Corte de digestion: ¿mito o realidad?

 

Borja, como te “ajogues” te mato. Termínate primero el melón, y luego las tres horas de la digestión. Hasta Joaquín Sabina en una de sus celebradas canciones hizo referencia al reposo de rigor tras la comida en la playa. La amenaza del corte de digestión, tan hábilmente administrada por nuestros progenitores para asegurar nuestra siesta, y con ella su propio descanso, sigue siendo un must del verano. Sin embargo, ¿qué hay de cierto sobre ello? ¿es como el cuponazo que a alguien le toca pero nadie sabe a quién? ¿es el corte de digestión un mito o una realidad?

El corte de digestión acuático es un mito

El corte de digestión por inmersión en el agua, entendido como parada de la función digestiva, cual lavadora que de pronto frena a mitad de programa y deja a la ropa bamboleándose suavemente de un lado a otro, no existe.  Ahora bien ¿es conveniente meternos en el agua después de la comida, y más aún en modo infante, tirándonos de bomba o conteniendo la respiración mientras damos tres volteretas bajo el agua? Tampoco.

corte de digestión

¿Por qué no debemos bañarnos después de comer?

La digestión es un proceso de transformación de los alimentos en sustancias más sencillas para que puedan absorberse. Ésta tarea de “desbrozamiento” y desintegración de la comida se hace mediante procesos mecánicos y químicos. De este modo, al igual que la lavadora de la que hablábamos requiere electricidad para centrifugar y mezclar el agua con el detergente y la ropa, nuestro aparato digestivo requiere oxígeno para agitarse y mezclar los jugos gástricos con los alimentos.

Para poder llevar a cabo todos estos procesos, tras la comida se enchufa un mayor flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo. En relación a esa “concentración de sangre en el estómago” se originan alguna de las frases del refranero español: El español valiente, después de comer, frío siente o El español fino, después de comer siente frío. Es por ello también que tras una gran comida puede que algunas de las funciones corporales se pongan en modo “ahorro de energía” y aparezca la somnolencia.

Al bañarnos se ralentiza el ritmo cardíaco y se contraen los vasos sanguíneos periféricos. Del mismo modo, si realizamos cualquier otro tipo de ejercicio físico (que incluiría la natación) la sangre se redistribuye (desviando mayor flujo sanguíneo a los músculos en movimiento, por ejemplo). En estos casos, el aporte sanguíneo al estómago es menor y la digestión puede no pararse, pero sí enlentecerse dando lugar a mareos, náuseas o incluso vómitos. La complicación de que estos mareos sucedan en el interior del agua es mayor que “en tierra firme” por el riesgo de ahogamiento.

Hidrocución: la “verdadera” muerte acuática.

La hidrocución es una palabra horrible y dramática que viene a significar “ejecución por el agua”.

Consiste en que un individuo que se sumerge bruscamente en el agua entra en parada cardiorrespiratoria a consecuencia de un shock térmico. Esto se debe a la diferencia de temperatura entre el agua y su piel o a la entrada de agua fría a través de sus vías respiratorias. Este hecho es independiente de la digestión del individuo (aunque es posible que un festín pantagruélico antes de la inmersión no ayude mucho).

Se trata de una muerte infrecuente aunque debemos tomar precauciones para evitarla. La prevención consistiría, en primer lugar, en entrar siempre en el agua progresivamente. Sí, exactamente como lo hace la madre de Borja, como esas señoras que antes de entrar al agua se van refrescando la nuca y las muñecas en un ritual infinito, obstruyendo indolentemente la entrada a la piscina, para finalmente nadar al estilo rana sin mojarse el pelo ni quitarse las gafas de sol. La madre de Borja será odiada por toda la piscina, pero del shock térmico está a salvo.

Tampoco debemos entrar en el agua fría si estamos muy acalorados por la exposición solar o acabamos de realizar ejercicio físico, para evitar así el mayor contraste de temperatura. Otro factor predisponente puede ser un estado de nerviosismo o la ingesta previa de alcohol debido a la vasodilatación periférica que produce.

El consejo de la boticaria

Mi consejo, y sin que sirva de precedente, está alineado con el de la madre de Borja: las dos o tres horas de reposo playero o piscinero tras la comida son sagradas. No evitaremos el “corte de digestión” ya que como hemos visto, no existe, pero sí podremos evitar indigestiones e incluso insolaciones. No olvidemos que es peligroso exponer a los niños al sol en las horas centrales del día.

Es importante también aplicar el sentido común: no es lo mismo que Borja haya comido sólo el melón de la canción a que previo al melón el niño se haya clavado una paella valenciana en el chiringuito más fritanga-lover de Gandía. La duración e intensidad de las digestiones también dependen de cómo sean cuantitativa y cualitativamente los alimentos ingeridos.

En cuanto a la hidrocución, al igual que a nadie se le ocurre poner la sartén caliente directamente debajo del grifo, a nadie se le debería ocurrir lanzarse a una poza de agua fría tras haber corrido media hora y andar aún sofocado. Mucho cuidado con las fiestas de moda a bordo de barcos o las tradicionales al borde de cualquier charca. La parca hidrocutora pone sus ojos en jóvenes eufóricos que, tras horas al sol y en modo cangrejo, deciden lanzarse al agua con tres copas de más. Como diría la madre de Borja, juventud divino tesoro.

Y ahora, una vez desmitificado el corte de digestión pero habiéndoos presentado un “coco” mayor como es la hidrocución, pensad cuál es la mejor forma de explicárselo a vuestros hijos sin crearles un trauma y jamás de los jamases cometáis el error de perdonarles la siesta estival. O eso, o aficionarles a ver el Tour. Es algo vital para la paz mundial en general y para la de vuestro hogar en particular. Luego no digáis que no os lo pongo fácil.

El corte de digestión es un mito. Un gran invento para justificar la siesta estival -       

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 Fuentes:

Elsevier comprehensive guide

Medicina del ejercicio físico y del deporte para la atención a la salud. Ricardo Ortega Sanchez Pinilla.

Writh, Ingo, et al. “[Interpretation of the term” hydrocution”].” Archiv fur Kriminologie 220.3-4 (2006): 65-76.
Piette, Michel HA, and Els A. De Letter. “Drowning: still a difficult autopsy diagnosis.” Forensic science international 163.1 (2006): 1-9.

 

18 Respuestas a los Comentarios

  • papaLobo2 julio, 2014 a las 09:30

    Suséase, que cuando lleguemos con tó la caló lo mejor es tomarte un caldito de pollo a modo abuela para que te depile bien las vellosidades intestinales en vez de una cervecita fresquita ita. 😛

    Si no debí salir del chiringuito XD

    Responder
    • boticariagarcia6 julio, 2014 a las 15:21

      Exactamente, señor Lobo. Ya puede ir vd cambiando el gazpacho por el puré de calabacín o de este verano veo difícil que pase. Lo que va a ahorrar vd en refrigerios. En el fondo sólo le estoy haciendo un favor 😛

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  • Alele2 julio, 2014 a las 09:44

    el tour, que buenas siestas al arrullo del ruido del helicóptero…

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    • boticariagarcia6 julio, 2014 a las 15:22

      Ahí vamos. Ya habrá tiempo para zambullirse… el helicóptero es sagrado.

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  • Mi Álter Ego2 julio, 2014 a las 12:30

    Pues confieso que yo todavía me creía lo del corte de digestión. Ingenua que es una… Eso sí, lo de la hidrocución suena todavía peor. Menos mal que yo no soy de acalorarme demasiado, sobre todo porque el ejercicio físico y yo no somos muy amigos y porque si el agua está muy fría, ni me acerco. Besotes!!!!

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    • boticariagarcia6 julio, 2014 a las 15:24

      Me da a mí la impresión que lo de la hidrocución no va a ser entonces un problema en tu vida. ¿Nada de ejercicio físico? Muy mal. Tendré que empezar a escribir posts sobre ello para removerte la conciencia… 😉

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      • Román Israel Gallego11 agosto, 2016 a las 10:16

        Menudo lío de palabras

        Responder
  • Irene MoRe2 julio, 2014 a las 14:05

    Sabía que el problema era por la diferencia de temperatura, pero no tenía ni idea de que eso se llamaba hidrocución, y que los cortes de digestión no existían (yo pensaba que era sinónimo de indigestión).
    Gracias como siempre por culturizarnos.

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    • boticariagarcia6 julio, 2014 a las 15:25

      Gracias a ti por leerlo. Lo de la hidrocución suena poco más o menos a corredor de la muerte… estoy de acuerdo. ¡Un nombre terrible!

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  • Planeando ser padres2 julio, 2014 a las 18:53

    Pues casi que yo le mentiré a la bichilla y seguiremos transmitiendo el mito del corte de digestión de una generación a otra ¡viva la sabiduría popular!

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    • boticariagarcia6 julio, 2014 a las 15:25

      Ni se te ocurra jugar limpio. ¡Las siestas veraniegas son sagradas! ¡Viva!

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  • Annette18 julio, 2014 a las 22:19

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  • madre estresada2 julio, 2015 a las 13:14

    Soy tan madre de Borja para meterme en el agua….
    Y la alergia al sol hace que grite si veo a mis hijos en la calle a la hora de la siesta.
    Viva el tour!

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  • Scarbrow27 enero, 2016 a las 13:48

    Si la hidrocución es un problema tan posible/probable, ¿dónde está la lógica en las saunas seguidas de baño frío, o en versión del norte, zambullida en la nieve?

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