El bocadillo del recreo

¿Quién se acuerda del bocadillo del recreo? Os lo pregunto con el mismo tono lúgubre con el que José María Cano en la canción de Héroes de la Antártida (Mecano) se preguntaba aquello de ¿quién se acuerda del capitán Scott?

Nadie se acuerda. Ni un poquito. Ni del capitán Scott, ni de Evans, Wilson, Bowers y Oates. Y mucho menos del bocadillo del recreo. Somos ingratos e insensatos.

La semana que viene comienzan las clases, andamos todos como locos forrando libros, cosiendo etiquetas en el uniforme y aún no hemos dedicado ni medio segundo a pensar en el bocadillo del recreo. Total -pensamos- cuando llegue el martes le metemos un paquetillo de galletas con dibujitos y un zumito con su pajita ¡y a correr!

Lo peor de todo, es que seguro que muchas tenéis (o tenemos) un bento box monísimo para meter dentro las cuatro galletas. Por si ésto lo lee alguien alejado del mundanal ruido, aclaro que bento box es como hay que llamar ahora, en idioma cuqui, a las tarteras.

Aclaro más: si la tartera tiene estética mona o lleva una Hello Kitty, se llama bento box. Si es un tupper de Ikea debéis seguir llamándole tartera o una madre cuqui agraviada os abrirá la cabeza con un bento box retro de lata. Y ya que estamos culturizándonos, que sepáis que a estas alturas de la vida los de Sanrio se han descolgado diciendo que la tal Kitty no es una gata: es una niña, una amiga. Lo confirma una antropóloga de la Universidad de Hawaii, sin mover una ceja, mientras se tambalean todos los cimientos de mi infancia.

Y ahora, al grano, que yo he venido a hablar del bocadillo del recreo.

 

bocadillo del recreo

12 consejos para preparar el bocadillo del recreo

 

1. Desayunar en casa. El tentempié del recreo debe ser un complemento tras un desayuno saludable y completo. No vale desayunar rápido por no madrugar y meter un bocata de tortilla para compensar después. La próxima semana hablaremos del desayuno saludable.

1. Al niño debe gustarle. Parece de cajón, pero muchos niños acaban tirando su almuerzo o regalándolo porque no les gusta. Cada padre debe hacer el esfuerzo de averiguar qué snack saludable es el que puede tener éxito en sus hijos. Siempre hay un roto para un descosido y una fruta para cada niño. Por muy anti-fruta que sea el niño.

2. Adecuarlo a la edad del niño. Si proporcionamos a nuestro hijo un bocadillo o snack que exceda sus requerimientos, lejos de “alimentarle mejor” estamos favoreciendo que pierda el apetito a la hora de comer. Si, además, el niño come en el comedor escolar, le estamos generando inconscientemente un problema mayor ya que puede originarle un conflicto con la comida e incluso puede que con los cuidadores.

3. Adecuarlo al horario del niño. Si nuestro hijo desayuna a las siete de la mañana porque entra antes al colegio en el “aula matinal” quizá su tentempié debería ser distinto de aquel que desayuna a las nueve de la mañana justo antes de empezar el colegio.

4. Elegir preferentemente fruta. Una buena forma de llegar a las famosas 5 piezas de fruta y verdura al día es que tomen una de ellas en el recreo. Muchos colegios tienen instaurado “el día de la fruta” y un día a la semana todos los niños la llevan. Si en el colegio de vuestros hijos no se hace, nunca es tarde para sugerirlo.

5. Trocear la fruta. Si metemos una manzana en la mochila un niño de 3 o 4 años y esperamos que se la coma, vamos listos. Si por el contrario la partimos en trocitos y la metemos en una tartera, nuestras posibilidades de éxito aumentan. La mandarina en gajos en invierno y las fresas o frambuesas en verano son opciones que suelen tener aceptación.

6. Los bocadillos, sencillos. Pueden ser una opción el clásico sandwich de jamón y queso o un bocadillo de jamón con tomate. Si utilizais jamón de york, dentro de las posibilidades debe ser de la mayor calidad posible. Quedan desterrados los sandwiches de nocilla, patés, cremas de quesos y otras locuras grasas en formato tarrina.

7. Bocadillo deconstruído. Sobre todo a los más pequeños, comer un sandwich o un bocadillo puede resultarles algo pesado. Algún día a la semana pueden llevarse en una tartera taquitos o trocitos de jamón, de lomo o de queso, por ejemplo, para ir cogiéndolos con la mano. Podrían añadirse palitos de pan o colines si al niño le gustan. Desterrados también quedan los palitos “con sabores”. En cualquier caso, hay que recordar que el pan, pan,  es un alimento saludable y que no engorda de la manera que tradicionalmente se le atribuye.

8. Frutos secos. No recomiendo que los niños pequeños lleven al cole frutos secos como tentempié. En primer lugar, por el riesgo de atragantamiento. En segundo lugar, porque actualmente hay gran cantidad de niños alérgicos y la posibilidad de que acaben compartiéndolos es alta. En niños más mayores, un puñado de frutos secos puede ser una opción de snack siempre que se tenga en cuenta que debe tratarse de frutos secos sin sal y sin procesar (nueces, avellanas o almendras). Los cacahuetes con miel o las almendras saladas están desterradas.

9. Evitar alimentos procesados. Ni bollería industrial, ni sandwiches “de máquina”. Menos aún chucherías o snacks salados. Incluso las galletas, aparentemente inofensivas, también pueden ser muy ricas en grasas y azúcares y por tanto debemos vigilar su composición en el etiquetado. Aunque no se acaba el mundo si nuestro hijo un día come un Bollycao, en mi opinión el consumo de este tipo de productos debe reservarse a los fines de semana u ocasiones especiales y, en ningún caso, formar parte de nuestros hábitos diarios.

9. Bebidas. Ni zumos azucarados, ni lácteos chocolateados, avainillados o afresados y mucho menos refrescos. Los niños pueden beber agua del grifo en el colegio y no necesitan nada más para estar convenientemente hidratados durante todo el día.

10.  Ponerlo bonito. Ya, ya sé que he empezado criticando los bento box, pero sólo porque no sabíamos qué meter dentro. Ahora que lo tenemos claro, lo cierto es que cuanto más motivemos al niño a abrir su almuerzo, mejor. Pueden ser interesantes esas fundas de silicona, tan monas y reutilizables, para la fruta y los bocadillos. En este punto, tened en cuenta siempre las posiblidades de vuestro hijo: las tarteras estilo retro, con herrajes de “click” a ambos lados, pueden ser divinas de la muerte, pero los niños de infantil no saben cerrarlas. O al menos les cuesta. Pensad en una profesora teniendo que cerrar 27 bento box retro con sus 54 herrajes vintage y sed solidarios. No os sulfuréis, nuestros niños tampoco van al cole en buses amarillos sino en otros mucho más prosaicos, así que usáis una tartera de Ikea no va a desentonar.

11. Lavarse las manos. Hay que fomentar una rutina en los hábitos higiénicos de los pequeños y por ello debemos insistir a nuestro hijo sobre la importancia de lavarse las manos antes del tentempié en el colegio.

12. Hablar con su profesor. Los profesores no muerden, ni les va a parecer una tontería nuestra preocupación. Si tenemos oportunidad de hablar con ellos, y consultarles si ven a nuestro hijo tomar su tentempié, nos dará muchas pistas sobre si lo estamos haciendo bien o debemos cambiar de rumbo.

 

 El consejo de la boticaria

 

Empieza el nuevo curso y mi consejo es que los padres nos esforcemos un poquito más que el anterior con el bocadillo del recreo. Por lo general, lo más fácil, lo que menos tiempo nos requiere y lo que el niño acepta encantado de la vida, es meterle un bollito en la mochila. Pero, sin duda, no es lo mejor para él.

Los padres de niños que empiezan el cole tenéis la oportunidad de empezar de cero y que el niño no eche de menos este tipo de tentempiés. Los que tenéis que cambiar los hábitos, tendréis que luchar un poco más. Hablad con vuestros hijos, ofrecedles poco a poco todas las alternativas saludables y encontrad vuestro santo grial. Existe. Aunque tardéis semanas en encontrarlo.

Y, por encima de todo, recordad una cosa: el papel de aluminio no es sexy. Ahí lo dejo.

 

10 consejos para preparar el bocadillo saludable del recreo -       

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38 Respuestas a los Comentarios

  • Martaharias5 septiembre, 2014 a las 09:20

    me encantan tus post boticaria !!
    yo soy una banderada de la fruta y mi hija sólo lleva fruta para el tentempié del medio día y por las tardes sandwich de jamón y queso o similar.
    Mi madre nunca nos compró un bollicao o palmera de chocolate (cosa que me generó cierto trauma en la época no te creas) costumbre que he abanderado yo actualemnee.
    Viva la comida saludable

    Responder
    • boticariagarcia5 septiembre, 2014 a las 12:07

      ¡Gracias Marta! El año pasado empezó mi hijo el cole y no le di opción a que echara de menos los bollos. Directamente fruta cortada en un tupper (tupper con un mickey, eso sí). El martes que viene empieza la niña y pienso seguir la misma dinámica. Ha funcionado genial. Tanto que un día que me quedé sin fruta y le metí varias galletas, las galletas volvieron en la bolsita tal y como habían salido de casa. Me dijo que por favor no me volviera a pasar, ¡que él quería su mandarina! 🙂

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  • María5 septiembre, 2014 a las 09:35

    Me ha encantado boticaria! Lo de ponerlo bonito… Qué gran consejo!! Pero para todo, eh? Que el niño no quiere comer tomate? Brochetas de cherrys con trocitos de queso. Que la otra no quiere montar en bici? Le compranos un cesto de la Hello Kitty (aunque no sea un gato). Que es un coñazo? Poz zi, pero funciona…
    Aquí nos obligan a llevar dos snacks (mañana y tarde). Uno tiene que ser fruta (y las seños obligan a los niños a que se coman este en el recreo de la mañana) y el otro puedenser galletas SI no llevan chocolate. Yo para cuando no tengo tiempo tengo unas galletas de pasas y manzana que ya van enpaquetadas (sultana, se llaman, no sé si hay en España) o unas cajitas de pasas que mi hija piensa que son caramelos…

    Responder
    • boticariagarcia5 septiembre, 2014 a las 12:09

      ¿Pasas como caramelos? ¡Pobres criaturas! Si en el fondo luego todos los traumas de la adolescencia nos tienen que venir de ahí… 🙂 Lo de ponerlo bonito es fundamental. No se trata de darles todo lo que quieran, como quieran, pero sí de enseñarles a tener buenos hábitos con mucha cintura.

      Un beso!

      Responder
  • Marta5 septiembre, 2014 a las 09:44

    Bravísimo, todos esos consejos, o gran parte de ellos, son los que en la reunión que tuvimos con los nuevos padres, les dimos. Aunque yo tengo una tartera de lo más normal para mis hijas, jajaja

    Responder
    • boticariagarcia5 septiembre, 2014 a las 12:11

      Yo tenía una normal, de hecho con tapa negra, de Ikea, tirando a horrible pero vi una de Mickey en una tienda y la verdad, por muy poquito le hice muy feliz, jajaja.

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  • Isabel5 septiembre, 2014 a las 09:56

    En mi cole no dan la opción de bocadillo ni de nada. Nos turnamos los padres para comprar galletas María y a las diez de la mañana les dan un para de galletas a cada uno.
    No me parece mal del todo desde el punto de vista de no tener que preparar algo cada mañana y que como todos comen lo mismo no hay opción de querer lo que tiene el de al lado.

    Responder
    • boticariagarcia5 septiembre, 2014 a las 13:16

      Sin duda puede ser lo más cómodo para los padres pero el tentempié de debería ser más variado. Además ¿qué pasa con los niños a los que no les gustan las galletas o incluso se comerían mejor la fruta? (como es el caso de mi hijo, sin ir más lejos). Al final, está “condenando” a esos niños a quedarse sin tentempié 🙂

      Responder
  • Alele5 septiembre, 2014 a las 09:56

    🙁 Pobre bocata de nocilla…

    Responder
    • boticariagarcia5 septiembre, 2014 a las 13:17

      Venga va… uno cada quince días… creo que a ese ritmo caduca el bote antes 🙂

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  • Arantza5 septiembre, 2014 a las 10:59

    Primero de todo soy super fan de tu web, me haces entender un monton de cosas que ni me habia planteado entender si quiera…
    Con respecto al post de hoy a mi gordito en la guarderia galleta maria para la media mañana y despues de la siesta.
    Ahora que empieza el cole de mayores (aula de 2 años en colegio diferente),lo mismo que en el anterior excepto los miercoles que llevaran una pieza de fruta, la trocean y todos prueban de todas las frutas. A mi me parece una idea buenisima empezar así de tan pequeños, así que estoy encantada.

    Besitos!!

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    • boticariagarcia5 septiembre, 2014 a las 13:24

      Muchísimas gracias, me han hecho mucha ilusión tus palabras ya que precisamente lo que comentas es el objetivo por el que abrí el blog.

      A partir de este año verás que tu peque tiene mayor autonomía y es importante potenciarlo, como hacen allí, enseñándole todos los tipos de fruta para que te vaya mostrando “su camino”. Los niños nos dan muchas señales, pero hay que detenerse a “escucharlos”.

      Un besazo!

      Responder
  • Mi Álter Ego5 septiembre, 2014 a las 12:03

    Yo ni me acuerdo de lo que llevaba, así que con eso lo digo todo… Eso sí, recuerdo que tenía una bento box (yo la llamaba tartera) de ésas con herrajes y dibujos del Chapulín Colorado comprada en los States. Tenía cosas muy peculiares, yo… Besotes!!!

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    • boticariagarcia5 septiembre, 2014 a las 13:26

      ¿Guardas esa tartera? Dime que sí… es un vintagismo que el mundo actual no puede perderse…

      Responder
  • Isabel5 septiembre, 2014 a las 14:34

    Hola!! Me encantan tus post y lo que transmites con ellos, se hacen súper amenos y útiles!! Muchas gracias!!
    Una preguntita, el papel de alumninio, además de no ser sexi (ahí estamos de acuerdo), crees que tiene más inconvenientes? Ayer me llegó una información sobre si lo usamos al revés (cara mate hacia dentro) cuando esto es terribilísimo y peligrosísimo. Otra colleja más para esta autoestima de madre tan sufrida ella.
    Un besito!!!

    Responder
    • boticariagarcia5 septiembre, 2014 a las 16:30

      Aunque su uso es seguro, el aluminio no es un material completamente inerte y puede transmitir sales (sobre todo a elevadas temperaturas o si entra en contacto con ácidos). El material más seguro, que menos posibilidad de “migración” tiene es el cristal, pero lo cierto es que en algunas ocasiones (como envolver bocadillos) la versatilidad del papel de aluminio supera al resto de materiales.

      Para evitarlo, una opción son las funditas de siliconas que comentaba en el post. Hay algunas bolsas de silicona con cierre zip en las que se pueden almacenar incluso filetes y salsas.

      Si no tenemos más remedio que utilizar papel de aluminio y nos preocupa esta posibilidad, una opción es envolver los sandwiches o bocadillos en papel de celulosa o film de plástico y posteriormente en aluminio, para que éste ofrezca mayor capacidad de “barrera”.

      Me alegro de que te sea útil el blog, muchísimas gracias por comentar!

      Responder
  • Gemma/El Sur (@Gemma_311)5 septiembre, 2014 a las 18:01

    Claro!, Los que viven en le primermundo se permiten todos esos lujos.
    Pero aquí, en las centroeuropas post-comunistas, los colegios son públicos y se les da a todos los nenes lo mismo y en la clase, va incluido el desayuno, la comida y la merienda; así nos garantizamos que todos los nińos estén desayunados y encima está subvencionado por la alcaldía.
    El desayuno: té con pan con mantequilla o mermelada, que suele ser casera(nunca juntos). Algo de fiambre y los viernes suelen ponerles un croissant o un krapfen(berlinesa).
    Merienda: un lácteo líquido, suele ser yogur natural líquido(los de sabores son un lujo) o kéfir. Fruta(generalmente del jardín) que a veces los nenes recogen y las manzanas no se pelan y té.
    Qué te parece el plan?
    Yo no me quejo, es más me parece ideal.

    Responder
    • boticariagarcia9 septiembre, 2014 a las 16:02

      Me parece muy interesante todo lo que comentas Gema. Aquí parece un poco de otra época aunque ese no-primer mundo como dices, parece que supera nutricionalmente al nuestro.
      ¿Y cuando estabas al otro lado del charco? ¿Cómo era? Cuéntame, que me interesa 😉

      Responder
      • Gemma/El Sur (@Gemma_311)9 septiembre, 2014 a las 18:42

        No, si te cuento de Argentina no paro en un mes…Ese café, esas frutas tropicales, las facturas: pequeńas piezas de bollería muchísimo más ricas, las famosas mediaslunas, recién hechas, calentitas.

        A las nenas les daba jugos de soja; venían mezclados con jugo de naranja, ananás, durazno/melocotón.
        Eran muy típicos también los sangüichitos: en pan de molde superblando de jamón y queso, choclo(maíz), vegetales. Todo ya hecho, no te molestabas mucho en casa, llamabas al delivery y te traían todo.
        Y las empanadas(empanadillas al horno). En fin, allí el bocadillo del colegio era alimentarse a base de bien. (y sí, depende de la clase social, lo sé, lo sé).
        Y yo no tenía la costumbre de comer aguacates/palta que a por lo visto son muy nutritivos.
        Mi favorito: La fruta Gotita de Miel. Sólo durante unos días al ańo, había una variedad de ciruela y de albaricoque/damasco tan dulce, tan dulce que se llamaba gotita de miel.
        Ah! Y todavía existe el membrillo! Y el dulce de batata. Así que imagínate la variación del bocadillo.
        Y había kiosko en el colegio por si los chicos se quedaban con hambre y se compraban unos alfajores.
        Y se llevaba en el táper, pues eso, un jugo, un sangüichito o facturas y fruta.
        Y si se quedaban a comedor, en unas heladeritas como las que te llevas a la playa o una especie de bolsos forrados por dentro con aislante que te lo conserva frío; ya el marketing total, yo me traje un montón; por que allí con el calor se estropea la comida.

        Responder
        • boticariagarcia9 septiembre, 2014 a las 19:01

          ¡Qué barbaridad Gemma! Te ha quedado una descripción muy a lo Juan Ramón Jiménez y su platero “con su cristalina gotita de miel”.
          Ojalá podáis volver por aquellas tierras. Se ve que tuvistes “the time of your life” como la canción 🙂

          Responder
  • Planeando ser padres5 septiembre, 2014 a las 18:03

    De pequeña, el día que mi bocadillo del recreo era de jamón cocido hacía una fiesta. Porque lo habitual era el chopped ¿todavía se vende? Ni lo sé porque hace años que no lo consumo pero mi madre lo de no enviarnos con bollería industrial al cole lo tenía clarísimo, ahora lo de la variedad en el bocadillo era otro cantar. Lo del engaño de los zumos envasados y su escaso aporte de fruta y excesos de azúcares lo descubrí en el grupo de crianza al que iba con mi bichilla. ¡Toda la vida creyendo que ahí dentro había una pieza de fruta completa!

    Responder
    • boticariagarcia9 septiembre, 2014 a las 16:05

      Tu madre hacía bien en no enviarte al cole con bollería industrial aunque lo del chopped… sus grasas tampoco son precisamente saludables. Algún día hablaremos del jamón de york. Y también de los zumos y los azúcares, les tengo muchas ganas! La legislación ha cambiado y hay novedades positivas 😉

      Responder
  • María5 septiembre, 2014 a las 23:31

    Yo lo que quiero es una bento box de esa ya!! Aquí se llama fiambrera :(, de hecho tartera ya me suena exótico…

    Dos cosillas: ¿podrías aclarar lo de la calidad del jamón de York? Alguno a eliminar o a recomendar? Se qué es difícil entrar en el farragoso terreno de las marcas comerciales pero me ha inquietado la frase.

    Por otro lado: que hacer con un bebe que se niega a comer fruta? Natural, en puré, troceada, potitos bio, potitos eco… Descartadas alergias. Por desgracia las conocemos de cerca y el rechazo, gracias a dios, no se debe a esa causa.

    Por ultimo aún a riesgo de que el comentario sea larguísimo: enhorabuena por el blog. Genial!! Me lo he leído todo del tirón

    Responder
    • boticariagarcia9 septiembre, 2014 a las 16:41

      Hola María,

      En cuanto al jamón de york hay que distinguir tres tipos, jamón cocido categoría extra, categoría primera y por último el fiambre de jamón.

      Éste último, el fiambre de jamón puede contener almidón, proteínas vegetales y otras sustancias como azúcares y gelificantes. A pesar de ser algo legal, la calidad del jamón es menor (y también es menor su precio).

      En cuanto a la fruta ¿qué edad tiene? El sabor ácido suele echar para atrás a algunos niños. ¿Has probado a mezclar la fruta con galletas? Puedes incluso añadir algún lácteo como los quesitos.

      Aunque a priori no es lo ideal (deben tomar la fruta sola) puede ser una vía de entrada para matificar el sabor y que vaya aceptándola poco a poco.

      Me alegro mucho de que te guste el blog, puedes escribir comentarios tan largos como este o más, cuando quieras, encantada!

      Responder
  • Mamamedusi6 septiembre, 2014 a las 08:56

    Tu post me viene al pelo! Este año empezamos el colé, y la rutina del tentempié.
    Medusi no esta acostumbrado a comer algo a media mañana, y ahora tendrá que empezar a acostumbrarse.

    Por las meriendas y demás, se que es lo que le gusta, y mi máxima siempre ha sido que si come bien fruta, luego se le puede dar un “premio” después, una galleta, un bollito… pero siempre comiendo fruta o una buena merienda (bocadillo sano) primero.

    En nuestro cole prefieren que llevemos fruta como norma, al menos casi todos los días, y nos alientan a ello. Me parece bien, con eso y tu post creo que podemos conseguir que lleve un almuercillo equilibrado.

    Gracias!

    Responder
    • boticariagarcia9 septiembre, 2014 a las 16:50

      Si consigues que se lleve una fruta cortadita cada día es un puntazo. Sin duda es lo mejor para él.
      Con respecto a los “premios”, y sin ánimo de destrozar la infancia de nadie, al usar los bollitos como recompensa puede que lo asocian a un oscuro objeto de deseo. Quizá cuando sean mayores e independientes sea lo primero que compren por su cuenta en el recreo. Lo cierto es que cuanto más lejos de ese tipo de productos mejor.
      En cualquier caso, una vez a la semana es algo que entra dentro de la normalidad así como la ingesta regular de alguna galleta (si es con aceite de oliva o girasol, mejor que mejor).

      Un beso!!

      Responder
  • remorada6 septiembre, 2014 a las 12:36

    tartera! nunca había escuchado esa palabra, en mi casa siempre había sido “tupperware”, con los años lo han recortado a táper, pero ya por novedad

    y a pesar de que mi madre y la cocina no tenían casi relación, sí que era experta en desayunos y meriendas, lo más típico el pan con jamón + jugo de maracuyá + granadilla, y nosotras rogando para que no se le ocurriera reemplazar maracuyá por papaya (que con el paso de las horas el líquido se volvía un amasijo) o la granadilla por el huevo duro! el olor que sale al abrir un tupper con un huevo duro pelado dentro podía significar una semana de mofas en clase!!!

    Responder
    • boticariagarcia9 septiembre, 2014 a las 16:54

      Me acabas de destrozar la bonita digestión de espaguetis con salsa de mi abuela que me acabo de comer. ¿Granadilla? ¿Podrías especificar qué es eso?

      Responder
  • Peggy9 septiembre, 2014 a las 00:07

    Estimada Marian: eres lo más grande que he visto desde Rocío Jurado. Pero en los Jesuitas de mi pueblo las tonterías cuquis como bentos y cosas desas están proscritos. Reivindicamos la fruta y el sandwich de fuet envuelto en papel de plata. Besis.
    P.S. Mi retoña es hater declarada de refrescos y bollycaos. Y el queso, manchego. (3º Infantil).

    Responder
    • boticariagarcia9 septiembre, 2014 a las 16:56

      Cómo sois en los Jesuitas de tu pueblo, que gastáis papel de plata en vez de papel de aluminio como el resto de los mortales. Con lo del queso manchego me has ganado para siempre.
      Y con lo de que soy lo más grande se me enamora el alma, se me enamora. Besis para ti.

      Responder
  • Francisco Rua9 septiembre, 2014 a las 09:18

    Como todos tus post, me gusta. Me ha sorprendido ¿una casualidad? nombrar a Scott, Wilson, Bowers, Oates y Evans ¿sabías que probablemente la principal causa de su muerte en el viaje de regreso fue que su dieta para el viaje fue deficitaria en calorias?

    Responder
    • boticariagarcia9 septiembre, 2014 a las 13:53

      Sí… esas historias siempre me han impactado mucho desde pequeña. Probablemente gran parte de la culpa la tenga esta canción. Por lo visto el “menú saludable” de la expedición era “poco saludable”. Claro, que a principios de siglo la cosa era algo más complicada que ahora… Un saludo y gracias!

      Responder
  • Miss y Mister Golosina22 septiembre, 2014 a las 12:23

    Aquí no te comenté, pero en su día lo compartí con algunas mamás del cole y aun me hacen algún comentario al respecto, ya que esa tarde habíamos estado hablando sobre el tema; creo que causó sensación el post, jeje.

    Responder
    • boticariagarcia23 septiembre, 2014 a las 00:45

      Si sirvió de ayuda a alguien, lo doy por bien empleado. Qué difíciles son las meriendas… o, mejor dicho, qué poco nos gusta pelear habiendo alternativas. Está claro que hoy todo es más fácil, aunque eso no significa que sea mejor.

      Responder
  • Silvia26 septiembre, 2014 a las 22:15

    Me ha encantado! Yo uso una alternativa a la tartera, sé que no es la más ecológica pero tiene otras ventajas. Pongo la fruta troceada en una bolsita de cierre hermético (tipo zip) y así no hay que preocuparse de tarteras o bento boxes que manchan las mochilas con el “juguillo” que queda dentro porque la buena hija de 4 años no se aclara para cerrarla bien 🙂

    Responder
    • boticariagarcia1 octubre, 2014 a las 13:39

      Si dando esa facilidad a tu hija consigues que se coma la fruta mejor, lo damos por estupendamente empleado 🙂

      Responder
  • Nuria5 octubre, 2014 a las 08:59

    Yo tengo una duda respecto a la fruta troceada en casa: si yo pelo y troceo una fruta como manzana, pera, melocotón..,a las 8 de la mañana, cuando se la coma alrededor de las 11, le queda a la fruta algún aporte vitamínico? Además del colorcillo amarronado que coge…nada atractivo para los nenes….
    Gracias!

    Nuria

    Responder
  • Pedro3 junio, 2015 a las 19:28

    Mi pobre bocata de jamón york y queso… Se lo diré de ahora en adelante a mi madre.

    Responder

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