Shirataki: la «milagrosa» pasta sin calorías tiene truco

23-01-2017 | 🥑 Nutrición | 43 Comentarios

La semana pasada recibí un mensaje privado por Instagram de un chico muy simpático preguntándome si conocía un producto llamado Raw Pasta que contiene 6 kcal por cada 100g. No conocía la marca en concreto pero sí «el concepto»: era algo similar al shirataki, conocido con el goloso nombre de «pasta sin calorías». Le di mi opinión sobre la marcha y pensé que era una buena idea para escribir un post. Y aquí estamos.

Para bien o para mal, el 99% de las preguntas que recibo por WhatsApp, mail o redes sociales sobre productos que, digámoslo diplomáticamente, prometen ciertas bondades para nuestro cuerpo, acaban con la misma respuesta en tres tiempos: «No sirve de nada, olvídate y mueve el culo». Sin embargo, en el caso de este producto se le concede la oportunidad de defenderse. Eso sí, lo de mover el culo sigue siendo inamovible. Chúpate ese oxímoron para empezar la semana.

¿Qué es el shirataki o «pasta sin calorías»?

Unos lo llaman fideos, otros noodles y los más de andar por casa, «espaguetis». Dejémoslo en comida de forma cilíndrica, estrechita y alargada. La gracia del asunto es que, en lugar de con trigo u otros cereales, estos fideos están elaborados a partir de una fibra llamada glucomanano que se extrae del konjac. El konjac, por cierto, tiene un nombrecito en latín que se las trae: Amorphophallus konjac. Así, como suena.

shirataki

¿Y por qué la pasta no tiene calorías?

Porque debido a la capacidad del konjac para retener agua, los fideos están compuestos por un 3% de fibra y un 97% de agua. Nunca se consiguió tanto con tan poco. Y de ese escaso 3% de fibra, hay que recordar que se puede aprovechar poquito al haber hidratos de carbono no digeribles. Es decir, los fideos están compuestos de gran cantidad de agua y de material prácticamente no aprovechable.

¿Cuáles son las ventajas?

Desde un ángulo «básico», se podría considerar como una «ventaja» el hecho de poder comer comida que sacia el apetito y no proporciona calorías. Aunque luego hablaremos de esto.

Por otra parte, el glucomanano en sí no es «malo». Se utiliza como complemento alimenticio porque en el estómago «se hincha» y se genera una sensación de saciedad. Lo cierto es que es de los pocos poquísimos compuestos que ha conseguido alguna palabra de cariño por parte de la EFSA (la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria).

En este documento donde se valoraba si era posible atribuirle al glucomanano el claim «reduce el peso corporal» se recoge lo siguiente:

…the Panel concludes that a cause and effect relationship has been established between the consumption of glucomannan and the reduction of body weight in the context of an energy-restricted diet

The Panel considers that in order to obtain the claimed effect, at least 3 g of glucomannan should be consumed daily in three doses of at least 1 g each, together with 12 glasses of water before meals, in the context of an energy-restricted diet. The target population is overweight adults.

Es decir, señores con sobrepeso que hagan dietas hipocalóricas pueden verse beneficiados si toman al menos 3 gramos de glucomanano en tres dosis. Y con agua, que no falte, porque si no hace una bola en el intestino de flipar.

Por otro lado, como fibra soluble que es, el glucomanano puede dar de comer a las bacterias del intestino (efecto prebiótico) y tiene otra alegación aprobada por la EFSA: ayuda a mantener los niveles normales de colesterol.

Ahora bien, tampoco perdamos de vista que una ración «estándar» de 60 g de shirataki sólo contiene 1,8 gramos de glucomanano. Como comentaba, la mayor parte de los fideos es agua. 

¿Y los inconvenientes?

Que prácticamente no aporta nutrientes. El 3% es fibra. Punto. Pocos más nutrientes que añadir con el riesgo de déficit que esto conlleva si lo convertimos en alimento que tenga peso en nuestra alimentación. En cualquier caso, y siendo justos, a priori veo complicado «aficionarse» al consumo diario por tres razones:

En primer lugar porque el shirataki no tiene sabor. Si alguien piensa que la «pasta blanca» no sabe a nada o el arroz blanco no sabe a nada… que pruebe el shirataki. Éste sí tiene realmente un sabor neutro (con un 3% de fibra y un 97% de agua tampoco puede saber a mucho más).

De hecho, uno de los grandes riesgos de su sabor neutro es que algunas casas comerciales insisten en acompañar el shirataki con las propias salsas que ellos fabrican. Los hay que no dan puntada sin hilo.

En segundo lugar porque la textura es gomosa y escurridiza y en general es algo que tampoco levanta pasiones. Aunque, por supuesto, para gustos los colores y aunque en España culturalmente no estemos muy habituados a estas texturas, en otros países forman parte de la cultura gastronómica y son apreciadas.

En tercer lugar, por el precio. Si comparamos los 20€ que cuestan 200 gramos del producto que me enseñaban por Instagram con los 0,86 €/kg de unos espaguetis de andar por casa la cosa está para pensársela.

Entonces, ¿es recomendable tomar shirataki para perder peso?

Aunque algunos fabricantes le pongan el elocuente nombre de Miracle Noodle, lo cierto es que no son ningún milagro. Comer «comida que no alimenta» puede ser una opción puntual para un día, un pequeño truco, pero, en mi opinión, no creo que comerlo de forma habitual con la idea de engañarnos sea algo positivo.

El acto de comer tiene varias funciones. Principalmente nutrirnos y, además, generar una sensación placentera. El shirataki nutre poco tirando a nada y sensorialmente tampoco es un dechado de virtudes, así que, para mí, no es ningún alimento «modelo» para recomendar. Quien quiera tomarlo porque le guste, bien. Pero a quien no le guste, no veo el sentido de torturarse con estos fideos por el único motivo de que «no tienen calorías».

Una vez más, lo importante es aprender a comer. Poner el foco no sólo lo que comes, sino lo que hay que dejar a un lado. Y no agarrarse a unos noodles mágicos como la panacea para poder comer ad libitum, que en el fondo, parece ser lo que más nos mola.

Imagen: Wikimedia Commons.

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43 Comentarios

  1. Enfin

    Sinceramente no entiendo el afán de la gente en unirse a estas modas por la supuesta necesidad de comer pasta.
    Personalmente no echo de menos la pasta, pero es que en caso de hacerlo me dejaría de inventos raros y tiraría de pasta «de verdad» con una salsa de tomate ligera. Porque es que si luego de tomarte este «sucedáneo» de comida, le metes queso, boloñesa, mantequilla como he leído por aquí, pues vaya gracia.
    No sé, un platito de pasta con su salsita de tomate casera sin mucho más adimento y su albahaca, proporciona energía y alimento, sin trucos. Y fijáos que he dicho «platito»… Que personalmente soy de la opinión de que en las cantidades está la clave, más que en restarle calorías a algo con inventos sin valor nutricional alguno.
    Luego se mueve un poco más el culo ese día y ale, tu metabolismo hará lo que tiene que hacer. Sin magia ni productos «milagro».

    Eso sí, al que le guste, adelante. Pero como dice el artículo, martirizarse con algo a lo que hay que echarle de todo para que sea mínimamente apetecible, sólo porque es agua y no da «remordimientos», no lo veo.

    Hay que comer con sentido común y sobretodo, mover el culo con sentido común, que las dietas sin movimiento de poco sirven.

    Responder
  2. Oscar

    A ver, el enfoque es muy partidario. No se trata de comer eso porque no engorda, se trata de poder comer otros alimentos que generalmente van acompañados de carbohidratos sin tener que comerlos solos y sin que llenen nada, desde unos huevos fritos, a una salsa boloñesa, a un guiso de gambas o cualquier otra cosa que haríais por ejemplo con arroz o pasta.

    Responder

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