecánico de un smoothie o en este caso de un helado hasta conseguir una textura tan fina que, como se puede apreciar en la imagen del post, a temperatura ambiente se vuelve totalmente líquido (esta textura no la podrías conseguir con el simple masticado). La absorción de los azúcares a sangre se realizará de forma más rápida que si simplemente mordiésemos la fruta. Adicionalmente, en el caso de este tipo de postres se aconsejan plátanos maduros, con mayor cantidad de azúcar libre también. Insisto: no es una opción “demonizable”, pero en ningún caso es comparable esta opción a tomar la fruta entera en cuestiones de glucemia. Tampoco en cuanto al aporte calórico, ya que para conseguir la textura sugieren añadir mantequilla de cacahuete o de almendras, algo que no sucedería si se toma la fruta entera. No hay ni trampa ni cartón: la fruta entera y fresca es la fruta entera y fresca, y lo demás son variantes más o menos saludables, pero nunca equiparables. Saludos.

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