Con Unicef en Senegal: del 1 al 10

La semana pasada tuve la gran suerte de participar en un viaje organizado por Unicef en Senegal para conocer sobre terreno distintos proyectos relacionados con la salud infantil. ¿Por qué Senegal? Porque la misión de Unicef es garantizar que se cumplan los derechos de todos los niños en cualquier lugar y en cualquier momento… y podríamos decir que en Senegal tienen bastante faena al respecto.

Intuía que el viaje podía ser impactante, pero realmente era imposible imaginar desde aquí todo lo que iba a sentir. Y es que, cuando conoces “las tripas” de África, ya nada vuelve a ser igual. Es imposible recoger en un post todas mis impresiones pero voy a intentar hacer un pequeño recorrido de mis diez principales impresiones en Senegal. Diez situaciones que se han grabado en mi memoria y que no podré olvidar:

UNO

Unicef senegal

Apenas UNA hora de vida tenía esta pequeña criatura, aún sin nombre. En Senegal los niños no reciben el nombre hasta su “bautismo”. En esta ceremonia se mata un cordero pero esperan a hacerlo al menos una semana tras el nacimiento, solo cuando tienen ciertas garantías de que el niño va a sobrevivir. La madre de la recién llegada sonreía tranquila desde una camilla que no parecía demasiado cómoda. No importaba. Para la estadística, ese bebé era uno de los cuatro partos diarios que se atienden en aquel centro de salud, pero ara ella, ese bebé es un motivo para seguir luchando.

 

DOS

Mona y Sandrine son las DOS mujeres al frente de La Maison Rose. Son las dos “mujeres de negro” que aparecen de pie en la foto, Mona a la izquierda y Sandrine apoyada en la barandilla a la derecha. Mona fundó la Casa Rosa en un suburbio de las afueras de Dakar y desde 2008 lleva recogiendo a niñas y adolescentes que han sufrido todo tipo de abusos. Violencia física, sexual, psicológica, matrimonio infantil y abandono. Recogen a las niñas, les ayudan a superar sus traumas, les ayudan en el parto y posparto si están embarazadas y, lo más importante, tienen adjunto un centro de formación profesional para enseñarles distintos tipos de trabajos (costura por ejemplo) para que puedan tener un futuro y ser independientes

TRES

Unicef senegal

En la clínica de Dakar que visitamos, TRES es el número de camas de las que disponen para realizar el método canguro. Tres son las afortunadas mujeres que pueden ser atendidas 24 horas al día en este centro  con la esperanza de que sus hijos salgan adelante. Hay pocas incubadoras en estos países y se las ingenian para buscar una alternativa sustituyéndolas por el método “piel con piel”. Las madres se ponen a los niños desnudos sobre su pecho, también desnudo, sujetos por una especie de “refajo” elástico, de lycra. Cuando los bebés alcanzan dos kilos, dejan la cama libre a otra mujer. Si hay una imagen que tengo grabada por encima del resto, en todo el viaje, es la cara de preocupación, tristeza y dolor de la mujer protagonista de esta foto.

CUATRO

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Cuatro son las CUATRILLIZAS que salieron adelante gracias al método canguro. Obviamente la madre no podía ponerse al pecho a las cuatro así que, toda la familia decidió implicarse: un sobrino, una hija y la madre de la parturienta hicieron de “canguro”. En África no disponen de muchos recursos económicos pero cuentan con otros recursos muy valiosos que bien usados también salvan vidas: tiempo y apoyo familiar. En esta foto las cuatrillizas ya tienen cinco meses y su familia quiso traerlas al hospital para que las conociéramos. Esto sí es un verdadero “caso de éxito” y no lo que nos venden los gurús de nuestros días.

CINCO

Las harinas con las que alimentan a los bebés están compuestas por CINCO tipos de cereales, semillas y legumbres: maíz, arroz, mijo, judías y cacahuete. Me lo explicó todo esta señora, cuyo nombre creo que soy incapaz de escribir correctamente. Ella pertenece al “Comité de Madres de Paos Koto” de Nioro y es una de las encargadas de hacer el cribado nutricional de los niños. Tras una formación por parte de profesionales sanitarios, las madres adquieren competencias para saber cómo pesar a los niños, medir el perímetro del brazo y, a partir de las tablas de percentiles, conocer si sus hijos presentan un estado nutricional óptimo o si, por el contrario, presentan desnutrición aguda crónica o grave y deben llevarlos al hospital. Para mí fue el proyecto más impresionante de todos los que visitamos, por lo que implica la autonomía e independencia que otorga a estas mujeres saber valorar la salud de sus hijos.

SEIS

Unicef senegal

Algo más de SEIS kilos pesa esta pequeña niña a la que estaba pesando Marame Diba, que es la mujer que hace de enlace entre las autoridades y el Comité de Madres de Paos Koto de Nioro. Tanto la báscula como el material que utilizan para el diagnóstico, alimentación y tratamiento: tablas de percentiles, harinas, suplementos vitamínicos, antiparasitarios, etc. son suministrados por Unicef.

SIETE

En Senegal sólo el 74% de niños están vacunados contra las enfermedades que pueden ser mortales, como la tuberculosis, la neumonía, polio, rubeola o el rotavirus (el de la diarrea). Es interesante saber que esta vacuna del rotavirus en España no está en calendario sistemático, es “de pago”, porque aquí raramente un bebé muere de diarrea, pero allí es fundamental. Es un dato curioso que Unicef sea uno de los mayores compradores de vacunas del mundo. Tuvimos oportunidad de ver “en directo” como se vacuna y se hace una revisión rutinaria a los bebés en un centro de salud.

OCHO

Tras treinta y OCHO años dedicándose en cuerpo y alma a la salud de terceros, esta matrona llamada Marie Noëlle Faye va a jubilarse. Sara tuvo oportunidad de conversar con ella y le comentó que, aunque jubilada, no pensaba rendirse: continuaría trabajando como voluntaria. ¿De dónde sacan la fuerza estas mujeres para ese derroche de generosidad y entrega? Cada vez que vuelva a escuchar la palabra “liderazgo”, pensaré en estas mujeres de Senegal.

NUEVE

 

NUEVE (o quizá alguna más, discúlpenme ustedes la licencia) son las cabecitas que se ven en esta foto. Corresponden a niños que también han sido víctimas de abusos o violencia y viven en una casa de acogida en un suburbio de Dakar junto a La Casa Rosa. A todas nos sorprendió la educación, respeto y simpatía con la que todos estos niños vinieron a saludarnos.

DIEZ

 

 

DIEZ* es el número de miembros de nuestra expedición a Senegal compuesta por:

  • Dos conductores maravillosos que nos mantuvieron sanas y salvas (y hasta ponían buena música de vez en cuando).
  • Un experto en comunicación de la oficina de Dakar, Moussa Diop, que se ocupó personalmente de transmitirnos las costumbres y tradiciones de Senegal, con especial énfasis en la gastronomía local.
  • El traductor más paciente del mundo. Por soportar a seis chicas preguntando “todas esas cosas” durante todo el día deberían levantarle una estatua de mayor tamaño que el monumento al Renacimiento Africano de Dakar.
  • Las seis chicas: Comenzamos por Belén Barbero y Diana Valcárcel de la oficina de Unicef España. Belén y Diana tienen un don y es que nos han hecho sentir como en casa… ¡y mira que en algún sitio de cuyas colchas no quiero acordarme lo tuvieron difícil! ¿Y qué decir de mis tres partners in crime? Natalia, que casi sin querer, acabó dándonos un par de buenas lecciones a lo largo del viaje… y sí, también la excusa perfecta para poner en nuestro camino a papichulo. Lucía de mis amores, a la que espero que no le hayan despistado mis gritos y amenazas en sueños: en realidad son pura fachada de mi subconsciente para disimular el cariño que le profeso, ¿qué hubiera hecho yo sin nadie con quien discutir sobre el amor, el desamor y el poliamor a las dos de la mañana? Y Sara… Sara se llevó la peor parte. Porque Lucía me aguantó en sueños pero Sara tuvo que soportarme despierta en todos los trayectos de coche… e incluso hasta las cuatro de la mañana en el avión de vuelta. Y sí, le conté todos los greatest hits de mi vida: desde mi afición por el ping-pong y los tomatitos cherry hasta la boda de mi primo en Pinarejo. En mi siguiente vida (las farmacéuticas ya sabes como somos) intentaré compensarte.

Gracias una vez más a Unicef por esta sobrecogedora experiencia, que a su vez nos transmite un canto de esperanza. Gracias por enseñarnos que la ayuda llega a su destino aunque el viaje no sea fácil. Gracias por hacernos vivir una experiencia inolvidable #ConUnicefEnSenegal

 

*Acabo de darme cuenta de que en realidad no fuimos 10, ¡sino 11! Nuestro amigo Bruno, siempre discreto detrás de la cámara, fue el fotógrafo que nos acompañó y el autor de buena parte de las fotos de este post (es fácil identificar cuáles son las suyas… ¡básicamente las buenas!).

11 Respuestas a los Comentarios

  • Ruth27 septiembre, 2017 a las 08:20

    Gracias, boticaria, por enseñarnos vuestra experiencia y por hacernos ver unas vidas que colocan en su justo lugar nuestros pequeñas inquietudes de cada día.
    Gracias, Unicef.

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  • Cristina27 septiembre, 2017 a las 09:18

    Precioso. Muchas gracias por mostrarnos toda esta realidad que a veces nos parece tan lejana. Estoy orgullosa de ser socia de UNICEF.

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    • boticariagarcia27 septiembre, 2017 a las 09:50

      Muchas gracias a ti, Cristina. Lo crudo es pensar que no es una realidad tan lejana, está tan solo a cuatro horas de avión aunque nos parezca un abismo… ¡Un beso!

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  • Sara Villamocos27 septiembre, 2017 a las 09:47

    Hija mía. A estas alturas ya sabes que, al menos en apariencia, de sentimental y ñoña tengo poco; pero sólo en apariencia. En realidad soy como un gatito de internet. Y por tanto, dicho esto, te confieso que se me ha saltado la lágrima leyendo este post. Grache mile.

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    • boticariagarcia27 septiembre, 2017 a las 09:49

      Bueno, ya sabes que en ese sentido somos dos. Aunque yo me veo más rollo gato montés que gatito de Internet… Pero sí. Hay momentos y momentos y es inevitable que estas cosas nos sobrecojan y nos toquen especialmente. Gracias a ti, querida, por estar ahí.

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  • María27 septiembre, 2017 a las 13:21

    Bonita experiencia.

    Me ha quedado bastante claro qué es lo que habéis sacado de allí, pero no me ha quedado nada clara qué llevasteis, o cuál fue vuestro trabajo allí. Por ejemplo, ¿tú como boticaria qué aportaste? ¿Disteis charlas?, ¿llevasteis esas vacunas?…

    Sí, África da más que toma.

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  • Mi Álter Ego27 septiembre, 2017 a las 17:01

    Qué pasada, Marián! Admiro profundamente a la gente como tú, altruista y que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio. Un besote!!!

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  • Ana K27 septiembre, 2017 a las 17:14

    He seguido vuestro viaje desde la salida y con este post no puedo evitar volver a emocionarme y conmoverme con la historia y la energía de todas esas mujeres que sacan adelante a sus hijos y también proyectos para el cuidado de otras mujeres y otros niños. Gracias !

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    • boticariagarcia28 septiembre, 2017 a las 00:50

      Así que no era broma lo de guardártelo para la noche… 😘

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      • madresestresadas29 septiembre, 2017 a las 14:30

        nooo, pero si soy tu más fiel seguidora y hasta obligo a mi madre a que te lea!!!

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