Corte de digestion: ¿mito o realidad?

02-07-2014 | ⚕️ Salud | 15 Comentarios

 

Borja, como te “ajogues” te mato. Termínate primero el melón, y luego las tres horas de la digestión. Hasta Joaquín Sabina en una de sus celebradas canciones hizo referencia al reposo de rigor tras la comida en la playa. La amenaza del corte de digestión, tan hábilmente administrada por nuestros progenitores para asegurar nuestra siesta, y con ella su propio descanso, sigue siendo un must del verano. Sin embargo, ¿qué hay de cierto sobre ello? ¿es como el cuponazo que a alguien le toca pero nadie sabe a quién? ¿es el corte de digestión un mito o una realidad?

El corte de digestión acuático es un mito

El corte de digestión por inmersión en el agua, entendido como parada de la función digestiva, cual lavadora que de pronto frena a mitad de programa y deja a la ropa bamboleándose suavemente de un lado a otro, no existe.  Ahora bien ¿es conveniente meternos en el agua después de la comida, y más aún en modo infante, tirándonos de bomba o conteniendo la respiración mientras damos tres volteretas bajo el agua? Tampoco.

corte de digestión

¿Por qué no debemos bañarnos después de comer?

La digestión es un proceso de transformación de los alimentos en sustancias más sencillas para que puedan absorberse. Ésta tarea de «desbrozamiento» y desintegración de la comida se hace mediante procesos mecánicos y químicos. De este modo, al igual que la lavadora de la que hablábamos requiere electricidad para centrifugar y mezclar el agua con el detergente y la ropa, nuestro aparato digestivo requiere oxígeno para agitarse y mezclar los jugos gástricos con los alimentos.

Para poder llevar a cabo todos estos procesos, tras la comida se enchufa un mayor flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo. En relación a esa «concentración de sangre en el estómago» se originan alguna de las frases del refranero español: El español valiente, después de comer, frío siente o El español fino, después de comer siente frío. Es por ello también que tras una gran comida puede que algunas de las funciones corporales se pongan en modo «ahorro de energía» y aparezca la somnolencia.

Al bañarnos se ralentiza el ritmo cardíaco y se contraen los vasos sanguíneos periféricos. Del mismo modo, si realizamos cualquier otro tipo de ejercicio físico (que incluiría la natación) la sangre se redistribuye (desviando mayor flujo sanguíneo a los músculos en movimiento, por ejemplo). En estos casos, el aporte sanguíneo al estómago es menor y la digestión puede no pararse, pero sí enlentecerse dando lugar a mareos, náuseas o incluso vómitos. La complicación de que estos mareos sucedan en el interior del agua es mayor que «en tierra firme» por el riesgo de ahogamiento.

Hidrocución: la «verdadera» muerte acuática.

La hidrocución es una palabra horrible y dramática que viene a significar «ejecución por el agua».

Consiste en que un individuo que se sumerge bruscamente en el agua entra en parada cardiorrespiratoria a consecuencia de un shock térmico. Esto se debe a la diferencia de temperatura entre el agua y su piel o a la entrada de agua fría a través de sus vías respiratorias. Este hecho es independiente de la digestión del individuo (aunque es posible que un festín pantagruélico antes de la inmersión no ayude mucho).

Se trata de una muerte infrecuente aunque debemos tomar precauciones para evitarla. La prevención consistiría, en primer lugar, en entrar siempre en el agua progresivamente. Sí, exactamente como lo hace la madre de Borja, como esas señoras que antes de entrar al agua se van refrescando la nuca y las muñecas en un ritual infinito, obstruyendo indolentemente la entrada a la piscina, para finalmente nadar al estilo rana sin mojarse el pelo ni quitarse las gafas de sol. La madre de Borja será odiada por toda la piscina, pero del shock térmico está a salvo.

Tampoco debemos entrar en el agua fría si estamos muy acalorados por la exposición solar o acabamos de realizar ejercicio físico, para evitar así el mayor contraste de temperatura. Otro factor predisponente puede ser un estado de nerviosismo o la ingesta previa de alcohol debido a la vasodilatación periférica que produce.

El consejo de la boticaria

Mi consejo, y sin que sirva de precedente, está alineado con el de la madre de Borja: las dos o tres horas de reposo playero o piscinero tras la comida son sagradas. No evitaremos el «corte de digestión» ya que como hemos visto, no existe, pero sí podremos evitar indigestiones e incluso insolaciones. No olvidemos que es peligroso exponer a los niños al sol en las horas centrales del día.

Es importante también aplicar el sentido común: no es lo mismo que Borja haya comido sólo el melón de la canción a que previo al melón el niño se haya clavado una paella valenciana en el chiringuito más fritanga-lover de Gandía. La duración e intensidad de las digestiones también dependen de cómo sean cuantitativa y cualitativamente los alimentos ingeridos.

En cuanto a la hidrocución, al igual que a nadie se le ocurre poner la sartén caliente directamente debajo del grifo, a nadie se le debería ocurrir lanzarse a una poza de agua fría tras haber corrido media hora y andar aún sofocado. Mucho cuidado con las fiestas de moda a bordo de barcos o las tradicionales al borde de cualquier charca. La parca hidrocutora pone sus ojos en jóvenes eufóricos que, tras horas al sol y en modo cangrejo, deciden lanzarse al agua con tres copas de más. Como diría la madre de Borja, juventud divino tesoro.

Y ahora, una vez desmitificado el corte de digestión pero habiéndoos presentado un «coco» mayor como es la hidrocución, pensad cuál es la mejor forma de explicárselo a vuestros hijos sin crearles un trauma y jamás de los jamases cometáis el error de perdonarles la siesta estival. O eso, o aficionarles a ver el Tour. Es algo vital para la paz mundial en general y para la de vuestro hogar en particular. Luego no digáis que no os lo pongo fácil.

[piopialo vcboxed=»1″]El corte de digestión es un mito. Un gran invento para justificar la siesta estival[/piopialo]

 

 Fuentes:

Elsevier comprehensive guide

Medicina del ejercicio físico y del deporte para la atención a la salud. Ricardo Ortega Sanchez Pinilla.

Writh, Ingo, et al. «[Interpretation of the term» hydrocution»].» Archiv fur Kriminologie 220.3-4 (2006): 65-76.
Piette, Michel HA, and Els A. De Letter. «Drowning: still a difficult autopsy diagnosis.» Forensic science international 163.1 (2006): 1-9.

 

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15 Comentarios

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