Cereales sin azúcar para bebés: ¿hay vida más allá de las papillas?

25-10-2017 | 🥑 Nutrición, 🍼 Pequebotica | 12 Comentarios

Cereales sin azúcar: ¿hay vida más allá de las papillas?

Uno sabe que algo está cambiando cuando ve que los cereales sin azúcar para bebés, por increíble que parezca, están de moda. Con frecuencia recibo consultas en el blog y en las redes sociales sobre cuál es la mejor marca de cereales sin azúcar del mercado. Sin ir más lejos, en un post de la semana pasada una tal Raketa dejaba esta consulta:

Tengo una duda sobre este tema: las papillas de fruta que damos a los bebes (supongamos que son caseras y recién hechas) están llenas de azúcares libres, ¿no? Sería mucho mejor darles fruta en pequeños trozos o un poco triturada con un tenedor…

Entiendo que es una pregunta retórica porque la propia Raketa se da la respuesta, pero creo que merece la pena profundizar en la respuesta.

¿Papillas de fruta caseras o fruta en pequeños trozos?

La mejor opción, siempre, nos guste más o menos, es la fruta entera fresca tal y como indica la OMS (1). Comiendo fruta entera, en su forma original, con su fibra y sus cositas, le damos «faena» al sistema digestivo para que empiece a desmenuzarla. Los azúcares se absorben de forma más lenta en la sangre evitando el llamado «pico de insulina». Al masticar (y no simplemente deglutir) se aumenta la sensación de saciedad y, además, en los niños pequeños se favorece el desarrollo mandibular y el aprendizaje en las texturas y sabores «reales».

Dicho esto, que es la teoría preciosa, cada niño es un mundo y debemos ofrecerles los alimentos en un formato acorde a su grado de maduración. Habrá niños que con 6-7 meses sean capaces de aplastar con sus encías el plátano y comerlo poco a poco y otros que se lo tomarán mejor si chafamos el plátano con un tenedor. Especialmente durante los primeros días conviene realizar una adaptación progresiva y aumentar poco a poco el grosor de las texturas tal y como explicamos en este post. 

Y no, tampoco pasa nada si un día hacemos «lo que se ha hecho toda la vida» y trituramos el plátano junto a media pera y media naranja y se lo damos en papilla. Nadie va a morir de sobredosis de azúcar por ello ni creo que haya que rasgarse las vestiduras. Pero si hablamos de cuál es la mejor opción, si la pregunta es: ¿qué sería lo más saludable? siempre que el bebé esté preparado, la mejor opción de mayor a menor, sería: fruta entera – chafada- triturada- papilla semilíquida… y en último lugar, los zumos, cuyo consumo debe evitarse en menores de un año según las últimas recomendaciones de mayo de 2017 de la Academia Americana de Pediatría (2).

 

cereales sin azucar 2

Hay papillas caseras y papillas caseras

Parece que bajo el paraguas de lo casero todo vale. Y no. Hay quien le añade a las papillas de fruta caseras desde galletas maría a miel pasando por petisuis. Sí, petisuis. Es que queda más rica. Claro. Y si le pones un poco de Nocilla casera, igual también. El hecho de que prepares la papilla en tu casa no implica que los ingredientes sean saludables si no los escoges bien.

¿Qué debería llevar una papilla casera?

  • Si es una papilla de frutas, es fácil: fruta. Fruta en su forma íntegra triturada. Sin azúcar, ni miel, ni nada más que añadir.
  • Si es una papilla de cereales, también es fácil: Cereales como arroz o copos de avena cocidos y triturados que pueden mezclarse con leche (si es leche materna, pues mejor). Los papás modernos también pueden cocer quinoa aunque les va a salir un poco más caro.

Ya, pero no tengo tiempo para ponerme a hacer una papilla de arroz o de avena…

Es curioso. A nadie se le ocurre pensar que los tarritos de frutas sean obligatorios, ya que todos tenemos interiorizado que preparar la fruta en casa ofrece múltiples ventajas en todos los aspectos
(nutricional, sensorial, etc.). Sin embargo, dar papillas comerciales a un niño parece un paso que no podemos saltarnos, cuando en realidad ocurre lo mismo: podemos prepararlas en casa de forma
casera, por ejemplo, con arroz, avena o incluso pasta. ¿Es más laborioso? Pues claro. Pero también lo es preparar unas lentejas o una menestra de verduras y vamos a empezar a hacerlo igualmente sin
cuestionárnoslo pasado mañana. Porque recordemos: a partir de los seis meses comienza la alimentación complementaria y los niños pueden comer prácticamente de todo.

Es cierto que las papillas son un formato cómodo, ampliamente extendido y aceptado por padres, cuidadores y centros de educación infantil. No creo que haya que proscribirlas
como recurso, pero sí creo que deben alternarse con otras formas de tomar cereales más saludables como las que hemos comentado anteriormente. A la hora de decidirse por un envase u otro, el factor diferencial
puede ser elegir aquellas que tengan menor contenido en azúcares. También es relevante el contenido en hierro y se aconseja elegir las enriquecidas con este mineral.

 

¿Qué cereales sin azúcar elijo? ¿Por qué hay papillas «sin azúcar» que en realidad llevan azúcar?

Si comparamos la tabla nutricional entre ciertas papillas «con» y «sin» azúcar, podremos comprobar que el contenido de azúcares simples puede llegar a ser similar, entre un 20% y un 30% por ciento en ambos tipos. En un envase los azúcares serán añadidos y en otro «naturalmente presentes», pero, en resumen, es azúcar igualmente.

Y ahora, resolvamos el misterio. ¿Cómo pueden  tener unos cereales un 30 por ciento de azúcar de forma «natural» si los cereales por sí mismos no contienen ese porcentaje de azúcar? Porque muchos cereales industriales se dextrinan o hidrolizan. Es decir, se rompen los hidratos de carbono de cadena larga, como el almidón, en trocitos más pequeños, apareciendo hidratos de carbono de cadena corta. Este proceso se hace con el objetivo de predigerir los cereales para facilitar la tarea al sistema digestivo del bebé, que es inmaduro. El gran inconveniente es que se produce una paradoja: las papillas sin azúcar añadido acaban teniendo un porcentaje de azúcar en su composición similar y a veces incluso superior a las papillas con azúcar añadido. El niño detecta el sabor dulce igualmente y se favorece su preferencia por él. Después, prueba a darle una papilla de arroz casera y veremos qué hace con ella…

¿Y entonces qué hacemos?

La OMS recomienda, tanto para los adultos como para los niños, que el consumo de azúcares libres se reduzca a menos del 10 por ciento de la ingesta calórica total. Una reducción por debajo del 5
por ciento de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud (5). Durante el primer año de vida se aconseja no añadir azúcar a la comida del bebé. Por tanto, si queremos seguir estas indicaciones y reducir el consumo de azúcares simples de nuestro bebé, tenemos dos opciones:

  • Elaborar papillas caseras, pero de las fetén.
  • Elegir cereales sin azúcar añadido y sin dextrinados (que como ya nos explicó Lucía en su momento, son sensiblemente más caros y, además, no demasiado fáciles de encontrar).

 

cereales sin azucar

A todo esto… ¿el baby led weaning (BLW) es la mejor técnica para introducir los alimentos?

En resumen, la técnica de «alimentación guiada por el bebé» consiste en que el propio bebé se alimenta a partir de alimentos cortados en trocitos que él mismo se lleva a la boca (con el papel fundamental de la lactancia a demanda para evitar posibles carencias). En este caso no hablamos solo de ofrecer la fruta entera, sino del conjunto de la alimentación. El BLW ha sido objeto de recientes publicaciones, la más reciente, del pasado mes de septiembre 2017 cuando la revista JAMA Pediatrics (3) publicó un artículo en el que se analizaba si esta técnica prevenía la obesidad y concluyó:

La alimentación mediante BLW no ha resultado en un mejor IMC que la alimentación tradicional con cuchara aunque se informó de que los niños manifestaban menos inquietud por la comida. 

Otra publicación de junio de este mismo año (4) concluye:

A pesar de un gran interés en el enfoque del destete dirigido por el bebé, aún se necesita más evidencia para explorar su impacto potencial sobre la ingesta de nutrientes y energía, y como consecuencia el peso del niño y el comportamiento alimentario. La investigación inicial, particularmente la exploración de las experiencias de aquellos que la han seguido exitosamente, ha sugerido que el enfoque puede fomentar el desarrollo de un comportamiento alimentario positivo y potencialmente un aumento de peso, pero ahora se necesita mayor rigurosidad a gran escala para comprender esto. 

Es decir, a pesar de que se sugieren efectos positivos, no hay datos suficientemente claros que justifiquen el uso de una técnica sobre otra. En mi opinión, cada familia debe ofrecer los alimentos a su hijo de modo que tenga mejor aceptación por parte del bebé… y también de modo que encaje con su «logística familiar». Si el bebé va a una escuela infantil donde la alimentación es con cuchara, quizá una mezcla de ambos métodos pueda ser muy buena opción. En cualquier caso, lo principal es que  el entorno de las comidas sea agradable para el bebé, sin estrés, presiones y ansiedades varias

Conclusiones

  • Volviendo a la pregunta de Raketa, la fruta entera siempre será la mejor opción, principalmente, por el modo de absorción de los azúcares y la sensación de saciedad.
  • Los cereales sin azúcar industriales pueden contener prácticamente la misma cantidad de azúcares que los cereales con azúcar por lo que hay que sacar la lupa en las etiquetas si queremos unos cereales que realmente no tengan gran cantidad de azúcar.
  • El BLW, como técnica de alimentación general, es una técnica recomendable pero, por el momento, la evidencia científica no indica que ofrezca más beneficios que la alimentación tradicional con cuchara.
  • Y sí. Realmente es importante plantearnos todas estas estas cuestiones. ¿Por qué? Porque la obesidad infantil se ha disparado y actualmente es una epidemia (algo que no ocurría antes). Porque los niños obesos de hoy serán los jóvenes y adultos enfermos de mañana. Y porque la educación nutricional, al igual que cualquier otro tipo de educación, o se aprende desde pequeños… o quizá no se aprenda nunca.

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Fuentes:

  1. http://www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sugar_intake_information_note_es.pdf

2. http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2017/05/18/peds.2017-0967

3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27574798

4. https://link.springer.com/article/10.1007/s13668-017-0201-2

5. «Nota informativa sobre la ingesta de azúcares recomendada en la directriz de la OMS para adultos y niños», OMS, 2015. Disponible en: http://www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sugar_intake_information_note_es.pdf.

 

Ilustraciones:

Wikimedia Commons.

 

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12 Comentarios

  1. Esther

    Mi hija comenzó con la alimentación complementaria comiendose la fruta a mordiscos y en lugar de papillas de cereales comía pan. (Qué mal lo pasaron las abuelas… )
    De todos modos, yo miré la composición de los cereales para niños y comparé la cantidad de azúcar que tenían con los cereales comunes y me llamó la atención que tuvieran más azúcar.
    Por otra parte, descubrí que los clásicos cereales que tienen un gallo verde dibujado en la caja son los que menos azúcar tienen. Lo digo por si le sirve el dato a alguien y siempre teniendo en cuenta que no es un estudio exhaustivo sino que lo miré en los supermercados en los que suelo comprar.

    Responder
  2. distribuidor de cereales

    Gracias por todos estos consejos para cuidar de los más peques de la casa. La alimentación no se debe descuidar y mucho menos a estas edades tan tempranas. Todo influirá en su crecimiento y desarrollo.

    Responder
  3. General Mills

    Muchas gracias por todas estas recomendaciones. Son de gran ayuda para padres principiantes. Es importante reducir el consumo de azucar en los bebés, bueno, en todos realmente. saludos

    Responder

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