Ganadores concurso de anecdotas

Cada mes escribo un post recopilando las mejores anécdotas y las del mes de febrero son muy especiales. No son mías sino de los 70 ¡SETENTA! participantes que han tenido la felicísima de idea de contarnos los disparates que han presenciado (o protagonizado) en una farmacia para ganar tres ejemplares de El Paciente Impaciente.

El jurado de la rebotica ha necesitado varios días para deliberar ya que el nivel de surrealismo era tan grande que elegir sólo tres nos parecía imposible e incluso insultante. Cuando una anécdota se erigía como clara ganadora, llegaba otro comentario que nos hacía sacar los ojos de las órbitas. Y vuelta a empezar.

 

anecdotas farmacia

Este concurso, además de divertido, ha sido un alivio ya que he podido comprobar que el nulo pudor del que hacen gala algunas personas es universal. Al igual que cuento en el libro cómo don Fidel nos dejó su miembro viril al aire una tarde, a Pilar y a Benderapotheker les sacaron una teta sobre el mostrador.  Peor incluso fue lo de Teresa, cuya paciente no sabía el modelo de absorbente de incontinencia que llevaba y decidió bajarse las bragas y echar un vistazo para compararlo in situ con el pañal que llevaba puesto.

Ya que rozamos lo escatológico, hablemos de Victoria, quien tuvo que recoger las cagadas de un cachorrito a quien su dueño justificaba: se ha hecho caca porque has tardado mucho en atenderme y el pobrecito no podía aguantar más. En ocasiones los excrementos no son animales sino humanos, como le ocurrió a Maribelita, a quien le estamparon unas heces teñidas de rojo frente a sus ojos con la pregunta: ¿tú crees que esto es sangre o restos de las ciruelas que me cené anoche?

Entrando en el tema sexual, a Superlalópez le preguntaron si los vibradores de Dúrex podían reutilizarse (especificando que con distintas mujeres) y a Susitravel le comentó un señor que eyacular en un bote le resultaba un poco forzado y que prefería volcarl el esperma del preservativo tras hacer el amor con su mujer. Según Susi, a modo calipo. A Oihana no le especificaron que el producto solicitado era para ladillas y no para piojos y el pobre chaval acabó, según su madre, con sus huevos y su cosita en carne viva.

¿La petición más extraña?

De Farmacarlos: deme una bolsa con cremallera de esas para meter a un muerto.

¿La más cómica?

Nos la ha contado Aspirina, a quien un señor pidió en una guardia un mucolítico para un bebé y al explicarle que debía ir al médico escuchó a  una señora decir: ¡Manolo di la verdad, es para un loro!

¿La que me enamora el alma?

Otra vez Susitravel, a quien le pidieron unas pastillas cuya caja tenía una franja: del color del manto del Cristo yacente de mi pueblo.

¿La más bestia?

La de Un Fonendo en Villamocos a raíz de un bebé con síndrome de aspiración de meconio. Mejor os lo cuenta ella porque no tiene desperdicio…

Madre de etnia gitana a la que el pediatra de su bebé de meses le pregunta, de forma rutinaria, si el parto fue normal o hubo alguna complicación. En esto, la madre baja la voz, mira de reojo por si alguien la escucha, y de forma misteriosa susurra: “sí… ya sabe usted… a éste le pasó eso que les pasa a algunos recién nacidos…”. Y el pediatra: “¿El qué, concretamente?”,… y la madre, más misteriosa y discreta aún, le contesta por lo bajini: “pues eso… que ASPIRÓ DE MI COÑO.

 ¿La que nos ha pasado a todos?

Guillermo tenía que decirlo: ¿a quién no le han escupido, siendo recién licenciado, con toda la buena disposición del mundo y la etiqueta aún colgando de la bata, un insultante “no quiero que me atiendas tú“? Molesta. Sobre todo, si como en su caso, lo que quiere el Paciente Desconfiado es una caja de Juanola. ¡Con todos los PRM que dan las Juanola!

 

Y aunque los pacientes crían la fama, resulta que muchos farmacéuticos cardan la lana…. Como la Farmaloba o Farmapécora francesa que le tira los tejos al marido de Laura y se deshace en lisonjas en sus narices. O la Farmabruja que se rió en la cara de Blog de Madre en su posparto cuando le pidió la talla de los pantalones de neopreno que ella creía que utilizaba. Criaturita. También es para echar de comer aparte la Farmacotilla que le preguntó a Macarena qué edad tenía porque le parecía demasiado joven para ser madre.  Y por hacer autocrítica, yo misma, la Farma-amiga, que con toda mi buena voluntad le expliqué a Desmadreando cuál era el truco del almendruco para lavarse los puntos de la episiotomía pero ¡tonta de mí! olvidé detallar que la capacidad de un absorbente no se mide en hectolitros. El resultado fue una cama empapada y su marido durmiendo en el sofá.

Por increíble que parezca, todas estas anécdotas (y muchas más que por no alargarme, pueden encontrar en este post) no se han alzado finalmente con el premio. Sólo podían ser tres, y quizá por empatía, porque las veíamos muy factibles en nuestra propia rebotica, éstas han sido las ganadoras:

 

Categoría PACIENTE: Iria.

Su historia, que podría formar parte de el capítulo de El Niño de los Recados, nos ha conmovido por su ternura. Todos somos Iria (o fuimos Iria) alguna vez.

Tendría yo unos 7 años y quería estrenar el super robot de cocina que se había comprado mi madre (efectivamente, una thermomix). Iba a hacer un bizcocho de chocolate para el que necesitaba cacao, y como en casa no tenía mi madre me mandó a la tienda del barrio. Yo toda emocionada le cuento a la señora que quiero cacao a lo que me responde que ella cacao no tiene, que el cacao se compra en la farmacia. Así que allá me voy a la farmacia. Le digo a la farmacéutica que quería comprar cacao para hacer un bizcocho y que la de la tienda me ha mandado allí porque ella no tenía. La farmacéutica un poco sorprendida me dice que ella el único cacao que tiene es la barra de cacao para los labios y que no está muy segura de que se pueda usar para cocinar, pero bueno, yo quería mi cacao, aquello era cacao y ya luego que mi madre viese como se usaba. Evidentemente al final ni cacao, ni bizcocho ni nada, pero bueno, lo que se rió mi madre de mi por mi estupidez y por el cabreo que me cogí con la de la tienda y con la farmacéutica!

Categoría FARMACÉUTICA: Teresa.

Ha merecido ganar en su categoría no sólo en calidad sino en cantidad.  Nos contó que un paciente llamaba Koipesol al clopixol y Scotch Brite al Afterbite. También tenía gracia aquel señor que le pedía sacas de harina para el café en vez de sacarina. Pero Teresa no ha ganado por todas esas Patadas al Vademécum. Ni siquiera ha ganado por esto:

Dos encantadoras viejecitas entran en la farmacia y me dicen que han oído hablar a unas mujeres del banco de al lado donde se suelen sentar que venden en la farmacia “turbadores” o algo así, que eran muy buenos para la gente así viuda y sola…que decían que se “turbaban” con eso y que quedaban muy bien luego, que qué era eso y que si entraba por receta. !!Que jodías las viejitas pues no estaría mal que entraran por receta los consoladores!!!

Lo que ha hecho ganar ha Teresa ha sido la siguiente historia, que debería formar parte de uno de los capítulos estrella del libro: El Paciente con Dentadura Postiza.

Entra un señor a la farmacia y muy amablemente nos pide si le podemos dejar un cuter, se lo dejamos y para nuestra sorpresa que se quita la dentadura postiza, coge el cuter, saca un trozo de carne que había entre los dientes y nos lo devuelve con carne y todo. Le dijimos que si quería llevárselo para que para otra vez no fuera por eso pero dijo que no hacía falta que si volvía a necesitar ya sabía dónde estábamos. No pilló nuestra indirecta… tendremos que tener provisión de palillos por si acaso para otra vez.

Categoría ESTRELLA: Ana Bayo

Esta anécdota es tan buena, tan buena, que su única pega es que no parece real… Afortunadamente para Ana, en nuestra rebotica tenemos ya mucho vivido y la creemos. La realidad, siempre, supera a la ficción. Con ustedes el auténtico Paciente Surrealista:

Hace unos años me llego una chica con un parte de urgencias.a la farmacia. Ella me explicaba que le dolía la cabeza por la cola de caballo que se había puesto. Entre en la rebotica pensando que como de fuerte se habría hecho la coleta para tener que acudir a urgencias con dolor de cabeza. Mi sorpresa fue cuando seguí leyendo el informe para hacer la dispensación y la doctora prescribía antiinflamatorio, corticoides tópicos…. Y casi me muero cuando llega otra compañera de la farmacia y me dice que la chica le acaba de enseñar una cola de caballo real que traía en una bolsa y era la causante de sus males.Tardamos unos minutos reponiéndonos del shock , en la rebotiica, pensando como se le había ocurrido usar una cola de pelo de caballo , como implante. Salimos y terminamos la dispensación.

 

Y esto es todo. Si alguien no está de acuerdo con los resultados y piensa que es tongo, le advierto que Iria vive en Alemania y el envío me va  a costar un ojo de la cara. Si hubiera querido amañar el resultado, creánme, ella no hubiera sido la ganadora. Me pondré en contacto con vostros para enviaros los libros. ¡Espero que los disfrutéis!

 

paciente impaciente concurso

En nombre de la rebotica, a la que le habéis alegrado la semana: ¡MUCHAS GRACIAS POR PARTICIPAR!

Si os habéis quedado con ganas de más, os recuerdo que el próximo sábado 14 a las 19:00h tendrá lugar la presentación del libro en Top Books (C/ Fuencarral, 127). ¡Allí os espero!

 

 

5 Respuestas a los Comentarios

  • Mi Álter Ego9 marzo, 2015 a las 11:38

    Jajajaja. Yo al final no recordé ninguna aunque, viendo el nivelazo, no iba a ganar ni por asomo. Muchas felicidades a todos los ganadores!!! La verdad es que las anécdotas son para morir de risa (o de vergüenza ajena, según el caso). Un besote!!!!

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  • remorada10 marzo, 2015 a las 20:32

    fue buenísimo el concurso, volví unas cuántas veces a leer los comentarios x)

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  • unfonendoenvillamocos11 marzo, 2015 a las 00:04

    Por mi parte, totalmente de acuerdo con los premios otorgados; incluida la mención especial a la anécdota más bestia. 🙂 al próximo concurso me apunto también!

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  • Mª del Mar12 marzo, 2015 a las 12:26

    Muchas Felicidades a los participantes. ¡Qué suerte los ganadores!

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  • Teresa19 marzo, 2015 a las 18:43

    Ay que alegría!!que he ganado uno de los libros!! con las buenas anécdotas que había y lo divertido que ha estado el concurso lo mejor sin duda ha sido descubrirlo y participar compartiendo los “buenos efectos secundarios” que tiene trabajar con pacientes. Estoy deseando leer el libro :). Muchas gracias equipo boticaria garcia.

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