Vídeo 8: El olor de pies es un “pedete” de bacteria

Con la que está cayendo en España en estos momentos, ¿hay acaso algo más oportuno que hablar del olor de pies? Hoy en día sigo observando tras el mostrador de la farmacia cómo el incómodo tufillo sigue siendo objeto de eternas batallas entre adolescentes y sus padres.

A pesar de que no se cansan de decirnos que hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, no se lo crean: aún no se ha descubierto la zapatilla inodora. Puestas así las cosas, no queda más remedio que seguir tirando de sprays, polvos y otros remedios para evitar que el aroma a roquefort nos invada. ¿Cuál es la diferencia entre estos productos? ¿Cuándo conviene usar unos u otros?

De todo esto, y de los pedetes de bacteria, por supuesto, hablamos en el vídeo de hoy en el que a Juanolo sale mejor acompañado que nunca… ¡Con un queso de mi pueblo!

 

 

Foto: Freestockphoto

5 Respuestas a los Comentarios

  • jordi8 septiembre, 2016 a las 09:33

    Que salero tiene esta boticaria!

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  • ahora no me huelen y estaba preocupado8 septiembre, 2016 a las 13:31

    A mí de peque en la Comunión me pusieron unos zapatos de charol que me quedaban apretados. Allí estuve todo el rato quieto y callado aguantando, y salí a vender las postales con ellos. Cuando llegué a casa y me descalcé m evi los dedos blancos, hinchados. Los zapatos, que estaban pensados para durar dos cusos de colegio compeltos, apenas llegaron al primer trimestre, de la spatadas que les daba contra las piedras y paredes para que se reventaran. De cada dos pasos que daba, uno era patada. Y a cada patada un dolor en los dedos. No se podía quejar uno, ni llorar; las necesidades, y má sque necesidad la imposición por miedo al quebranto del castigo, obligaban a estar por todo y en todo contentos y con sonrisa eterna en cara. El día que vi un dedo amanecer entre el charol se me abrió el cielo. Siiiii, por fin libre de la cárcel mis dedos. Luego llegaron las zandalias abiertas, bendición, que poco duró porqeu las tiras no aguantaban el tute de las vibras infantiles y se volvió a algo peor: las zapatillas deportivas de lona azul sin nadita de transpiración. Foooos, cuando sacaba los pies de hacer gimansia y de andar metidos dentro todo el día, aún recuerdo el tufo, qué horroooooor. Queso cabrales a su lado era como channel namber faiv. Qué pestazo. Debieron prohibir esas zapatillas con suela de goma y lona azul todos cerrados. Provocaban baja estima y un sentido de guarro al que la sllevaba que pertrbaba el correcto y sano desarrollo de la infancia positiva. Tras estos traumas y alguno más llegué a la conclusión de que descalzo es como mejor se está. No huelen nada, nata si acaso. Y como se obliga a tenerlos limpios, mejor que mejor. La gente debería estar más tiempo descalza. Hace años que no enfermo, la analítica sin un fallo, toda genial. No tiene nada que ver una cosa con otra, pero el olorcito entre a ñame pasado y queso hace años que no anda por entre mis pies.

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  • Mi Álter Ego8 septiembre, 2016 a las 18:07

    Un vídeo un poco asqueroso pero muy útil. Jajajaja. Lo del jabón parece de perogrullo pero, en vista de lo que una tiene que aguantar a veces en el autobús y el metro, parece que no lo es tanto. Jajaja. Besotes!!!

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  • los pies limpios en toda su extensión8 septiembre, 2016 a las 21:04

    El mal olor que proviene de lso pies no siempre tiene la raíz en los propios pies. Recuerdo un día cuando iba ai Instituto en autobús y en una parada entró un turista con mochila al hombro. Parecía que ahcía senderos. Al poco tiempo comenzamos a mirarnos todos de manera sospechosa, a rabo de ojo y entre yo no soy y no sé quién ha sido, vergonzoso y vergonzante aldisimulo todo, comenzó a expandirse un olor fortísimo y desagradable. Al final nos reímos todos, cuando se descubrió que el pestazo provenía de una de las botas del senderista, en la que permanecía un trozo de caca de algún animalillo colgando entre los surcos de las huellas de la suela. Todo quedó en una gracia tras la realidad desvelada, pero aún me queda el nefasto aroma en al pituitaria.
    Pues eso, los pies limpios por dentro y por fuera del calzado. Mira que movieron el culo de los asientos muchos por si hubiera algún desfase propio en el anclaje de tripas jajajaj.

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  • Cirujano9 septiembre, 2016 a las 09:01

    Todos los que desgraciadamente hemos dormido en un dormitorio colectivo sabemos que hay personas a las que le atufan los pies y los zapatos si o si, yo en una ocasion le eché lejía en los zapatos a mi vecino de dormitorio y pude dormir mejor esa noche.

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