Comer insectos ya es legal… pero nadie ha contado la letra pequeña

El 1 de enero entró en vigor un reglamento, pero ¿cuál es la letra pequeña?

Lo sé. El pasado uno de enero te despertaste resacoso y en lugar de enchufar la tele para escuchar la marcha Radetzky lo primero que hiciste fue abrir el ordenador y leer entre lágrimas el Reglamento (UE) 2015/2283 relativo a los nuevos alimentos. ¡Por fin era 1 de enero y había entrado en vigor el reglamento para regularizar el consumo de insectos en España! ¡Esto sí que era un feliz año nuevo como dios manda!

Pocos días después la prensa se llenaba de titulares como este o este: “Ya puedes comprar en España alimentos hechos de insectos“. A estas alturas tú ya podías sentir mariposas en el estómago. ¡Sin haber empezado a comer bichos.! ¿Sería efecto placebo? Y te viniste arriba. Y bajaste al súper. Pero no vendían bichos. Pensaste: “Bueno, en Mercadona es que tienen poca variedad”. Y te fuiste directo a un herbolario de Malasaña pensando que serían más modernos. Pero tampoco había. Pensaste: “Bueno, al fin y al cabo en los herbolarios venden hierbas y yo he venido pidiendo animales. Normal que no tengan”. Te compraste una bolsa de pipas y volviste a casa arrastrando tus pasos y pensando que algún día esas muelas tuyas por fin harían crujir escarabajos negros.

Y seguro que algún día. Pero a pesar de los titulares, no vas a comer escarabajos hoy ni mañana. Ni pasado ni al otro. Lo siento.

comer insectos legal

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Las autorizaciones tendrán que esperar al menos 14 meses

Es cierto que en España ha entrado en vigor un reglamento europeo que regula el consumo de insectos. Pero lo que dice el reglamento es que por primera vez los insectos pertenecen categoría de “nuevos alimentos”. Los nuevos alimentos se definen, por decirlo de alguna manera, como aquellos que “no se comían mucho” antes de 1997, que fue cuando se hizo el primer reglamento. Desde entonces, para comercializar un nuevo alimento, primero tiene que reconocerse dentro de la categoría de nuevo alimento. Hay unos requisitos para justificar su uso y que realmente merece ser reconocido como “alimento”.  Después, ese alimento concreto tiene que tener el visto bueno de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y que estos señores decidan incluirlo en el la lista de nuevos alimentosEsta lista viene a ser algo así como el catálogo de El Corte Inglés, con un montón de cosas que piensas ¿y quién comprará esto? PERO si están ahí es porque alguien los compra.

Resumiendo, y consultadas fuentes legales que confirman el procedimiento, el 1 de enero se ha reconocido es que los insectos son “nuevos alimentos” y se admiten a trámite las solicitudes para comercializar bichos concretos. Hasta este año no podían ni siquiera plantearse comercializar insectos porque no se consideraban nuevos alimentos (en otros países de la UE como Bélgica sí, pero aquí no). Los fabricantes españoles de alimentos a partir de insectos (como unos alicantinos auspiciados por el señor Roig que quieren vender unas barritas de harina de trigo) ahora tienen por delante este entretenido proceso que nos detalla la AECOSAN:

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Sumando todos los meses sale 17. Pero hay una manera de acortar el proceso: si se justifica que el alimento lleva 25 años comiéndose sin problema en otro país (como puede ocurrir con los insectos ya que su consumo es habitual en numerosos países) se pueden “rebajar” los trámites a 14 meses. Pero vamos, que aunque todo fuera como la seda (o los gusanos de seda), hasta mitad de 2019 no podremos hincarle el diente a las hormigas.

5 preguntas que te harás antes de comer insectos

Aún no tenemos hormigas que desgustar (al menos pagando por ellas) pero vamos por buen camino y como decía Mecano, ese día un día llegará. Para cuando llegue el día, estas son 5 preguntas que probablemente te harás antes de echarte a la boca un escarabajo:

1. ¿Los insectos son nutritivos?

Contienen proteínas (similares a la de la soja), fibra y grasas de las consideradas “buenas” (principalmente monoinsaturadas y poliinsaturadas). Es de cajón que dependiendo del tipo de bicho (no es lo mismo comer una oruga que una hormiga) predominarán un tipo de nutrientes u otros. También son ricos en micronutrientes como cobre, hierro, magnesio, fósforo, manganeso, selenio y cinc.

2. ¿Es seguro comer insectos?

Si la cría, el procesado y la conservación se realizan en un entorno controlado, no tendría por qué existir riesgo para el consumidor. Sí es probable que por las características de su composición el consumo de insectos pueda estar vinculado a otros potenciales problemas como la aparición de alergias, similares a las alergias por consumo de marisco. Puede profundizarse sobre los riesgos del consumo de insectos en el informe emitido por la EFSA.

3. ¿A qué saben los insectos?

Ugly but tasty. Así se titula una revisión sistemática publicada apenas hace dos meses analizando la seguridad de comer insectos.

Si fuéramos capaces de vencer nuestros prejuicios descubriríamos que, según algunos catadores, las hormigas tienen un irresistible sabor dulce.  Tampoco se descarta que ciertos catadores también fumen algo antes de llevar a cabo lata ya que también afirman que las orugas de polillas recuerdan al arenque, que las larvas de libélula tienen un nosequé que quéseyo a pechuga grasa con piel…. y aquí va lo gordo: que las avispas recuerdan a las semillas de pino. Insisto,  aunque no sé qué tipo de semillas manejan los catadores, bromas fuera, la textura y sabor no tendrían por qué disgustarnos sino todo lo contrario.

En cualquier caso ahora todos estamos pensando en comer unos escarabajos como si fueran pipas, pero otros usos, como la fabricación de harinas y piensos son técnicamente viablse, y en diversas partes del mundo ya hay empresas dedicadas a ello. Para la acuicultura y la alimentación de las aves de corral es una alternativa más que interesante.

4. ¿Son baratos?

Tienen lo que se llama una “alta tasa de conversión de alimentos”. Para producir la misma cantidad de proteína los grillos necesitan seis veces menos alimento que el ganado, cuatro veces menos que las ovejas, y dos veces menos que los cerdos y los pollos de engorde. Además, pueden utilizarse residuos de distinta clase como materia prima para alimentarlos.

5. ¿Por qué tanto empeño en comer insectos?

En nuestro entorno, donde no existe ningún tipo de tradición ni cultura gastronómica de la entomofagia, los motivos para fomentar su consumo están relacionados con la sostenibilidad. A lo comentado en el punto 4 añadimos que emiten menos gases de efecto invernadero y amoníaco que el ganado convencional. La FAO los apoya con fervor.

PERO… psicológicamente generan rechazo

Hay quien opina que se incorporarán con facilidad a nuestra dieta. Argumentan que antes no sabíamos lo que era el sushi o un tartar y ahora estos platos están completamente incorporados a nuestra gastronomía. Yo no lo veo tan sencillo. Es cierto que la carne o el pescado crudo inicialmente generaban un rechazo que hemos superado con bastante éxito, pero no dejan de ser carne o pescado: alimentos conocidos que ya consumimos.

El caso de los insectos, que muchas personas relacionan a la suciedad o a la transmisión de enfermerdades, me recuerda más al de la casquería, que se resistie a gran parte de la población. Podría decirse que comer sesos, hígado o riñones es algo “muy nuestro”, pero sigue sin terminar de cuajar. Los zarajos, por ejemplo, son un plato típico conquense (tripas envueltas en un palo) que genera rechazo incluso en muchos conquenses. Y tres cuartos de lo mismo con los callos a la madrileña.

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Opinión de la boticaria

Creo que aceptar hormigas como snack de compañía va para largo en nuestro país. Sin embargo, sí veo más cercana la aceptación de los insectos en productos como harinas. Por un lado la industria verá una alternativa a precio interesante. Por otro, el consumidor puede estar más dispuesto a aceptarlo (aunque sea por aquello de ojos que no ven, corazón que no siente). En cualquier caso, según la FAO, en 2050 y al ritmo que vamos, las vamos a pasar canutas para poder alimentarnos todos. Así que relájense y disfruten porque los insectos acaban de aterrizar y lo han hecho para quedarse.

Y para ir abriendo boca os dejo con las moscas, inevitables golosas, de Serrat:

 

 

Bibliografía:

Posición de la FAO acerca del consumo de insectos: http://www.fao.org/docrep/018/i3264s/i3264s00.pdf

Situación de los insectos para la alimentación humana por la AEMPS: http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/seguridad_alimentaria/gestion_riesgos/INSECTOS_ALIMENTACION_.pdf

Informe sobre el riesgo de consumo de insectos por la EFSA: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2015.4257/epdf

Insects as Human Food; From Farm to Fork. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29288490

Edible insects are the future? https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26908196

Ugly but tasty. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27008043

 

Imágenes: Wikimedia Commons

 

 

 

 

20 Respuestas a los Comentarios

  • Radagast15 enero, 2018 a las 09:24

    Vaya campañita a favor de comer insectos que estáis haciendo. Afortunadamente vivimos en un país en el que hay alimentos de sobra, y variados, como para tener que recurrir a eomer eso.

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    • Jurget15 enero, 2018 a las 22:17

      Alimentos de sobra en países de “blanquitos”, pero por si no lo sabias la gente muere de hambre en muchos otros países, incluido países de “blanquitos”.

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  • Mar15 enero, 2018 a las 09:55

    Espero que si algún día empiezan a comercializarlos como harinas o productos que enmascaran al insecto visualmente, lo especifique bien el las etiquetas, porque para mi gusto es repugnante comer bichos. Imagina que rebozas unas croquetas o unas pechugas y te das cuenta más tarde que el pan rallado es en realidad picadillo de bichos, arg…….

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  • esti15 enero, 2018 a las 10:03

    Natural lo es porque en otros lados del mundo se ha conservado esta costumbre (los romanos ya comían larvas, etc) y quien no ha comido hormigas a los 3 años? creo que todos!!

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  • Alejandro15 enero, 2018 a las 10:07

    Buenos dias,

    Yo lo tengo claro, el porqué.

    La respuesta en la pelicula Snowpiercer “El rompehielos”.

    Mientras los ricachones se comen bistecs nosotros a comer bichos.

    Ale que aproveche lo votado, cada vez vamos a más y mejor.

    Educación, sanidad, seguridad y ahora recortes en alimentación…

    Salu2

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  • maria.maldades15 enero, 2018 a las 13:20

    “Camarero, solo hay una mosca en la sopa”

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    • quiero más17 enero, 2018 a las 17:17

      genial 🙂

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      • la plaga una bendición17 enero, 2018 a las 17:22

        sopa de moscas, wow.
        Que alguien haga otra caquita en el patio, a ver si vienen más, que nos las quitan de las manos.

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  • das15 enero, 2018 a las 14:23

    que se lo coman los politicos, empresarios y las cupulas de grandes corporaciones….

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  • Mi Álter Ego15 enero, 2018 a las 16:56

    Pues yo no puedo esperar para hincarle el diente a un saltamontes o algo… Jajajaja. Es cuestión cultural, claro está, pero yo no me veo preparada para probar insectos. En mi defensa diré que tampoco puedo con los zarajos ni con los callos, así que al menos no se me puede tachar de incongruente. Besotes!!!

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  • Lilas blancas15 enero, 2018 a las 20:47

    Me parece interesante el apunte sobre posibles alergias; mi hijo es alérgico a los crustáceos y el alergólogo le comentó que también lo debe ser a las cucarachas puesto que estos bichos tienen un origen común. Y con las hormigas ¡cuidado! sueltan el ácido fórmico que no debe ser muy agradable. Una cosa es comprar algo en la tienda y otra comerse todo lo que se mueve en el campo.

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  • Jurget15 enero, 2018 a las 22:07

    En Barcelona hace año la famosa tienda de setas Petràs, vendían todo tipo de insectos hasta que la ley se los hicieron retirar, a ver ahora si pueden volver a vender.

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  • MARIETA16 enero, 2018 a las 08:36

    Si las hormigas saben dulce y van a hacer harina… Soy neocelíaca, hace cerca de tres meses que me diagnosticaron… Y lo de la harina de hormiga como alternativa, no acabo de verlo, eh!?
    Entiendo que en otras latitudes donde están acostumbrados los disfruten, igual que aquí en Galicia hacemos con los percebes. Pero yo no tengo interés alguno en una ensalada de orugas juasjuas

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  • remorada16 enero, 2018 a las 21:48

    En la selva peruana se comen larvas de picudo negro (suri) y hormigas culonas, no las he probado y a priori no me hace gracia, pero tampoco me la hacía la ortiga y queda buenísima cocinada!

    Creo que deberíamos replantearnos muchas cosas en aras de la sostenibilidad y pensando a escala planetaria… además… ¿cuántos microorganismos nos zampamos diariamente “sin saberlo”?

    Que vengan los insectos! Hakuna matata!

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  • mientras sean comestibles, ¿por qué no?17 enero, 2018 a las 17:14

    A fin de cuentas, ¿por qué nos da asco comernos un insecto si nos comemos de siempre las vacas, los terneros, pulpos, peces, pollos…?
    Eso sí, no ponerse a comer todo bicho.
    Me estoy preguntando si comerme al mosquito que me hace la roncha será bueno o malo. Como no lo sé lo dejo volar por si acaso.

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  • Raquel18 enero, 2018 a las 13:49

    Yo es que tuve el gusto de pasear por el mercado de Donghuamen, en Pekín, y pude ver las brochetas de escorpiones y otras maravillas culinarias y no solo el aspecto te echa para atrás, olía fatal. Tras eso, lo de ver una peli comiendo hormigas en vez de palomitas creo que no está hecho para mí…

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    • Jurget18 enero, 2018 a las 14:11

      Claro, como las pescaderías nuestras huelen tan bien y ya ni hablemos de las casquerias..

      Ya ha quedado claro que la introducción y aceptación de insectos en nuestra gastronomía es más cultural que otra cosa.

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  • Josep Tapies31 enero, 2018 a las 18:07

    En el punto numero 3 donde dice : ” Que las avispas recuerdan a semillas de pino ” Y Parece que el que escribe el articulo se lo toma a cachondeo, Yo supongo que se referiria a ” Que las avispas recuerdan al sabor de los piñones ” — Asi que deben estar deliciosas, ( Segun mis preferencias )

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  • Josep Tapies31 enero, 2018 a las 18:14

    Otro apunte sobre lo de comer insectos, Yo vivo en la provincia de Lleida ( España ) Y aqui es bastante comun comer caracoles, que esto es algo repugnante en muchas partes del Mundo. La gran mayoria de la gente los comemos con afición, y esto que cuando te lo pones en la boca tiene un tacto resbaladizo, pero bañandolos en alguna salsa que le caiga bien, si te acostumbras estan riquisimos

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  • Alex-Madrid5 febrero, 2018 a las 09:23

    Son una sorpresa porque yo cuando los probé, me sorprendieron. Quiero decir, probé varios, y no todos me gustaron pero algunos sí estaban “aceptables” para nuestra cultura quiero decir claro. En fin, es normal que no gusten porque va tan contra nuestras costumbres que ni si quiera se les da “una oportunidad” así que hará falta tiempo para que las generaciones que vienen detrás de nosotros lo vayan viendo más normal y lo acepten mejor… tiempo al tiempo!!!

    gracias por dejarme participar y que tengais un gran día 🙂

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