Copa menstrual y esponjas menstruales

15-10-2014 | ⚕️ Salud | 152 Comentarios

Estando en cuarto de carrera la directora del colegio mayor donde estudiaba me abordó en el pasillo y, tras insistir en que caminara erguida, me sugirió que organizara una charla sobre «higiene femenina». Tras el pasmo inicial, entendí que la directora no buscaba un coloquio sobre compresas o tampones, y mucho menos sobre la copa menstrual o las esponjas menstruales sino que estaba empleando un sutil eufemismo para referirse a una charla sobre sexualidad.

Recuerdo comentar entre risas con mis amigas en la cafetería aquello de la «higiene femenina». Parecía un tema que no daba para mucho, ¿acaso había vida más allá del famoso Vaginesil o de los Támpax?

 

copa menstrual esponja menstrual

 

 

COPA MENSTRUAL Y ESPONJAS MENSTRUALES

 

O las amas o las odias. Parece que no hay término medio entre sus usuarias. La defensa o la crítica de su uso se realiza de forma encarnizada en ciertos foros de cuyo nombre no quiero acordarme. Vamos por partes:

 

COPA MENSTRUAL

Preparando este post pensé en pedir opinión a alguna usuaria de copas menstruales convencida. Nadie mejor que  Susitravel, amiga tuitera y compañera farmacéutica, para intentar convencerme de sus ventajas. Lo cierto es que Susi no lo consiguió (luego os contaré por qué), pero nos echamos unas risas que valen más que el gasto anual en tampones de una familia con trillizas.

¿Cómo funciona la copa menstrual?

Se trata de un recipiente de látex o silicona con forma de copa que se introduce en la vagina con el objetivo de recoger y contener el flujo menstrual en su interior. Cada cierto tiempo se saca la copa, se vacía, se limpia con agua y se vuelve a introducir. Cuando acaba el ciclo menstrual, se esteriliza y se guarda para el mes siguente. Hay varias tallas en función de si la mujer ha tenido partos vaginales previos o no y también en función del flujo. Está todo pensado.

 Ventajas:

Evita el Síndrome del Shock Tóxico ya que la silicona no absorbe los fluidos.

– Es barato, el precio de la copa menstrual len torno a 25-30€ se amortiza en pocos meses, al dejar de comprar compresas y tampones.

– Es respetuoso con el medio ambiente al evitar los desechos.

– Puedes llevarla puesta hasta 12 horas. Esto no significa que sea lo óptimo, sino más bien puntual. Lo aconsejable es cambiarla cada 6-8 horas aunque depende lógicamente del flujo y del momento del periodo.

 

Inconvenientes:

 

Manipulación compleja. Introducir una copa y colocarla de forma correcta resulta complejo para algunas mujeres (especialmente aquellas con reparos sobre la «palpación»  y conocimiento de su anatomía, que aunque suene duro, en 2014 aún las hay). Este inconveniente se soluciona con la práctica pero para algunas, igual que la colocación de los tampones, resulta un escollo insalvable.

Higiene personal. Los támpax pueden ponerse con aplicador y retirarse tirando de la cuerdecita sin necesidad de que nuestros dedos, nuestras uñas, y todo el microcosmos que albergan, entren en contacto con la vagina. ¿Hay jabón para lavarnos las manos siempre en los baños que frecuentamos fuera de casa? ¿Llevamos jabón o solución hidroalcohólica en el bolso? Son preguntas que lanzo y cuya respuesta, en muchos casos lamentablemente es no.

Limpieza de la copa durante el ciclo. Un tampón y una compresa se tiran tras su uso y a continuación se abre uno nuevo con garantía sobre su limpieza. En cambio, la copa menstrual hay que limpiarla y eso corre por cuenta del usuario. Puede enjuagarse con agua, pero ¿qué ocurre si nos encontramos en un baño público o comunitario como en el trabajo? Se sugiere llevar una botella de agua en el bolso y aclararla sobre la marcha. Bien, es una opción, pero requiere una logística incómoda en determinados cubículos infecto-contagiosos. Por otro lado, advertir de que no es conveniente limpiar la copa con papel higiénico como he leído en bastantes lugares. Junto con la botellita, de rigor es llevar al menos nuestros propios clínex. Primero porque el papel higiénico no arrastra todo lo que hay que arrastrar. ¿Limpiamos los platos con papel higiénico antes de volver a comer encima de ellos? Y segundo porque el papel higiénico lo han tocado previamente otras personas en circunstancias poco favorables y lo estamos usando para limpiar algo que después va a pasar horas dentro de nuestra vagina. Al calorcito.

En mi opinión, la única forma realmente buena de superar este inconveniente, que la hay, es teniendo dos copas menstruales para hacer un quita y pon con garantías en el momento. La sucia se mete en una bolsita de plástico con zip, y para casa.

Limpieza de la copa tras el ciclo. Hay que esterilizar la copa menstrual después de cada ciclo. No es ningún gran drama, pero es un esfuerzo extra que mucha gente puede dejar de hacer por comodidad, pereza, y en consabido total, si nunca pasa nada. Claro que no pasa nada. Y, como hablaba ayer con Susi, por ponerle el chupete al bebé del suelo tampoco pasa nada. Hasta que pasa. Las mujeres con infecciones recurrentes de cándida saben bien lo que sí pasa.

 

copa menstrual esponja menstrual

¿Por qué no me convenció Susi a pesar de que ella protegería su copa con su vida (y de que es experta en dar buenos argumentos)?

Porque yo tengo un vicio muy feo pero inevitable. Aquello de piensa mal y acertarás. No me cabe duda de que habrá gente que cumpla escrupulosamente con «el protocolo», pero después de escuchar todo lo que escucho a diario al otro lado del mostrador (y de haberme paseado por esos foros de Dios), tampoco me cabe duda de que hay mucha gente que ni limpia bien la copa menstrual, ni mucho menos la esteriliza.

La silicona es un material donde no es sencillo que proliferen bacterias, pero no es imposible (a pesar de que algunos fabricantes lo afirmen gratuitamente en alguna web). No limpiar la copa debidamente es un riesgo.

¡Ojo! Tanto riesgo como no cambiarse el tampón con la frecuencia adecuada. Al césar lo que es del césar. Aquí nadie es perfecto.

 

 

COPA MENSTRUAL COMPATIBLE CON RELACIONES SEXUALES

 

copa menstrual

 

Se trata de una copa que no es de silicona sino de polietileno. Es algo parecido en apariencia a un preservativo femenino (aunque no tiene función de preservativo). Se usa durante el ciclo y se desecha después (al cambiarla los fabricantes aconsejan limpieza con agua como en el caso anterior).

Además de las desventajas por motivos de practicidad e higiene como en el caso anterior, el hecho de que sea compatible con las relaciones sexuales, no sé si es realmente una ventaja o no. ¿Realmente estamos hablando de un producto que entra en contacto simultáneamente con fluidos tales como el flujo menstrual, el semen, y, tras un aclarado, está listo para ser usado de nuevo? ¿Realmente hablamos de eso? Me cuesta creerlo.

Al explicarme la comercial que este producto tenía gran éxito entre la población juvenil y pensar yo en la fluctuación de parejas especialmente a ciertas edades, un escalofrío me recorrió la espalda.

Insisto: no todo el mundo tiene por qué hacerlo mal, pero las posibilidades de que así sea con un producto que presume de «reutilizable» y de «limpieza fácil» son tan altas, que a mí personalmente me preocupa.

 

ESPONJAS MENSTRUALES

esponjas menstruales

 

¿Cómo funcionan?

Se trata de esponjas (sintéticas o naturales) que se introducen en la vagina (sin cuerdecita) y absorben el flujo. Se deben retirar con la frecuencia de un tampón. Según la comercial que me las presentó (Soft Tampons) y muchas webs consultadas, hay que desecharlas tras cada uso. Sin embargo, las instrucciones de algunos fabricantes animan a  lavarlas y volverlas a introducir tirándolas una vez por ciclo.

 

Ventajas:

– Ahorro si se reutilizan, cosa que no es deseable. Si no se reutilizan, sale más caro que un tampón.

– En algunas usuarias producen menos molestias que la copa y el tampón. De hecho, existen esponjas lubricadas para evitar el «raspado» característico de los tampones.

– Son compatibles con las relaciones sexuales. Con todos los inconvenientes de utilizar una esponja durante las relaciones si pensamos reutilizarla después.

– En cuanto a que sean más «ecológicas», teniendo en cuenta que las esponjas hay que desecharlas en mayor o menor medida no veo una ventaja significativa. Únicamente sería así con las esponjas naturales, que no son convenientes ya que con ellas se pueden introducir en la vagina otros «restos marinos» poco recomendables.

 

Inconvenientes:

Además de la retirada, que para muchos mujeres resulta incómoda al tener que introducir los dedos en la vagina, me centraré en los inconvenientes desde el punto de vista de la higiene:

 

Limpieza: En este caso, a diferencia de las copas, no basta con un mero enjuagado con agua ya que la esponja no es de carácter inerte como la silicona y los microorganismos pueden quedar retenidos en sus fibras. Algunos fabricantes aconsejan sumergir las esponjas en aceite de árbol de té, bicarbonato, vinagre de manzana o plata coloidal. Parece que este metal me persigue, bien en forma de pezoneras de plata o bien como bactericida para sumergir tampones.

Tras la limpieza con distintas sustancias, reintroducirlas en la vagina tampoco sería muy recomendable (y menos aún si para ello se utilizan jabones) ya que podemos estar jugando con el pH de la vagina. Algo poco deseable teniendo en cuenta que de la estabilidad del pH vaginal dependen algunos bichos como los hongos. Por otro lado, tampoco se garantiza la ausencia total de microorganismo con estos procedimientos.

Lo que realmente garantiza la ausencia de microorganismos es la esterilización y en este caso no está recomendada ya que, a diferencia de las copas de silicona, con las altas temperaturas el material de la esponja se deteriora y puede romperse posteriormente quedando partículas en el interior de la vagina.

 

Seguridad: Al tratarse de productos poco introducidos en el mercado es importante saber distinguir qué marcas ofrecen garantías y cuáles no. Hay esponjas naturales que no tiene la autorización de la FDA para su distribución con ese fin. Es cierto que también puede haber tampones y compresas de mala calidad, pero el usuario puede identificarlos de manera más sencilla.

En cuanto a las marcas que he encontrado en la primera página de Google, tanto en las preguntas frecuentes de las páginas de fabricantes y en las webs de compra se indica claramente que son productos de un solo uso. Al entrar en materia (he visto los vídeos de dos marcas) sólo hablan de la colocación y no dan instrucciones de limpieza. Por cierto, en uno de los vídeos dicen «si no hay hilo, no hay riesgo de infección»  ¿Desde cuando la culpa de la infección es del hilo?  Se da a entender que estas esponjas, por el hecho de no tener hilo como los tampones, están exentas de la posibilidad de infección y del síndrome de shock tóxico. Son pequeños detalles que ponen en guardia sobre la falta de rigor en algunos casos.

 

¿Y POR QUÉ SOY TAN PESADA CON LA HIGIENE VAGINAL?

 

Sin minimizar la gravedad del Síndrome de Shock Tóxico, que puede ser mortal, con el cambio frecuente de tampón este problema realmente es poco frecuente.

Sin embargo, las infecciones vaginales (cándida, gardnerella, trichomonas) son recurrentes y una de las consultas más frecuentes en la farmacia por parte de la mujer en edad fértil. Una mayor manipulación «dactilar» en el interior de la vagina, la falta de limpieza en estos productos o la presencia de «ovnis» (objetos vaginales no identificados, como los de las esponjas naturales) no es mejor camino para las personas propensas a padecer estas infecciones.

 

El consejo de la Boticaria

Si hoy la directora del colegio mayor volviera a proponerme una charla, quizá le tomaría la palabra al pie de la letra y no llamaría a una sexóloga como hice en su momento, sino a un microbiólogo (que en la facultad los tenía más a mano) para que explicara con detalle todas estas cuestiones que a veces pasamos por alto. Eso sí, también tengo clarísimo que con el microbiólogo no se hubiera llenado el salón de actos. También incluiría en la charla alguna mención a los geles de rejuvenecimiento genital, por aquello de que más vale prevenir…

Cada mujer debe encontrar la «solución menstrual» que más se adapte a sus necesidades y cualquiera de las opciones mencionadas puede ser válida. Sin embargo, es importante conocerse a sí misma y saber si somos capaces de utilizarlas debidamente. Al igual que los tampones tienen riesgos que no entrañan las compresas, la «reintroducción» en la vagina de estos elementos también comporta riesgos que no se plantean en un producto desechable. Ni lo eco, ni lo bio, ni cómodo, ni lo barato de la copa menstrual y esponjas menstruales pueden puntuar en la balanza si no nos sentimos capaces de conseguir unas normas básicas de higiene.

En mi opinión, estos productos pueden cumplir bien su función para muchas mujeres, pero no son aptos para todos los públicos ya que exigen un mantenimiento y unas condiciones de manipulación con cierta disciplina que muchas ususarias no están dispuestas a asumir en la práctica.

copa menstrual

 

 

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