Las cinco perlas de la dieta Brady-Bundchen

Creo que no queda medio digital viviente que no se haya hecho eco estos días de la entrevista concedida por Allen Campbell. ¿Que no les suena? Sí hombre, Allen Campbell, el cocinero de Gisele Bundchen y su marido Tom-Tío-Bueno-Brady.

No he podido conseguir ninguna foto del quarterbak sin que la policía de Internet me meta en la cárcel, pero si alguien necesita hacerse a la idea y empezar el día con alegría,  les dejo este enlace, bastante ilustrativo.

A lo que iba, que a lo tonto me despisto. Yo venía a hablar de Allen Campbell, de profesión chef de lujo reconvertido a cocinero familiar. Es decir, los Brady-Bundchen (ojo, no confundir con la Brady Bunch), sacaron la chequera y se llevaron a casa a un reputado chef para freírles las croquetas a los niños. Bueno, no exactamente, porque los Brady-Bundchen kids no comen croquetas ni a punta de pistola, pero ya me entienden.

dieta bundchen

La cuestión es que Allen Campbell ha concedido una entrevista contando en qué consiste la dieta de la modelo y el quarterback (curiosa combinación, allí debe de ser como lo del torero y la folklórica). Sus declaraciones han dado la vuelta al mundo en menos de 80 horas. Y es que claro, cualquiera se resiste a conocer el secreto del cuerpo escultural de ambos.

dieta bundchen

Lo primero que hice cuando leí la entrevista y empecé a atragantarme un poco fue buscar en Google al chef Campbell. Me encontré una web donde terminaba su presentación así

I really, really love my family, especially the innocent kids around me that tell me they love me and bring so much joy to my life. I love them so much that I am thinking into their future and what kind of rude awakening they could be in for and what I can do to change that. I eat this way and I cook this way because I love kids

No sé a ustedes pero a mí me da miedito. No sé si a este señor le encuentro más influjo de Perales o de de Michael Jackson. En el siguiente párrafo habla de la reencarnación, por si alguien se queda con ganas de más.

En cualquier caso, a mí como si se reencarna cosa (lápiz o en pincel) que diría Mecano. El problema comienza cuando el chef abre la boca y empieza a afirmar cosas que, por extensión, toda la población puede tomar como ciertas.

 

Las cinco perlas de Campbell

Vaya por delante que donde digo perlas quiero decir grietas, pero quedaba más mono:

1. La Regla de Pareto Bundchen: 80% frutas y verduras, 20% carnes magras.

Vamos por partes, que aquí hay chicha (magra, pero chicha). Que el 80% de su alimentación sean frutas y verduras me puede parecer bien (aunque el famoso plato de Harvard recomiende un 50% de este grupo, si la dieta está correctamente diseñada no veo el problema, al igual que ocurre en el caso de la alimentación vegetariana).

Sin embargo, con el 20% de carnes magras comienzan mis dudas. Yo puedo aceptar pulpo como animal de compañía, pero no pato como carne magra, porque precisamente es una de las más grasas. Tampoco entiendo que habiendo tantos peces en el mar, al chef sólo se le antoje cocinar salmón salvaje. ¿Y qué le han hecho el resto de los peces que beben y vuelven a beber en el río? El tema huele un poco a Perricone.

Y ahora, los grandes olvidados: la leche y los huevos. Lo de prohibir los lácteos, pues ea, ya estamos acostumbrados. Entra dentro de la moda de suprimir indiscriminadamente la lactosa (moda injustificada a no ser que exista una intolerancia o algún otro problema médico). Lo de los huevos… ¡ay los huevos! prefiero pensar que el chef se olvidó de citarlos, porque donde esté el huevo como super-alimento (empleo intencionadamente este adjetivo cursi porque él lo adora) que se quiten las spirulinas y quinoas con las que se le llena la boca y se las llena a los Brady-Bundchen.

2. El tomate es veneno (y las patatas ni te cuento).  Las solanáceas nacen, crecen, se reproducen… y el quarterback no las cata (probad a decir en alto el quarterback no las cata, mola ¿eh?). Resulta, y esto es cierto, que las patatas, tomates, berenjenas y otras parientes solanáceas son tan listas que cuando están en la planta desarrollan unos glicoalcaloides (en cristiano, unos venenos) para defenderse de los bichos y que no se los coman. Debido a esto, el chef tiene castigado al jugador de rugby sin solanáceas para evitar la inflamación que estos glicoalcaloides originan.

Tiene sentido ¿no? Pues no. No porque, por ejemplo en la patata, la solanina se encuentra principalmente en los tallos y en las hojas, pero no en la patata en sí. En la patata el tóxico se encuentra en la piel o en la capa verde que se forma debajo. Basta con retirar la piel y zonas sospechosas para no estar expuestos al peligro. Igual sucede con los tomates: los verdes inmaduros (no confundir con los verdes maduros) deben evitarse pero no hay problema alguno con los rojos maduritos.

3. Deshidrato luego existo. No uno, ni dos, sino TRES deshidratadores presume de tener Mr. Campbell en la cocina de los Bundchen. Afirma orgulloso que a los niños les prepara mucha fruta deshidratada. Y digo yo ¿para qué? ¿Acaso no sabe el chef que cuando deshidratas la fruta, sometiéndola a elevadas temperaturas, ésta pierde una cantidad significativa de sus propiedades nutricionales? ¿Tanto ponderar los súper-alimentos ricos en mil nutrientes para luego ir desperdiciando los que se encuentran en los alimentos de andar por casa? Parece ser que mola más tomar spirulina y chips de manzana, que darle un bocao como Dios manda a la misma. Por si alguien aún lo duda, la fruta como debe consumirse es preferiblemente entera. Y verdadera.

4. Las verduras, ecológicas. Y es que, como no podía ser de otra forma, Mr. Campbell sólo utiliza frutas y verduras ecológicas. Cuando se evidencie que realmente son más nutritivas que las convencionales, yo también lo haré. De momento no existe tal evidencia, como tampoco existe de que las frutas y verduras convencionales sean tóxicas.

5. La sal, del Himalaya. El amor de este hombre por la sal del Himalaya y el vade retro a la sal yodada, sencillamente, es una pijada, un capricho de ricos, un “sin fuste”, que dirían en mi pueblo. En el blog de Gominolas de Petróleo se explica muy bien que el  94% de este tipo de sal, por ley, es cloruro sódico y sólo un 6% puede corresponder a otras sales y compuestos divinos e himalayenses de la muerte. Teniendo en cuenta que se aconseja una mínima cantidad de sal al día ¿realmente merece la pena pagar ese plus por la magia que hay en el 6% de la pizca de sal que pongas en la comida? Amos anda.

Otras perlas varias: no se puede cocinar el aceite de oliva porque viene el coco (que por eso toman aceite de coco) y entre todas las frutas del paraíso, el quarterback sólo come plátanos. Hasta aquí puedo leer.

Conclusión de la Boticaria

Tras este análisis, sólo me queda por averiguar si Mr. Campbell es de los Campbell de toda de la vida… es decir, de los de la la sopa de tomate… Sería una inflamatoria y cruel ironía, ¿verdad?

Pasen ustedes un buen fin de semana, y vayan por la sombra, que hace calorcito.

dieta bundchen

 

 

 

 

 

18 Respuestas a los Comentarios

  • @mararsr15 enero, 2016 a las 10:02

    Me meo contigo, boticaria 😉

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  • Joan carles15 enero, 2016 a las 10:26

    Falta el 2.- 🙂

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    • boticariagarcia15 enero, 2016 a las 10:30

      Ay Joan Carles gracias… terminé de escribir a las 3 de la mañana y de pronto me di cuenta que me sobraba un punto y por eso en el número 5 hay dos… En cuanto saque un rato lo apaño! Gracias de nuevo!

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  • Miguel A. Gomez15 enero, 2016 a las 10:47

    Su post es una auténtica exhibición de sentido común. Lo que mas nos falta en estos tiempos. La felicito.

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  • Carmen15 enero, 2016 a las 10:52

    Tu es que eres MUY grande!!! Geniales tus posts! Me parto de risa y ahora me he enganchado a tus charlas en La Aventura del Saber :). Sigue informándonos así de bien, porque se agradece!! Un saludo!

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    • boticariagarcia16 enero, 2016 a las 22:42

      ¡Qué ilusión que te guste la sección de La Aventura! Mil gracias por comentar, Carmen 🙂

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  • Mi Álter Ego15 enero, 2016 a las 11:55

    Yo también estaba pensando lo de la sopa según leía lo de los tomates. Jajajaja.

    Desde luego, estas cosas creo que son más snobismo que otra cosa. Un besote!!!

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  • Gemma/El Sur15 enero, 2016 a las 12:58

    Por eso están tan gordos en EEUU, por que tienen esos chefs diciendo tantas tonterías.
    Déjalos, como cultura gastronómica dejan mucho que desear.
    Lo malo es la brasilera(ella es así por genética, no por la dieta) que viniendo de un país que tiene varias maravillas como la carne roja(no es como la de sus vecinos argentinos pero es es excelente) y las frutas exóticas(ahora mismo mataría por un dulce de guayaba) y va y te diseca las frutas. Ay qué pijada.

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  • Miriam15 enero, 2016 a las 16:33

    Me encanta como escribes boticaria, siempre me haces reír. Y si, el pobre hombre debería comer un poco de sopa de elote Campbells… Es tan sabrosa!

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  • Juan Manuel Álvarez Cano16 enero, 2016 a las 17:10

    Muy buena entrada salvo por confundir rugby con fútbol americano.
    Un saludo

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  • Leticia18 enero, 2016 a las 12:04

    Madre mia, me has dejado muerta.
    Hay gente que quiere ser tan snob que lo que hace es el ridiculo y casi lo mas importante, pone en entredicho su credibilidad profesional porque decir semejantes tonterias y absurdeces para justificar un menú… En fin yo por si acaso me quedo con el nombre para que no me de de comer ¡jajajaja!
    Y a eso lo llama un chef reputado? ¿ Como será el resto?

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  • Entre Madrid y Buenos Aires19 enero, 2016 a las 13:14

    Una gran crónica. Excelente, diría yo!
    De los cacahuetes no dice nada en la dieta? por aquello de que de lo que se come se cría y este mozo y esta moza parece que tienen por cerebro un cacahué …. mantener en nómina a semejante bicho e incluso hacerle sentir parte de tu familia es una aberración tan grande como lo que de la boca de este individuo sale no?
    Señorito! cómo está el servicio!
    Una genio, boticaria

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  • Ana Lidia22 enero, 2016 a las 02:20

    A ver, que el pobre Campbell tiene que ganarse su sueldo. Si les pone sal normal y rodajas de manzana fresca, ¿cómo justifica su nómina?: P

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  • Gabriella26 enero, 2016 a las 20:01

    Genial tu post, qué suerte no poder pagar a un tonto semejante

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  • Galeno3 febrero, 2016 a las 17:58

    Pura improvisación la del tal Campbell, salvo los tópicos en los que cae . Me parece mal que lo haya publicado…donde esté un buen cocido madrileño o un marmitako, por poner dos ejemplos sublimes de nuestra gastronomía.
    Muy simpático tu artículo.
    Saludos galénicos

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