4 engañabobos de venta a bordo

 

¿Quién iba a pensar que el inocente catálogo de venta a bordo del avión, con sus perfumes, sus joyitas de Swarovsky y sus juguetitos para no llegar a casa con las manos vacías, era también un nido de cacharritos inútiles con falsas promesas para la salud?

Pues sí. El pasado mes de agosto, mientras volaba de vuelta a Madrid, sufrí un insufrible percance. Valga la contradicción para expresar la pesadilla que me hicieron pasar la pareja de koreanos que me tocaron en suerte de compañeros. Una vez asumida la imposibilidad de ejecutar mi plan inicial, es decir, dormir, decidí pasar el tiempo entregándome a la lectura de la revista gratuita que cortésmente me esperaba en el bolsillo del asiento delantero.

Lo que allí me encontré también es una película de terror, casi como compartir vuelo con la pareja de koreanos.

engañabonos de venta a bordo

 

  1. La pulsera para dormir.

¿Hay algo más apropiado en un avión que una pulsera para inducir el sueño? Los fabricantes, tan optimistas como precavidos, alertan de que la pulsera sólo debe ponerse 15-20 minutos antes de dormir o echarte la siesta. Avisan de que en horas de trabajo no está indicado su uso. No sea que te dé somnolencia y caigas redondo encima del ordenador o conduciendo y se produzca una desgracia. Se trata de una pulserita con aspecto de reloj, pero en lugar de una esfera con manecillas encontramos un metal de propiedades asombrosas.

¿Cómo funciona?

Natural Frequency Technology Inside. Y ale-hop! Supuestamente atrae las frecuencias de la tierra que sean beneficiosas para el sueño (de donde quiera que vengan las frecuencias) y te conecta con ellas. En el anuncio se alaban sus múltiples ventajas: la pulsera es portátil ¡una pulsera portátil! ¡novedad novedosa! ¡I+D de la buena! y además no requiere pilas. Mira, esto es de agradecer, ya que el cacharro no hace nada, al menos te ahorran el gasto en pilas.

¿Precio?

Tan solo 260€ de nada (o 104.000 puntos de avión). Una verdadera ganga porque en tierra la joya cuesta 415€. ¡Ahorras un 37%.

 

  1. La pulsera para evitar los ronquidos.

Quizá sea deformación profesional pero a mí el artefacto me recuerda a un tensiómetro de muñeca.

¿Cómo funciona?

Viene a ser el codazo de toda la vida para acallar los ronquidos, en versión eléctrica. La pulsera tiene un sensor que detecta los ronquidos y cuando te pasas de decibelios envía un impulso eléctrico a la muñeca. Vamos, que te suelta un calambrazo a las 3 de la mañana que se te quitan las ganas de roncar ahí mismo. En este caso sí necesita pilas.  Trae 3 parches de electrodos que puedes usar 30 veces cada uno, es decir, el invento dura 3 meses.

¿Precio?

99€. En resumen: por un euro al día cuando roncas y subes los decibelios te dan un calambrazo. ¿Quién podría resistirse?

 

  1. Mariposa de gimnasia pasiva

En la misma página del “tensiómetro antironquidos” se publicitan también unos cacharritos con forma de mariposa que se ponen en la tripa. En ese caso te sugieren que te relajes y te los pongas mientras lees o ves una peli.

¿Cómo funcionan?

Casualmente, son de la misma marca que la pulsera antirronquidos y casualmente también traen 3 parches que puedes usar 30 veces cada uno. Vamos, que el electrodo vale para un roto y para un descosido y lo mismo te cura los ronquidos que la lorza. Sospechoso.

A pesar de que hay dispositivos que se emplean incluso en terapias de rehabilitación y que, dirigidos siempre por profesionales, podrían tonificar los músculos, hay que dejar claro que la FDA indica que no hay ninguna evidencia de que estos aparatos sirvan para perder peso, disminuir el contorno o eliminar grasa.

¿Precio?

Casualmente, también valen 99€.

 

  1. Trufas de la belleza.

Como su nombre indica, son unas trufas que te convierten en la más bella del reino al pegarles un bocado.

trufas belleza

¿Cómo funcionan?

Son 100% orgánicas, veganas, sin azúcar añadido y aptas para diabéticos. Con esa presentación quién necesita más explicaciones… Pero es que, además, contienen súperalimentos. Sí, de esos que personalmente ya sabéis que me fascinan hasta el punto de haberles dedicado un monólogo. En concreto, las trufas contienen dos súperalimentos del perú llamados lúcuma y yacón. La lúcuma viene a ser una fruta similar al mango o la papaya y el yacón podría asemejarse a la yuca.

¿Precio?

19€. Oferta de lanzamiento. En este caso la efectividad es la misma que la de los cacharritos anteriores pero al menos, palmas menos pasta.

Ya saben ustedes, pueden solucionar grandes males de nuestra era (insomnio, estrés, obesidad… incluso la obsesión por la belleza) a unos diez mil metros de altura y sin bajarse del avión. Engañabobos traigo, así en la tierra como en el cielo.

 

NOTA: Este artículo es un resumen de la sección Efectos Perversos del programa No es un día cualquiera de RNE, dirigido por Pepa Fernández y emitido el 10/09/2017. Puede consultarse al completo aquí (minuto 2:50).

 

Imagen:

Flickr, Wikimedia Commons, Pixabay

3 Respuestas a los Comentarios

  • Mi Álter Ego12 septiembre, 2017 a las 16:57

    Jajajaja. Qué panzada de reír me he metido. Es que encima flipo con los precios, más allá de la absurdez del producto en sí. Hasta las trufas me parecen caras. Encima no estarán ni ricas. ¿Qué es eso de una trufa que no lleve chocolate? ¡Sacrilegio! Besotes.

    Responder
  • Raquel13 septiembre, 2017 a las 11:22

    Me he reído mucho con lo de la pulsera portátil. Sin palabras.

    Responder
  • Jazmina15 septiembre, 2017 a las 22:52

    Me he reído mucho, a cuál mejor jajaja.

    Responder

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