Gazpacho detox: la nueva tontuna “de bote”

Ya sé que el gazpacho de frutas no se ha inventado en 2017. Lo sé bien porque llevo sufriendo el gazpacho de cereza en silencio desde que algún iluminado decidió empezar a servirlo en bodas, comuniones y eventitos. Y sé que muchos de ustedes, aunque se estén rasgando las vestiduras, también. Alguien tenía que decirlo.

Gazpacho de cereza: un ataque a traición

Pongámonos en contexto: uno está tranquilamente en el cóctel de un evento tomando algo. Con suerte engancha un plato de jamón, un poco  de queso, media croqueta y alguna otra cosa no identificada que sirvan en una cucharita de metal o loza. Porque un evento sin cucharita de metal o loza, no es un evento.

Y cuando el aperitivo ha cubierto su función (es decir, abrir el apetito), cuando los jugos gástricos ya están a todo meter y nuestras glándulas salivales salivan, (valga la redundancia), ENTONCES, le sientan a uno a comer y de primero se encuentra con algo que parece un gazpacho pero que en realidad es la salsa de un postre venida a más. El gazpacho de cereza es esa frustración de llevarte a la boca la cuchara deseando que esté salado cuando en el fondo sabes que va a estar dulce. La esperanza, incluso con el gazpacho de cereza, es lo último que se pierde.

Eso sí: nadie abre la boca. Si acaso para decir que está buenísimo y seguir comiendo. Cualquiera se atreve a decir que le gusta más el gazpacho de toda la vida frente a ese prodigio de la innovación culinaria con sabor dulzón. Por si no lo han notado ustedes, no me gusta el gazpacho de cereza. Al menos no como plato que generalmente se sirve entre croquetas y una pata de cordero. Llámenme rara. ¡A mí los trolls del cerezo!

Gazpacho de cereza: el azúcar anda suelto

Aunque la introducción se me haya ido de las manos con más de 300 palabras (ya puestos, la dejo así), yo no he venido aquí a hablar de mis gustos y preferencias. Siempre hay un roto para un descosido y estoy segura de que al gazpacho de cereza defensores no le faltan. Aunque sea por estadística.

Yo he venido aquí a hablar, entre otras cosas, del gazpacho de cereza de bote. Desconocía su existencia hasta que el pasado domingo escuché a Rafa García Santos hablar de él en la radio, en su sección de No es un día cualquiera. Quise pensar que sería una anécdota, algo difícil de encontrar… hasta que entré en Internet y vi que hasta en las gasolineras venden estos cacharros.

Si bajan a ver la composición observarán que tienen un 45% de cerezas, seguido de tomate, pimiento, cebolla, ajo, azúcar, aceite de oliva al 3% y sal. Todo 100% natural, como reza la etiqueta. Sí, pero con azúcar añadido también muy natural, además de los naturalmente presentes.  Recordemos que, según la OMS, los azúcares de la fruta al pasar a forma de zumo, se consideran igual de libres que el viento y que el azúcar añadido.

zumos niños

¿Cuánto azúcar tiene el gazpacho de cereza?

Un vaso de 250ml del que estamos analizando tiene 36,75 g de azúcar. Más azúcar que un vaso de 250ml de refresco que tiene 27g y más incluso que una lata de refresco de 330ml, que tiene 35 g de azúcar. Una vez más me remito a mi refrán favorito según mi prima-tía Maricarmen: Unos llevan la fama y otros cardan la lana.

Por si se nos olvida, recordemos que la OMS recomienda aproximadamente un máximo de 25 g de azúcares libres al día. Lo que puede venir a ser en un adulto el 5% de sus kcal totales. Vamos, que nos pasamos de largo.

¿Saben cuánto azúcar tiene un gazpacho “normal”?

Un gazpacho normal y también de bote, como éste, tiene un 1,8% de azúcares. Es decir, un vaso de 250ml tendría 4,5 gramos de azúcar: 8 veces menos que el gazpacho de cereza. Y aunque la vida no está hecha para contar calorías, también podemos comparar las 89 kcal/100g del gazpacho de cereza vs 37 kcal/100g del gazpacho de tomate “tradicional”: casi dos veces y media más.

¿Tiene sentido sustituir al gazpacho de toda la vida por gazpacho de cereza como primer plato?

No. Desde el punto de vista nutricional, superar con creces la cantidad de azúcar recomendada para todo el día con el primer plato de la comida, no solo no tiene sentido sino que es un disparate.

Lo que sí puede tener sentido es tomar el gazpacho de tomate de primero y, si queremos tomar cerezas, que para eso es temporada, nos las tomamos de postre y en su forma natural. Escupiendo el hueso como se ha hecho “de toda la vida”

De esta forma evitamos los azúcares añadidos y que los azúcares propios de la cereza no están de forma libre sino en su matriz original, junto a la fibra. Pero claro… gazpacho de primero y cerezas de postre suena muy a eso, a “de toda la vida”. No sé si será éste un consejo que triunfe.

Aquí un repasito a la importancia de la fibra para retener los azúcares donde Juanolo y yo explicamos por qué es mejor consumir la fruta en su forma original:

Gazpachos detox: otra vuelta de tuerca

Los gazpachos detox dan el nombre al post pero de momento sólo me he enrollado con los gazpachos de cereza. Los he reservado para el final porque realmente me fascinan y esta tarde he pasado un rato mirándolos y admirándolos, tan bien colocaditos, en lugar preferente en el supermercado.

Me refiero concretamente a éste. Si se fijan bien en la web verán que aconsejan tomarlo con quinoa. Ante tal despliegue de súperalimentos, no podía fallar.

Lo que me ha fallado a mí ha sido el pulso al hacer la foto, espero que puedan verlo pero igualmente se lo cuento:

gazpacho detox

 

Agua, tomate (30%), remolacha (10%), aceite de oliva virgen extra (9%), frutos rojos (5%) (fresas, moras, grosellas, arándanos y frambuesas), pepino, pimiento rojo, cebolla, vinagre, sal, ajo y pimienta blanca. 

Encuentre las seis diferencias

Vamos a jugar a “encuentre las 6 diferencias” con el gazpacho estándar cuya composición es esta:

Tomate, pimiento, pepino, cebolla, aceite de oliva virgen extra (2%), vinagre de vino, sal, ajo. 

  1. Más claro, agua: El primer ingrediente del gazpacho detox es agua. Si tenemos en cuenta que los ingredientes se ordenan en función de la cantidad y que la suma del resto de ingredientes como máximo es un 58%, el resultado es que que el 42% del gazpacho detox es agua “añadida”. El gazpacho estándar no tiene agua como ingrediente adicional en su composición.
  2. AOVE a go-gó. 9% frente a 2%. Curioso que un gazpacho con apellido “detox” lleve 4,5 veces más de grasas en su composición que el estándar. Por buenas que sean las propiedades del aceite de oliva ¿es necesaria tanta cantidad?
  3. 5 es multitud. Vamos a ver, si las fresas, moras, grosellas, arándanos y frambuesas constituyen el 5%, significa que por cada 100ml hay aproximadamente 1 gramo de fresa, 1 gramos de mora, 1 gramo de grosella… No merece la pena hacer comentarios.
  4. ¡Y un pimiento! (o no). Como nos queda menos de un 5% para repartir entre el resto de ingredientes, ya no sé qué mínimo porcentaje podría disputarse el pimiento junto con el pepino, la cebolla, el vinagre… ¿Echarán un pimiento para todo el tanque? “Uno para todos”, como aquel casposo show veraniego.
  5. Show me the money.. 4,59€/litro el gazpacho detox vs 2€/litro el gazpacho normal. Aunque la mitad del detox sea agua. Eso sí, mientras los gazpachos normales vienen en envase de litro, los detox vienen en envases de 750ml, para que la diferencia de precio no se note tanto.
  6. Detox: la palabra mágica. Y entre todas las diferencias llegamos a la palabra mágica: detox. No voy a volver a contar por enésima vez por qué los zumos o batidos detox no depuran ni detoxifican. Pero lo cierto es que no lo hacen, que el detox son los padres. Y si alguien quiere profundizar en el tema le emplazo a ver el vídeo de mi compañero nutricionista Aitor Sánchez o a leer un post que escribí hace unas semanas en el ¡Hola!. Sí, he escrito un post en ¡Hola! poniendo a caldo a los zumos détox. Chúpate esa, coyote espacial.

3 conclusiones, que me estoy enrollando demasiado…

  • Un gazpacho de frutas es un zumo de frutas con verduras. En este caso un smoothie venido a menos. No hay necesidad de tomar la fruta en el primer plato en forma de sopa, ni tampoco de merendarla. No porque nos vaya a “engordar” más (seguro que alguien lo piensa), sino porque al triturar la fruta y  hacer el gazpacho, sus azúcares se convierten en azúcares libres. Si además el gazpacho de cereza es “de bote” y le añaden más azúcar como en el caso que hemos visto, montamos una fiesta.
  • En cuanto a los gazpachos detox, hay que reconocer el ingenio para crear, con el mismo nombre, un producto con casi cinco veces más de grasa, y atribuirle  propiedades depurativas que no posee. Un verdadero genio, si tenemos en cuenta además que, siendo la mitad de su composición agua, lo cobra a más del doble.
  • Hace tres años escribí este post hablando de los zumos de bote y del marketing y picaresca que les rodea (los 0% engañosos, los prefijos BI o los misteriosos ingredientes que por aquel entonces aparecían en latín). La conclusión de aquel post fue “zumitos, los justitos” y “lo integral, fundamental”. Aquí podemos decir lo mismo.

*No exagero, informo

Ya estoy esperando al que me llame exagerada porque “por tomarlo de vez en cuando no pasa nada”. No, no pasa nada. A quien le guste el gazpacho de cereza y le apetezca hacérselo en casa de vez en cuando o tomarlo en una boda, que lo haga. El problema es trasladar al consumidor la idea de que este tipo de gazpachos de frutas procesados y de bote son más saludables que sus “equivalentes” estándar, cuando no lo son. Y que son “equivalentes” como primer plato, cuando nada hay más lejos de la realidad.

La buena noticia es que estoy convencida de que somos muchos los que sufrimos en silencio los gazpachos de cereza… Con un poco de suerte, de esta nos libramos.

15 Respuestas a los Comentarios

  • Chusso19 julio, 2017 a las 08:58

    Lo de siempre y sabemos todos: lo natural es siempre mejor que lo embotellado.

    Odio la palabra “detox”, pues no “desintoxica”, eso es una patraña. Si el cuerpo estuviese “intoxicado” deberíamos acudir al médico de urgencia.

    La otra es “superalimento”. Si analizamos cualquier alimento descubriremos un superalimento en él.

    Creo que las autoridades deberían tomar medidas urgentes porque los alimentos procesados son un auténtico engaño.

    Gracias por este post.

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    • boticariagarcia21 julio, 2017 a las 01:17

      Me conformaría con que no fueran urgentes pero en un plazo razonable de ¿5 años? la legislación no permitiera cosas así. La denominación “detox” debería ir fuera de las primeras, al igual que en su día se liquidaron los prefijos “bio” para los zumos y cuestiones así. Saludos.

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  • Montaña19 julio, 2017 a las 09:57

    Muchas gracias, no se puede explicar mejor y más sencillo, aprendo y disfruto contigo en cada post( la verdad es que me rio mucho contigo, porque no se puede contar mejor, cosas tan serias siendo tan graciossa. Es verdad que todos sabemos que lo natural siempre es mejor, y que a más fecha de caducidad pues vete tu a saber, pero es tan tentador, ver ya elaborado eso que a ti con poco tiempo siempre, te va a costar hacer. Es muy importante que alguien valiente nos mantenga informados.
    Muchas gracias

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    • boticariagarcia21 julio, 2017 a las 01:18

      Muchas gracias Montaña, ¡tus comentarios son muy amables y me animan a seguir!

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  • Beatriz19 julio, 2017 a las 11:11

    Gracias por ka informacioón, qué quiere decir que al triturar la fruta los azúcares se convierten en azúcares libres. Es que no lo hacen si masticamos la fruta? Es decir no es lo mismo triturarla que masticarla. Yo desayuno un batido de frutas y hortalizas (piña, pepino, melocotón, espinacas, lo que tenga ese día y zumo de pomelo). El batido engorda más que si tomo la fruta a trocitos?

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    • Inma20 julio, 2017 a las 23:38

      Desde mi humilde ignorancia no creo que se refiera a que engorde más, sino que al triturarlo o pasarlo por la licuadora concentras ese “caldo” natural de la fruta donde están los azucares, mientras que si te comes la pieza a bocados o a trocitos o como quieras estas comiéndote la “fibra” y tardas tu tiempo por lo que te sacias con menos. Por ejemplo cuando me hago un zumo natural le echo una manzana, una pera, una naranja, arándanos, un limón de mi limonero (o lo que tenga a mano)… si me tuviese que tomar toda esa fruta entera masticándola… no llego ni a la tercera de ahí q engorde mas el zumo por muy natural que sea.

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    • ANA20 julio, 2017 a las 23:55

      Yo creo que ha habido un error y que en vez de “triturar”, en el artículo quería decir “licuar”.
      Acabo de escuchar un audio de Aitor Sánchez (dietista-nutricionista autor del libro mi dieta cojea) que dice que se puede tomar la fruta triturada sin ningún problema, aunque es mucho mejor tomarla entera porque hay que masticar y además es más saciante.
      Boticaria García, corrígeme si me equivoco 🙂

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      • boticariagarcia21 julio, 2017 a las 01:24

        Hablaba de “triturar” para hacer un gazpacho cuando efectivamente la palabra más apropiada sería licuar, ya que obviamente me refería a un gazpacho líquido y no a un puré. Con respecto a la pregunta de Beatriz, el azúcar en la fruta en forma natural y entera está sujeto en la matriz del alimento mientras que si se encuentra en disolución, se absorbe de manera más rápida favoreciendo el pico de insulina. Además, como te comentaba Inma, prueba a comer con cuchillo y tenedor todo lo que has dicho que metes en el batido. Probablemente no podrías con ello y por tanto, con el hecho de tomar el batido estás consumiendo más cantidad de alimentos de la que podrías necesitar. ¡Un saludo!

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        • Beatriz21 agosto, 2017 a las 10:50

          Muchas gracias querida boticaria

          Responder
  • Ana19 julio, 2017 a las 12:07

    Fantástico querida boticaria
    Tengo un problema cuando miro los ingredientes porque no sé que tanto por ciento de azúcar es razonable. Gracias por tu esfuerzo para mantenernos informados

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    • boticariagarcia21 julio, 2017 a las 01:26

      Depende de los alimentos. Una de las cosas en las que debes fijarte es que los productos no lleven azúcar añadido. Esto lo sabrás mirando el listado de ingredientes (no la tabla, porque en la tabla aparecerán junto con los azúcares naturalmente presentes). Si en el listado de ingredientes aparece la palabra azúcar, quizá haya opciones mejores… Y en cuanto a la cantidad diaria, como comentaba en el post la OMS recomienda no exceder los 25 gramos diarios. No es cuestión de andar con la calculadora a cuestas, pero si piensas que un refresco ya supera esa cantidad, es más o menos fácil hacerse a la idea del tipo de alimentos que se deben consumir 🙂 Saludos

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  • Ana19 julio, 2017 a las 12:55

    Hola!
    Me has dejado con una duda… Si se tritura una fruta (aún conservando íntegra su pulpa) el azúcar se convierte siempre en libre?

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    • B19 julio, 2017 a las 18:46

      Creo que se refiere a los industriales. Hay un texto al principio

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    • boticariagarcia21 julio, 2017 a las 01:27

      Más bien cuando se licúa, es decir, se convierte en líquido como los zumos. Un saludo

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  • Bullmet online8 agosto, 2017 a las 16:23

    Buen artículo, últimamente todo lo que lleva la palabra detox está de moda

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